EL descubrimiento del 'Hombre de Orce' en 1983 despertó mi curiosidad científica; al año siguiente asistía a la conferencia que Gibert pronunció en el Museo Arqueológico Nacional; en ese momento, cuando comenzaba la polémica sobre la humanidad del fragmento craneal, decidí que quería vincular mi vida a ese proyecto científico, también comprendí que la polémica no sería científica. Ese verano me trasladé a Orce para trabajar con Gibert durante 15 días, aunque mi estancia se prolongó durante 3 meses.
En Orce, en 1984, encontré algo poco usual: un profesor de instituto que hacía partícipes de su interés por la ciencia a un grupo de estudiantes procedentes de un entorno social muy alejado del de la investigación; así, el Dr. Gibert, permitiéndonos participar en un proyecto científico, estaba estimulando nuestro interés por el conocimiento, una herramienta fundamental para la libertad. El resultado de ese proyecto habla de su éxito: muchos de aquellos adolescentes hoy somos investigadores.
Gibert aún volvería a sorprender: hizo partícipe de los progresos del equipo al pueblo de Orce impartiendo conferencias de gran calidad científica y didáctica; asimismo, en 1987, consiguió que muchos de los jóvenes de Orce se entusiasmasen con la creación de un museo de prehistoria y paleontología: hecho artesanalmente por el pueblo permitió que muchos jóvenes tomasen conciencia del hecho evolutivo.
Asimismo, Gibert, siempre atento a los progresos metodológicos y teóricos, inauguró una serie de líneas de investigación en las que fue pionero en España. Efectivamente, para demostrar la humanidad del 'Hombre de Orce', estableció tres líneas de investigación: la anatomía comparada con vertebrados no humanos, bajo su dirección; la anatomía comparada con humanos, bajo la dirección del Dr. Campillo; y los estudios inmunológicos, dirigidos por el Dr. García Olivares; estas líneas de investigación, que sirvieron para formar a muchos nuevos investigadores, gozaron del apoyo de profesores del prestigio de Tobias, Lowenstein o Coppens. Interesándose, además, por el estudio de la acción antrópica, propició la formación científica de Carles Ferrández, Chelo Jiménez y Roxana Caporicci.
Por otra parte, Gibert dirigió un proyecto multidisciplinar en la región de Orce encaminado a mejorar nuestro conocimiento y comprensión del pasado; siendo destacable, en este sentido, la participación del Dr. Scott, de Berkeley, que coordinó los trabajos geocronológicos que sirvieron para la formación científica de Luis Gibert, quien con sus trabajos ha resuelto muchas de nuestras dudas sobre la edad y la formación de los yacimientos de Orce.
Además, Gibert, que había descubierto Venta Micena, encontró nuevos yacimientos, entre ellos Barranco León, que después de ser excavados por nosotros resultaron de gran interés arqueológico debido a la industria lítica recuperada, publicada en las más prestigiosas revistas y obras de referencia internacionales por quien esto escribe junto con José y Luis Gibert.
Así, gracias a estos descubrimientos, a los que se unieron nuevos restos humanos estudiados por sus más estrechos colaboradores, Francesc Ribot, Florentina Sánchez y Bienvenido Martínez, quien subscribió hasta 1995 todos los artículos firmados por Gibert, el Dr. Gibert ha establecido un nuevo modelo de dispersión homínida que ha recibido el apoyo de los Drs. Tobías, Coppens, Roe, Bossinski, Ciochon, Fleagle...
Algunos de los voluntarios que nos acercamos a Orce en los años ochenta hoy somos investigadores gracias a la dirección y guía de Gibert, un verdadero maestro en el sentido más noble y clásico de la palabra, una persona que no sólo comunica conocimiento y ganas de aprender, transmite fundamentalmente humanidad. Algunos de esos voluntarios hoy trabajan en la universidad, otros siguen dedicándose a la investigación pero no viven de ella y otros muchos abandonaron debido a la falta de expectativas. Ciertamente, algunos se desdijeron de todo lo publicado sobre la presencia humana en Orce para reabrir la polémica.
En definitiva, Gibert dirigió un grupo de investigadores que situó a Orce en el mapa de la Prehistoria y que continúa publicando datos relevantes sobre la presencia humana en Orce y su geología en libros y revistas de prestigio internacional. En contraste con esa actividad, el alcance de las investigaciones que realizaron en estos años los miembros del equipo que ha excavado en los yacimientos de Orce, créanme, ha sido escaso. Espero que próximamente Gibert vuelva a dirigir las investigaciones y excavaciones en Venta Micena.