La primavera es la peor estación para la población infantil con problemas respiratorios, llámense alergia o asma. La mejor época del año, después de un invierno y un otoño recogidos entre cuatro paredes, para tomar la calle gracias al buen tiempo. Ellos se quedan en casa para evitar el contacto con los alérgenos que atacan su sistema inmune. Un 10% de la población escolar, según datos de la Sociedad de Neumología Española, padece asma, lo cual eleva a más de diez mil el número de menores afectados por estos problemas respiratorios. Al menos un millar, según las fuentes sanitarias consultadas, no pueden asistir a clase con normalidad en estas últimas semanas del presente curso escolar.
Máximo Martínez, responsable del área de asma y educación de la sociedad española de Neumología y pediatra del Hospital Materno Infantil, ha impulsado una campaña informativa sobre el asma por los colegios granadinos dirigida a las familias y el profesorado. «Ante una crisis respiratoria lo importante es actuar cuanto antes mejor. Con ello conseguimos que un problema leve no se convierta en grave», apunta Martínez. Esta reivindicación que puede aparecer como muy aparatosa y sanitariamente inabarcable, consiste llana y simplemente en administrar al escolar un inhalador o broncodilatador. No hay más. El miedo a sufrir una crisis respiratoria aguda retiene a muchos alumnos en sus casas, aunque la mayoría desisten de ir al colegio porque sus pulmones no aguantan el contacto con el aire cargado de alérgenos.
Los síntomas
Esta campaña de educación sanitaria se inició el pasado mes de marzo y los profesionales de la neumología participantes ya han pasado por siete centros educativos granadinos. La tos nocturna, acompañada de pitos normalmente, y la sobrefatiga cuando se practica ejercicio son los síntomas más frecuentes del menor con problemas asmáticos. «Queremos mejorar la calidad de estos niños y lanzar el mensaje al profesorado, así como a las familias de que es fácil y sencillo conseguirlo». Evitar las salidas a la calle en las horas punta de más polinización. Mantener las ventanas cerradas en casa para frenar la entrada de alérgenos, así como viajar con las ventanillas del coche bajadas son algunos de los consejos que se pueden escuchar en las charlas ofrecidas por los neumólogos granadinos. «Estaremos hasta los últimos días de junio recorriendo colegios y el próximo curso repetiremos la experiencia porque nos parece fundamental para mejorar la calidad de vida de estos niños».
Desconocimiento
Por otro lado, uno de cada cuatro padres de niños europeos con asma no conoce la diferencia entre los fármacos que sus hijos utilizan para aliviar los síntomas y los que necesitan periódicamente para controlar la enfermedad, según una encuesta realizada en España, Francia, Alemania, Italia y Gran Bretaña. Este estudio, el primero que evalúa el impacto social y psicológico del asma sobre la vida familiar, determinó el nivel de conocimiento de padres de niños con asma y el uso de medicación, así como sus principales preocupaciones.
Datos desalentadores
La Iniciativa Global para el Asma (GINA), emitió un comunicado donde decía que estos datos son muy desalentadores. Demuestran que necesitamos encontrar nuevas maneras de ayudar a las familias a entender la importancia de impedir los síntomas del asma y conseguir un control a largo plazo de la enfermedad. En su opinión, «el asma es la epidemia del siglo», teniendo en cuenta que uno de cada diez niños tiene asma -dos veces el porcentaje estimado en adultos-, lo que la convierte en la enfermedad más frecuente en la infancia, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.
Los resultados de la encuesta indican que muchos niños no toman la medicación de control con la debida periodicidad y, por tanto, no pueden recibir los beneficios completos del tratamiento, lo que puede hacerles perder importantes oportunidades educativas, sociales y deportivas en la escuela y en el hogar.
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