Domingo, 8 de julio de 2007
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RAFAEL ESTRELLA PEDROLA EMBAJADOR DE ESPAÑA EN ARGENTINA
«Los argentinos no entienden que no haya unidad de todos los demócratas contra el terrorismo»
«La imagen del español es muy valorada y el idioma común supone un lazo de unión entre ambos pueblos»
«Los argentinos no entienden que no haya unidad de todos los demócratas contra el terrorismo»
RELAJADO. Rafael Estrella en un momento de la entrevista concedida a IDEAL en un céntrico hotel granadino. / JOSÉ MARÍA GONZÁLEZ MOLERO
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Rafael Estrella (Almería, 1950), ejerce como embajador de España en Argentina desde hace cinco meses. Un espacio de tiempo que le ha servido para conocer, siquiera incipientemente, el peso que tiene la colonia española en el gigante suramericano -más de 320.000 personas- y la responsabilidad asumida por grandes empresas igualmente españolas en la recuperación económica del país, vapuleado por una profunda crisis en 2001. De todo ello habla con IDEAL, aprovechando una corta estancia vacacional en la capital granadina, donde ha vivido durante varios años.

-La primera pregunta, embajador, es obligada: ¿Qué valoración hace de estos meses al frente de la legación española en Argentina?

-Es una enorme responsabilidad asumir la representación de España y su Gobierno, en un país tan importante como es Argentina, donde se encuentra la colonia española más grande de todo el mundo con 320.000 personas. En un país en el que se concentra la mayor cantidad relativa de inversiones españolas, en comparación con cualquier otro. Argentina es un país clave en la política española en Latinoamérica. Todo lo que tiene que ver con las cumbres iberoamericanas, con las relaciones de la Unión Europea y Mercosur, con las respuestas comunes a la globalización... es importante para España pero también para Argentina.

-¿Cómo ha sido entendida su presencia en Argentina por el Gobierno de ese país, dado que usted ha ocupado cargos políticos pero nunca en el ámbito diplomático?

-Mi estancia en Argentina, no sólo como embajador, sino con el respaldo expreso del Gobierno de España por mi trayectoria política, ha sido admitida por el Ejecutivo de Argentina como un mensaje de máximo entendimiento estratégico entre los dos países.

-¿En qué momento se encuentran las relaciones hispano-argentinas, tanto en el plano político como en el socioeconómico?

-Son unas relaciones en las que intervienen un gran número de factores. Al tener un intercambio económico tan intenso hace que surjan distorsiones, sobre todo en un país que sale de una crisis muy profunda y que ha aplicado medidas muy severas de control de precios, que afectan a empresas de capital español. Y es que tengo que decir que el mayor activo de las empresas de capital español que están en Argentina, no es su dimensión -equivalente al 13% de la recaudación fiscal- sino su decisión de permanecer en el país hermano en plena crisis. Las de otros países sí lo hicieron, se marcharon. Ésto, créame, ha marcado y mucho las relaciones de ambos estados, de ambos pueblos.

-Hasta tal punto es buena la relación que el Gobierno español no tardó en responder a la petición argentina de contar con un nuevo radar para el aeropuerto de Eceiza...

-Así fue. Y en Argentina se valora ese gesto español. Es lo que marca la diferencia en la relación de Argentina con España a la que tiene con otros países. A mí, el presidente Kirchner me llamó, departimos durante una hora y repasamos muchos temas, entre ellos la necesidad que tenía Argentina de contar con un radar que había destruido un rayo en Eceiza. El jefe del Gobierno me llamó a la mañana siguiente para recordarme que el presidente pedía a España ese radar y yo hice lo que me permite mi capacidad y experiencia: en vez de iniciar un largo trámite administrativo, le puse en contacto directo con el director de Gabinete de nuestro presidente del Gobierno y se puso en marcha un proceso que permitirá que esta misma semana esté colocado ese radar cedido por España.

-Usted tiene a sus espaldas una dilatada trayectoria política en las filas del PSOE. ¿Qué percepción ha tenido acerca del Debate del Estado de la Nación? ¿Qué opinión tienen los argentinos de la actual situación en España?

-Una de las cuestiones más difíciles de entender para los argentinos es que no haya una unidad de todos los demócratas contra el terrorismo. Y no se entiende porque se considera que ante tal amenaza todos los partidos políticos democráticos deberían formar una piña. Sobre el Debate del Estado de la Nación, al que hemos asistido, ha dado una nueva dimensión a la legislatura. Hemos visto que por parte del líder del PP, se ha apostado por abandonar la discusión sobre los grandes temas políticos, en cuestiones como la creación de empleo, el crecimiento económico, las políticas sociales.., y todo se ha centrado en ETA, que si bien es un tema importante no es la cuestión que preocupa en el día a día a los ciudadanos. Creo que es un error del PP. Mientras, el presidente del Gobierno ha hecho un balance ajustado y que no ha sido cuestionado, sobre la gestión del Ejecutivo, con unos resultados muy positivos. Esta situación, considero que le permite al Gobierno afrontar la recta final de la legislatura desde una posición mucho más cómoda y tranquila, aunque con esa sensación amarga de que ante la mayor amenaza que tenemos no cuenta con el apoyo del principal partido de la oposición.

-¿En qué ha quedado finalmente su reflexión de crear una zona de preservación ecológica como posible solución al conflicto entre Argentina y Uruguay por la instalación de una planta de pasta de celulosa?

