EL Paso no sólo forma parte de la historia del arte sino también del concepto de libertad de este país», así describe Fernando Rodríguez, director general de la Obra Social de CajaGranada, al movimiento artístico que nació a finales de la década de los cincuenta, caracterizado por una línea informal y de reivindicación. España se encontraba sumida en una dictadura y el hermetismo imperante en la época impedía que los movimientos culturales extranjeros, como la pintura norteamericana o algunas corrientes europeas, calaran en el país. Hasta el punto de que la mayoría de artistas e intelectuales de la época se vieron obligados a vivir en el exilio.
Medio centenar de obras de algunos de sus más destacados representantes se exponen hasta el próximo 17 de junio en el Centro Cultural de CajaGranada. Con ellas se celebra el cincuenta aniversario del nacimiento de este grupo de artistas de prestigio internacional, entre los que se encuentran Antonio Saura, Pablo Serrano, Manuel Rivera, Manuel Miralles o Martín Chirino. Sus trabajos están representados en la muestra granadina en la que se puede apreciar la confluencia de diferentes tendencias artísticas, como el expresionismo abstracto, que luchaba contra el rigor academicista de la época.
Libertad y creación
El Paso nació en 1957 con «una rabiosa necesidad de libertad y de crear», así lo afirma la comisaria de la exposición, Marisa Oropesa. Y así lo expresan las obras del que, según ella, fue el núcleo central de este movimiento: el granadino Manuel Rivera. Telas metálicas y alambres son los componentes de algunas de sus obras que, bajo títulos como 'Metamorfosis', le situaron «fuera de todo lo que hasta ese momento se había hecho en el arte».
El quehacer artístico de El Paso forma parte del origen de la posmodernidad en España. Recoger exactamente el periodo de la historia del arte español en el que tuvo lugar «es complicado», reconoce la comisaria. Ha sido difícil hacerlo pero «hemos querido que se un Paso auténtico -continúa-, que no vaya más allá de los años que duró el magnífico manifiesto que supuso».
La exposición cuenta, además, con piezas elaboradas en hierro como 'La espiga' o 'El inquisidor', de Martín Chirino, uno de los creadores míticos de la escultura española; así como con dos esculturas de bronce de Pablo Serrano tituladas 'Bóveda para el hombre', que se pueden admirar al lado de las pinturas de Juana Francés. Las de esta última son obras de «gran densidad elaboradas con arenas y pigmentos e inspiradas en el trabajo de Jackson Pollock», que fue el máximo representante del expresionismo abstracto en el siglo XX.
Entre los cuadros destaca la colección 'Dame' de Antonio Saura, lienzos creados mediante el uso de tinta china y técnica mixta sobre papel. 'Lolita', traída directamente desde la ciudad alemana de Colonia, y 'Enma' son obras con nombre de mujer elaboradas con óleo sobre lienzo.
Proyección internacional
Las creaciones de estos artistas eran reclamadas por los museos de países como Venecia, Austria o París. «Son pintores mágicos que hicieron posible que el arte español, vanguardista y abstracto saliese fuera», afirma Marisa Oropesa. Continúa parafraseando a Saura al recordar que «lo más importante en el arte no es la innovación sino la verdad», y los integrantes de El Paso «estaban diciendo su verdad».
Hasta el momento la pintura existente era de tradición española. «Descienden de pintores como Velázquez, Alonso Cano o Goya, hasta el punto de que si colocamos sus obras al lado de las de estos grandes pintores españoles, descubrimos que llevan sus genes y los colores de las paletas coinciden», destaca la comisaria de la muestra.
La iniciativa nació con un manifiesto del que también formaron parte algunos escritores que consiguieron una importante notoriedad a nivel internacional en las décadas posteriores. Recogía las reivindicaciones de sus integrantes que pedían el apoyo de las instituciones para crear más espacios museísticos o poder llevar su arte fuera del territorio español. Y lo consiguieron, aunque con un precio. Tenían que llevar la bandera de España como insignia allende las fronteras del país. «Fueron consentidores -afirma la comisaria-, y por eso el grupo se disuelve».
En 1960 el grupo que se había formado bajo el compromiso y la avidez de aperturismo cultural decidió disolverse. Creían que el Régimen estaba utilizando sus obras para hacer propaganda de la dictadura en el extranjero y algunos de sus integrantes no estaban dispuestos a ello. El grupo duró apenas tres años, pero su existencia sirvió como referente para generaciones posteriores.