El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz procesó ayer a tres militares estadounidenses, dos oficiales y un suboficial, a los que responsabiliza del asesinato con «alevosía» del cámara de Telecinco José Couso, muerto en abril de 2003 por el disparo de un proyectil desde un carro blindado 'Abrahams M1' contra el hotel Palestina de Bagdad durante el asalto norteamericano a la capital iraquí. El magistrado cree que los hechos pueden constituir, además, un delito contra la comunidad internacional, castigado con penas de entre 10 y 15 años de cárcel.
Los tres procesados son el teniente coronel Philip de Camp, jefe del regimiento de Blindados número 64 de la Tercera División de Infantería Acorazada; el capitán Philip Wolford, oficial que estaba al mando de la unidad de Blindados a la que pertenecía el carro que bombardeó el hotel, y el sargento Thomas Gibson, autor del disparar.
De sus declaraciones públicas y de la documentación que obra en la causa, el juez deduce que el teniente coronel De Camp transmitió la orden de atacar el hotel al capitán Wolford, quien a su vez autorizó al sargento Gibson a disparar.
A sabiendas de que el edificio no era un objetivo militar, estaba ubicado en una zona civil de Bagdad y ocupado por periodistas de todo el mundo. Fue el Pentágono quien aconsejó a los informadores trasladarse a dicho hotel ante la inminente ofensiva sobre la ciudad.
El juez destaca que no hubo acción hostil desde el hotel hacia las tropas. Concluye que «no resulta adecuada» la explicación dada tras el ataque por el departamento de Defensa estadounidense, que alegó que el carro blindado abrió fuego «en defensa propia» y en una actuación que definió como una «respuesta proporcionada» y «acorde a las reglas de combate».