PRUEBAS médicas, saludos y primeras carreras. El Real Madrid y el Barcelona comenzaban ayer la preparación de una temporada muy complicada por culpa de la Eurocopa de Austria y Suiza, que ha comprimido el calendario. Los dos máximos aspirantes se han reforzado de diferente manera. El Madrid se ha empeñado en cerrar el eterno debate sobre los centrales blancos, mientras que el Barça ha vivido el último mes a base de golpes de efecto para tapar la desastrosa temporada que terminó con el triunfo liguero blanco.
Tres días después de regalar la Liga, el FC Barcelona presentaba a Therry Henry, por el que pagó 24 millones de euros. Era la mejor manera que encontró Joan Laporta de trasladar los focos de atención desde el Madrid triunfante al nuevo equipo azulgrana. La llegada del ariete recuperaba la filosofía 'florentiniana' de los 'galácticos', aunque en vez de recalar en el Bernabéu lo hacía en el Camp Nou. Pero después de la incorporación del mediático, el Barça no esperó para apuntalar las posiciones más débiles.
Los 'culés' buscaron un lateral izquierdo tras las bajas de Gio (regresó al Feyenoord para terminar su carrera) y la más probable de Sylvinho con Abidal, un jugador internacional francés de una gran fortaleza física. Del Mónaco, llegó Touré Yayá, un clon de Diarra para darle pasaporte a los decepcionantes Emildson y Motta. Y, por último, Gaby Milito, un central de garantías que costó 17 millones más variables. En total, 60 millones de inversión del que sólo se ha recuperado 3 con la venta de Giuly.
El 'caso Pepe'
Mientras el Barcelona hacía desfilar a sus nuevas incorporaciones, el Madrid esperaba a que todo se solventara con Fabio Capello para iniciar un nuevo proyecto. Bernd Schuster fue el elegido para hacer que el equipo «haga un buen fútbol, como gusta al Bernabéu», en palabras de Ramón Calderón. Pero en vez de fichar a jugones, el Madrid prefirió apuntalar la defensa y recuperar a canteranos como Soldado. El alemán Metzelder llegó gratis, al igual que Saviola y el portero polaco Dudek. Pero la gran sorpresa fue la contratación de Pepe.
El Madrid hizo saltar la banca. Pagó por el central del Oporto 30 millones de euros, una cantidad sorprendente por un futbolista desconocido (al menos para el gran público) y que a sus 24 años todavía no ha sido internacional. La contratación de Pepe sorprendió al resto de clubes que, como el Barça, acusaron a los blancos de inflar los precios de los futuros fichajes. Tal es el caso de Robben, por el que el Madrid desembolsará unos 20 millones de euros y cuyo fichaje está a punto de cerrarse.
Con la llegada de los nuevos defensas, el Madrid ha ido colocando alguno de los jugadores con los que no contaba como Mejía y Pablo García (Murcia) o Raúl Bravo (Olympiacos); mientras que Paco Pavón fichaba por el Zaragoza con la carta de libertad en la mano y Helguera va a reforzar al Valencia. Pero, al igual que su eterno rival, tiene problemas en vaciar el vestuario debido a las altas fichas. Salgado, Cannavaro, Emerson y Cassano pueden dejar el equipo, pero es difícil que otros clubes asuman sus millonarios sueldos.
Rivales complicados
Los dos grandes del fútbol español realizarán dos pretemporadas diferentes. Tanto Barça como Madrid buscarán las bondades de tierras donde el calor apriete menos. Los blancos, por segundo año consecutivo, han elegido la localidad austriaca de Irdning (del 23 de julio al 1 de agosto) para realizar la parte más física. Allí disputarán dos amistosos contra el ATV Irdning y contra el Hannover. El Barça, por su parte se marchará a Saint Andrews (Escocia) entre el 23 y el 28 de julio, donde se preparará en los campos de la famosa universidad británica. Al igual que los blancos, disputará un par de amistosos contra equipos de la 'Premier' escocesa: el Dundee United (26) y el Hearts of Midlothian (28).
Después de estas concentraciones, realizarán apuestas diferentes. El Madrid ha pasado este año de hacer giras a América o Asia. Realizará el resto de su preparación en España, con una pequeña excursión a Moscú. En la capital rusa jugará un cuadrangular con el Lokomotiv, PSV y Milan (3-5 de agosto) para luego encadenar en 11 días hasta seis partidos. El pequeño maratón comenzará con uno de los clásicos torneos estivales, el Teresa Herrera (8-10 de agosto). Los blancos jugarán con el 'Dépor', el Atalanta y Os Belenenses.
A continuación, disputarán la Supercopa de España contra el Sevilla (11 y 19). Entre medias, otro torneo con solera: el Carranza contra el Betis en semifinales y después ante el Cádiz o el Zaragoza. Para terminar, como el Barça, jugara su torneo (el Santiago Bernabéu) aunque todavía sin una fecha ni un rival por definir.
Repetición
El equipo catalán, en cambio, repetirá gira asiática, a pesar de que los jugadores criticaron la temporada pasada los continuos viajes. Sin embargo, los cerca de 5 millones que cobrará el Barça por pasear a sus estrellas por Oriente disiparon cualquier duda por parte de la directiva. Los 'culés' jugarán contra el Beijing Gouan, el 5 de agosto en Pekín; saltarán a Japón para disputar un encuentro contra el Yokohama Marinos (7), para acabar en Hong Kong el 10 de agosto jugando contra el Misión Hill.
El subcampeón de Liga cerrará su pretemporada con dos enemigos de postín: el Bayern de Múnich en la Beckenbauer Cup y el Inter de Milán para el Gamper. En definitiva, dos pretemporadas en que tanto Rijkaard como Schuster han preferido jugar más y contra equipos de postín.