Nunca quiso cambiarse el nombre para subir a un escenario, pero lo cierto es que a Marta Sánchez la han bautizado de muchas maneras. El último elogio llegó en palabras de Alaska, que la definió como «la estrella del pop nacional», aunque ya antes era considerada «la reina». Con un nuevo disco en la calle que le llevó «un año y pico de trabajo», una hija, Paula, que está a punto de cumplir cuatro años, y un marido «condescendiente» que se ha acompasado a su agenda, la ex solista de Olé, Olé afirma sentirse, «sin duda», en el mejor momento de su vida.
-¿Cómo lo hace?
-¿El qué?
-Ser madre y reina del pop a la vez.
-Es difícil, pero cuento con ayuda en casa. Mi marido está muy presente.
-De hecho, ha compuesto una canción con usted.
-Sí, 'Levántate'. Él también busca los huecos que tiene, porque se dedica a la publicidad y es otra profesión que conlleva muchos viajes y horarios intempestivos. Nos las arreglamos como podemos y los abuelos son muy importantes.
-¿Cómo se siente a sus 41 años?
-Ahora mismo me encuentro muy bien, con una familia que me da mucha tranquilidad y estabilidad. Tener un disco que me gusta también me aporta serenidad. Estoy muy orgullosa de este trabajo.
-Gracias a los avances tecnológicos canta con Tino Casal.
-Sí. Le conocí a los trece años cuando le pedí un autógrafo en una discoteca. Le admiraba y creo que se merecía un pequeño homenaje. Tal vez se lo tendría que haber hecho antes y no ahora, que están de moda los ochenta. Pero, a pesar de esa pequeña culpabilidad, nunca es tarde si está hecho con cariño.
-¿Le gustaría traer al presente algo de los ochenta?
-La verdad es que no echo nada en falta. En esa época yo estaba empezando en la música y todo para mí era una novedad. Pero, quiera o no reconocerlo, estaba sometida a la dictadura de un grupo y un productor muy mandón.
-¿Tan mal lo pasó?
-No reniego de aquella etapa, aunque eran años de mucha frivolidad y bastante falsedad. Hasta que no supe defenderme de eso, sufrí bastantes desencantos.
-¿Y ahora?
-Hago más lo que me apetece y me siento contenta por cómo ha evolucionado mi carrera.
-¿Fue una evolución tardía?
-En cierta forma, sí. Siempre he tenido mucho carácter y, por culpa de eso, algunas cosas positivas han tardado más.
-¿Cómo es eso?
-No todo el mundo acepta a la gente con genio, como tengo yo. Sobre todo en esta profesión en la que es tan común el hacer la pelota a los demás.
-No logro imaginarla enfadada.
-En realidad me considero una mujer muy espontánea y a lo mejor eso sorprende, pero es una de mis características y no renuncio a ella por nada.
-¿Se ha sentido machacada por ser guapa?
-Sí, en muchas ocasiones. Es una especie de obligación esto de mantenerse siempre guapa o esbelta.
-¿Se cuida por cumplir?
-No, lo hago por gusto. Me apetece sentirme bien, segura y guapa en el escenario.
-Los años no pasan por usted, ¿cuál es el truco?
-Controlo la alimentación, llevo una tabla de rutina y voy al gimnasio. Y si no puedo ir a diario, hago los ejercicios en casa, soy estricta con la hidratación... La disciplina es el truco.
-¿Qué le inspira para componer?
-Todo. El día a día, los acontecimientos desastrosos que vivimos, la sonrisa de mi hija, el amor que siento por mi familia, mis amigos, mi marido...
-El último cedé es muy personal.
-Sí. Le escribí una canción a mi hija que es como una pequeña herencia para que la escuche más adelante, cuando necesite ánimos.
-¿Y qué me dice de la otra canción, esa en la que canta «corre por mi piel, quémate»?
-Bueno... Es que también poseo una parte traviesa, ja, ja, ja... Es un aspecto mucho más íntimo y que todos tenemos.
-¿Se refiere a la sexualidad?
-A las fantasías sexuales, que son más tabú de lo necesario, pero nos mantienen vivos. Ojalá hubiera más sexo que guerras y conflictos.