La desaparición de la regla suele ser un tiempo difícil para la mujer porque es algo que afecta tanto a su salud física como a la mental. Los ovarios pierden su función cíclica a los 50 años, aunque muchas dejan atrás ya para los 40 toda posibilidad de ser madres. El momento en que dejan de liberarse óvulos y de forma progresiva comienzan a secretarse menos hormonas femeninas provoca un aluvión de trastornos que, de no ser debidamente atendidos, pueden complicar seriamente la salud. Un grupo de especialistas españoles en la atención a la mujer durante la menopausia ha elaborado un nuevo decálogo de consejos para afrontar mejor este tiempo. Una dieta adecuada y una sexualidad activa contribuyen, según dicen, a la consecución del objetivo de toda terapia, que es una mayor calidad de vida.
La Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) ha presentado este documento en el último Simposio de la Menopausia de Amsterdam, un foro de reconocido prestigio. Los 22 millones de mujeres que viven en España forman el grupo de europeas con mayor esperanza de vida, casi 83 años, una edad que, de seguir la progresión actual, se elevará en 2020 hasta los 85,1. La pertenencia a tan selecto club no les libra, sin embargo, de las consecuencias negativas para la salud que puede tener la pérdida del ciclo menstrual.
Reconocer los síntomas
«La mujer debe ser consciente de que no puede descuidar su salud», recalca el presidente de la AEEM, el especialista Javier Ferrer. «Es necesario que se implique y aprenda a prevenir los factores de riesgo que conducen, por ejemplo, a una enfermedad cardiovascular y a la osteoporosis. Hace falta que sepa detectar a tiempo sus síntomas, porque eso ayudará a recibir cuanto antes la ayuda médica que se necesite», recalcó.
Los sofocos son uno de los síntomas que anuncian la llegada de la menopausia, un tiempo que antes se llamaba climaterio y ahora los especialistas prefieren denominar perimenopausia. Afectan al 75% de la población femenina. A la mayoría le duran entre 30 segundos y cinco minutos y a menudo también van acompañados de escalofríos. Es normal también que aparezcan en esta época los primeros síntomas psicológicos y emocionales, como fatiga, irritabilidad, tristeza, mareos y problemas físicos más estigmatizantes, como incontinencia urinaria. Las peores consecuencias para la salud llegan en forma de enfermedades crónicas, como patologías cardiovasculares (infartos, anginas, derrames cerebrales...) y osteoporosis, que supone un aumento del riesgo de fracturas de los huesos por pérdida de calcio.
El documento de los especialistas españoles pone, por ello, especial énfasis en cuidar no sólo los problemas físicos de las mujeres, sino también los emocionales. Destacan la importancia de afrontar este tiempo «con positividad». «La mujer posmenopáusica no debe dejar pasar esta oportunidad para llenarse de vitalidad y experiencia», recomiendan. Insisten también en «el importante factor de apoyo» que es una buena relación de pareja que incluya una relación sexual satisfactoria. El sexo, además, «ayuda a evitar la sequedad y la atrofia vaginal».