LO auténtico, lo natural, lo maternal... en plena época histórica de prisas, comida rápida, mala alimentación y sobrepeso. Resulta que los más pequeños (desde bebés recién nacidos hasta niños con ¿cuatro años!) «reivindican su derecho a la teta», entendiendo esta expresión como una exaltación de algo íntimo, hermoso, cercano y -por supuesto- enormemente gratificante para el desarrollo físico y emocional de los hijos. Cualquier otra connotación o lectura queda aquí fuera de lugar.
Ayer, sin ir más lejos, decenas de mamás se concentraron en la Avenida de San Agustín para, resguardadas del sol y acomodadas convenientemente, dar el pecho a sus hijos. Hijos de todas las edades, desde neonatos hasta algunos que correteaban por la plaza y volvían al seno materno para dar una 'chupadita' que les aliviara el calor y el hambre.
La escena, rodeada de cientos de personas, no dejó de tener en ningún momento un aura de cariño que se escapaba a raudales de las carpas. La convocatoria, organizada por segunda vez por el área de gestión sanitaria Sur de Granada, reflejó el sentir actual de la sociedad, y especialmente de los jóvenes, que entienden y comprenden la lactancia materna como un derecho no solo para el bebé o niño, sino también para la madre y -también- para los padres que reivindican su papel a la hora de apoyar a las mamás sobre todo en los momentos de más incertidumbre o dificultad que suelen suceder al parto.
Pero todo se supera y la felicidad no solo se refleja en los carrillitos succionando, sino en el rostro feliz de madres como Vanesa Polo que decía a las claras estar «más enganchada yo que el niño», el pequeño Zio de 15 meses a quien el pecho le ha proporcionado tranquilidad y seguridad, además de no ponerse prácticamente malo. Vanesa explicaba que las tomas son «a demanda», algo que subrayaba, asintiendo, su vecina de toma, María José Boto, mientras daba de mamar a su pequeño de 13 meses, Juan Luis.
«Todo es cariño»
María José añadía algo importante: «La afectividad que surge es mucha. Todo es cariño». «El pequeño -comentaba- se despierta en varias ocasiones durante la noche, pero se da su atraconcito y se queda dormido en seguida». Esta motrileña, además, dice sentirse orgullosa de cómo les ayudan en el taller de lactancia que tan buenos resultados está dando. De hecho, María Gloria Romero, asistente de enfermería y responsable del Taller de lactancia materna del centro de salud de San Antonio defiende una opción de vida que reporta indudables ventajas para el futuro de nuestros retoños y es que, además del componente nutricional, afectivo, etc... No se puede pasar por alto el hecho de que «tomar el pecho es una auténtica vacuna contra muchas enfermedades» y esto es algo que pueden constatar los padres.
María Gloria explicaba que la lactancia materna es recomendable durante los primeros seis meses de vida del bebé (en exclusiva) y después es recomendable la lactancia mixta hasta los 2-3 años. Y eso que todo parecía estar en contra hasta hace poco tiempo pues ha imperado «la cultura del biberón» se lamenta esta mujer pionera en el apoyo, promoción y defensa de la lactancia materna. Hasta hace poco se consideraba, erróneamente, que era una práctica social devaluada y a cuyo abandono contribuyó la creencia de las antiguas 'clases pudientes' de que a eso solo se dedicaban las nodrizas o se compraba leche animal, y cuanto más cara mejor.
Hasta con cereales
Lo de la edad, además, tiene su gracia. Otra mamá, Inma García responsable también de proyecto de humanización de la lactancia, comentaba ayer «me he venido sola, sin el niño (tiene tres años) porque me lo he dejado en el cole y todavía está enganchado». A su lado, Esperanza Herrera tenía muy claro que su pequeño Óscar, de un año, «seguirá tomando pecho mientras él quiera e incluso hasta los cereales se los voy preparando con mi propia leche».
Ese testimonio refuerza la convicción de los padres actuales en este medio natural de alimentación que, en el caso de Lourdes Ruiz -y su preciosa hija de siete meses- tuvo un inicio difícil «si no me hubieran ayudado lo hubiera dejado ya. Estuvimos una semana llorando la niña y llorando yo, pero cuando me enseñaron a hacerlo correctamente todo cambió». Lourdes dice sentirse muy feliz y su testimonio lo avalaba Juan Ruiz Jaldo, jefe de bloque de formación del Área de gestión sanitaria Sur de Granada, uno de los primeros que -desde el año 97- ayudó a muchas mamás a recuperar la alimentación más natural para sus hijos.
Lactancia dormida
«Durante mucho tiempo la lactancia ha estado dormida y se han fomentado otros hábitos alimenticios. Hemos sucumbido a influencias de otros países. A ésto se han unido los miedos a no saber dar el pecho cuando tienes que estar pendiente de tu vida laboral, de los permisos de lactancia, etc.», comenta el responsable de Formación. Ruiz asegura que en esta recuperación, afortunadamente, ha tenido mucho que ver, el empeño de muchos papás. Algo que destacaba Victoria Navas, presidenta andaluza de la 'Liga de la leche' quien alaba la decisión de las mamás que eligen una «opción de salud para sus hijos». Una opción que descarta que «seamos las locas de la teta», como jocosamente expresaba la holandesa Frammi Gellens, de la asociación 'Mami Lactancia' en Granada.
Lo de ayer evidenció este gran cambio y la apuesta por la salud y la vida. Más de medio centenar de carritos estaban vacíos, mientras sus ocupantes estaban en el regazo cálido de unas mamás responsables y muy conscientes de cuanto estaban ayudando al futuro de sus hijos.