-Dos países hermanos están enfrentados por una instalación que puede tener efectos contaminantes, a juicio de algunos colectivos. Y esta es la única razón que podría justificar la no puesta en marcha de esa factoría. Hay que exigir los máximos controles medioambientales y, al final, esa zona del delta del Paraná tendría que convertirse en zona de máxima protección. Si se formula por ambos países y se pide la cooperación de organismos internacionales, como el programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, habrá una solución acorde con los intereses de todas las partes.

-La política que lleva a cabo el presidente venezolano Hugo Chávez, ¿hasta qué punto puede tener influencia en Argentina?

-Chávez tiene una influencia muy marginal en Argentina. Ahora bien, las relaciones entre Argentina y Venezuela son muy importantes, pues este último país suministra un volumen muy elevado de energía a Argentina que a su vez tiene un consumo creciente por la recuperación de la crisis. También le ayuda en la emisión de bonos en dólares, porque tiene una limitación Argentina que no puede llevarlos a otros mercados internacionales. Por lo tanto, es una relación de conveniencia entre dos países con diferencias importantes. Para España es positivo. Nosotros tratamos de mantener una relación fluida con todos los países de Latinoamérica y ninguno de éstos puede pretender convertirse en hegemónico ni destrozar las perspectivas de la región de integrarse frente a los retos de la pobreza, del subdesarrollo y los que plantea la globalización.

-¿En qué situación se encuentran las empresas españolas instaladas en Argentina? ¿Cuál es el futuro a corto plazo de Repsol-YPF?

-Cuando yo llegué a Argentina en enero había mucho ruido en torno a las empresas de capital español. Algunas tenían problemas con la autorización de una subida de tarifas, había rumores en los medios de comunicación de que el Gobierno pretendía renacionalizar Repsol-YPF, siguiendo los pasos de Chávez y Morales. En la entrevista que tuve con Kirchner me aseguró rotundamente que no tenía intención de renacionalizar, pero sí me adelantó que pretendían abrir el capital de YPF a inversores argentinos. Han elegido sus interlocutores y se ha iniciado un proceso de negociación. Yo creo que ésto es positivo para Repsol, porque va a poder diversificar sus riesgos y sus intereses. Y a YPF, que no olvidemos es la primera empresa de Argentina, le va a permitir que actores nacionales se comprometan con el abastecimiento energético del país, que no sea sólo los capitales e inversores extranjeros los que se ocupen de ello. Y al mismo tiempo le va a permitir fortalecerse. Lo que hoy es una empresa de capital español se convertirá en una empresa de capital netamente hispano-argentino, para llegar a ser una firma multilatina, que es una multinacional con una posición dominante en el conjunto de América Latina. Esto es bueno para la empresa, para Argentina y para los intereses de España.

-Y en el caso de otras firmas, como las entidades financieras...

-Ahora mismo, los directivos de los grandes bancos con implantación en Argentina son de allí, sus estrategias van más dirigidas al mercado latinoamericano que a un estrecho mercado nacional. Pretenden tener plataformas para toda América Latina. Y en el caso de otras grandes compañías, como Telefónica, es una auténtica multilatina: tiene más clientes en aquella región que en España.

-¿Cómo ve la próxima legislatura en Argentina, con la esposa del actual presidente plateándose sucederle en el cargo?

-La senadora Cristina Fernández, esposa del presidente Kirchner, tiene una experiencia política mucho más larga que su marido. Su designación respondería a estrategias internas del partido, de limitación de mandato, que impone la Constitución argentina. La realidad hoy, sin tomar posición alguna al respecto, es que todas las encuestas dicen que tanto el actual presidente como su esposa sacarían más de veinte puntos a cualquier otro candidato. Y los restantes candidatos, que son tres, no rebasarían en ningún caso el 20%. Sólo una conjunción de toda la oposición en una única candidatura podría arrebatarle el triunfo al partido en el poder.

-¿Qué evolución espera en el país tras las próximas elecciones?

Esto es quizás lo más importante y no tanto el nombre de la persona que vaya a dirigir los destinos de Argentina en los próximos años sino conocer qué va a pasar. Hay la una convicción generalizada, que tras las elecciones se acabará de atravesar la fase final de la recuperación de la crisis. Lo que el presidente Kirchner viene en llamar el 'purgatorio', donde algunas medidas excepcionales de control de precios se tendrán que relajar, algunas subvenciones que pretenden mantener la capacidad adquisitiva de los argentinos se tendrán que modificar a otras estrategias y donde las limitaciones a la exportación de carne tendrán que replantearse. En definitiva, nos podemos encontrar con un escenario socioeconómico diferente.

-¿Hay optimismo entre los argentinos tras el brutal golpe de la crisis económica pasada?

-Hay una sensación generalizada de optimismo. Nadie podía creer que en tan poco tiempo se consiga salir de una situación de grave crisis que menciona, con crecimientos anuales del 8,5% y con reducción de las tasas de pobreza del 50%, que han caído al 30% y siguen a la baja.

-¿Que imagen tienen los argentinos de los españoles? ¿Qué trato dispensan a los compatriotas?

-Por lo que he podido apreciar en estos cinco meses que llevo como embajador, la imagen del español es muy valorada. Se aprecia el crecimiento económico experimentado por nuestro país, la estabilidad política y las relaciones intensas existentes entre ambos pueblos. No olvidemos lo que antes comentaba, el gran número de españoles residentes en Argentina, que triplican a los argentinos que viven en España. El idioma común supone, sin duda, un fuerte lazo de unión. Por lo que al trato se refiere, salvo excepciones que las hay en cualquier país del mundo, por lo general es cordial, de aceptación sin reparos.

miguelallende@ideal.es

 
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