El escritor Justo Navarro (Granada, 1953) presentó y firmó ayer en la Feria del Libro su última novela, 'Finalmusik', protagonizada por un traductor y ambientada en Roma en el año 2004. En esta entrevista, el autor de 'El alma del controlador aéreo' (2000) y 'La casa del padre' (1994) asegura que siempre quiso ser escritor, aunque reconoce que no le gusta presentar sus libros.
-'Finalmusik' está ambientada en la Roma actual, habla de la guerra de Irak y del terrorismo islamista. ¿Le inspira la realidad? ¿Se trata de un relato autobiográfico?
-Lo que cuenta 'Finalmusik', unos días del verano de 2004, sucedió realmente en aquellos días. Me refiero a los grandes hechos. Los asuntos íntimos que aparecen en la novela son ficción entremezclada con mis anotaciones personales en Roma.
-¿Por qué ese título?
-Así llamaba Mozart a sus serenatas para celebrar un fin de temporada, o un final de curso. Es música de fiesta.
-El protagonista de la novela es un traductor. ¿Es también un 'traidor'?
-No. Como buen traductor, es fiel.
-Asegura que se trata de una novela llena de enigmas que, al contrario que en los 'bestsellers', no se resuelven. ¿No quiere vender libros?
-En los 'bestsellers' se nos ofrece la solución del enigma según el narrador, o según determinado personaje. Como lectores, podríamos rechazar esa solución. Y no creo que los compradores de libros quieran siempre leer exactamente lo mismo.
-Cuando traduce novelas, por ejemplo las de Paul Auster, ¿le agobia el peso de la responsabilidad de ser el 'intérprete' de grandes literatos?
-Me siento con una triple responsabilidad: tengo que ser fiel al lector que leerá mi traducción, al que debo entregar la mejor traducción que me sea posible; tengo que ser fiel al autor; tengo que ser fiel a mí mismo, como traductor.
-Periodista, crítico, traductor, poeta, novelista Usted es un hombre que vive de las palabras. ¿Se imaginaba así cuando era niño? ¿Qué le llevó al mundo de las letras?
-Siempre he querido escribir. Creo que es mi manera de relacionarme con las cosas, de prestarles atención.
-Dicen que Granada es una ciudad algo hostil para los talentos. ¿Le gusta venir aquí a presentar sus libros?
-No me gusta mucho presentar mis libros.
-¿Cree que las ferias del libro sirven para crear nuevos lectores o sólo para extender el negocio a la calle? ¿Cómo es su experiencia?
-Tengo poca experiencia en las ferias. Creo que para crear lectores hay que cambiar las condiciones de vida de la gente: hacer buenas casas donde se pueda leer, por ejemplo. Y se necesita cierta tranquilidad de espíritu, es decir, ciertas condiciones laborales, morales, esas cosas simples.
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