Blanca Li dio las gracias a la consejera de Cultura por darle la oportunidad de cumplir este sueño y a su «maravilloso» equipo por conseguir con su talento y su esfuerzo que el proyecto se hiciese realidad. Entre otros, citó a su hermano, Tao Gutiérrez, compositor de la música -«En esta creación hay algo de nuestra historia y nuestra infancia»- y a la cantaora Carmen Linares -«Habíamos trabajado juntas antes, pero las dos nos habíamos quedado con ganas de más»-.
La bailarina reconoció que cuando Rosa Torres le propuso 'Poeta...' no lo vio claro: «Es tan intensa, tan dura, tan abstracta, tan profunda... que tenía miedo de enfrentarme a ella». Pero después de darle vueltas, se dio cuenta de que la mejor forma de contar el libro era mostrar al poeta y su viaje a Nueva York, una experiencia a la que ella misma se sentía muy cercana porque se marchó a estudiar a la Gran Manzana a los 17 años.
«Me encontré en esa ciudad totalmente perdida y con un 'shock' cultural increíble -recordó-. Me imagino que el 'shock' de Lorca fue aún más fuerte, porque él llegó en el año 1929, en plena crisis económica, y sería una ciudad más desestabilizante que hoy, cuando tenemos muchas más referencias y viajamos en avión».
«Me sentía más cerca de contar el viaje de Lorca y su experiencia como persona en esa gran ciudad que de hacerlo poema por poema. A través de su vivencia he podido contar los poemas y la razón por la que llegó a escribirlos», relató.
Convertir aquel proyecto en realidad ha sido «una locura», porque todo ha ocurrido muy rápido. «Ha sido realizar un sueño en un tiempo bastante corto pero muy intenso y lleno de emociones, con tensión y angustia -admitió-. Estamos a un día del estreno y me muero de miedo. Hoy es el peor día, que es el día antes». La coreógrafa reconoció que mezclar a bailarines y cantantes de estilos tan distintos ha generado «desconcierto» y «confusión», pero esas sensaciones han resultado buenas para transmitir el ambiente de Nueva York. «En muchos momentos ha reinado el desconcierto porque había universos totalmente diferentes que se encontraban -explicó-. Cada uno concibe las cosas a su manera y no entiende muy bien lo que está haciendo el otro. Es una gran confusión perfecta para hablar de Nueva York, un lugar donde se mezclan razas y culturas... Es una olla exprés y yo quería que esa mezcla estuviera en el escenario. Esa es la fuerza del espectáculo: el trabajo de adaptación que hemos tenido que hacer todos para vivir juntos, exactamente como ocurre en una gran ciudad». Como ejemplo, recordó que no quería «falsificar a los negros» y su mundo, que tanto impresionó a Lorca cuando visitó Harlem.
«La casa es la casa»
También era importante la cantidad de bailarines: «Me parecía imposible contar Nueva York con cinco personas en el escenario. Recuerdo que cuando llegué lo que más me impactó fue esa sensación de hormiguero».
Para esta creadora, estrenar en su ciudad y la de Federico es «superemocionante», porque aquí está su infancia y sigue viviendo toda su familia. «Yo me tuve que ir a los 17 años a Nueva York a estudiar y he pasado muchos años fuera para poder desarrollarme como artista, igual que mi hermano -recordó emocionada la bailarina-. Volver aquí hoy es como enseñar lo que hemos aprendido todos estos años fuera. Es un gran placer. La casa siempre es la casa. Hay una sensación de cariño y de amor: todo es más importante cuando estás en casa».