Lunes, 26 de marzo de 2007
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Carnívoras.es
Un investigador de la Universidad de Granada cultiva plantas que se alimentan de insectos y las vende por Internet con bastante éxito
Carnívoras.es
ORIGINAL. Miguel Azañón muestra a dos de sus 'criaturas'
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CUANDO el cineasta y productor estadounidense Roger Corman rodó su ya mítica película 'La pequeña tienda de los horrores' (1960) no imaginó que años más tarde un investigador granadino recrearía su historia con el cultivo de plantas carnívoras y su venta a través de internet.

Aunque los protagonistas y el argumento han cambiado y poco queda ya de aquella floristería en la que una misteriosa planta atrajo a numerosa clientela, se mantiene el interés que despierta en muchísimas personas este tipo de vegetales. Así lo corrobora Miguel Azañón, un licenciado en Farmacia y en Ciencia y Tecnología de los Alimentos que además investiga en la Universidad de Granada y que ya hace años se sintió atraído por estas curiosas plantas; una afición con la que al final ha conseguido «unos ingresos extra», como él mismo explica.

«Empecé a venderlas porque vi que había negocio; aquí, en España, casi nadie las conocía y, además de servirme como afición, me sirve para gestionar mis gastos», explicó este joven que comercializa plantas carnívoras y sus semillas a través de una web.

Su propio dominio

Aunque en un principio utilizó servidores gratuitos, pronto el negocio se le fue de las manos, de ahí que apostara por crear su propio dominio y espacio (www.plantascarnivoras.es), donde puede accederse al catálogo de productos disponibles.

A partir de un sencillo diseño, la página ofrece, además de una galería fotográfica de las diferentes especies en venta, artículos sobre estas plantas, enlaces a otras páginas web sobre la materia, una sección de pedidos e información sobre los cuidados que necesitan.

Es precisamente a esto último a lo que hay que prestar especial atención, puesto que, como manifestó Azañón, las plantas necesitan una tierra sin minerales y que retenga la humedad, se deben regar con agua destilada o de lluvia y se tienen que mantener a una temperatura similar a la de un clima tropical.

Las plantas que este joven cultiva son cuidadas con mimo en un invernadero del que dispone en la localidad granadina de Baza y en el que también ha involucrado a su padre, quien le compró hace años la primera de estas curiosas especies.

Con unos precios que van desde los 3 hasta los 20 euros, Azañón ha conseguido hacerse con una clientela que se reparte por diversos países de Europa y Suramérica.

Un musgo especial

Para comercializar las plantas, retira la tierra en la que crecieron y envía por paquetería urgente sus raíces envueltas en un musgo especial; de esta forma las previene de posibles golpes y mantiene su humedad para que consigan sobrevivir al viaje.

Con una simple transferencia bancaria, un cliente podrá hacerse con una de estas curiosas plantas, aunque, si algún intrépido se anima a cultivarlas, Azañón también oferta bolsitas de semillas.

Como el propio investigador comentó, aunque estos seres vivos requieran algún cuidado especial, sus ventajas son muchas: pueden prevenirnos de incómodos insectos, que acabarán siendo «engullidos», o bien servirnos como un curioso regalo; de hecho, bromeó al asegurar que ha sustituido las rosas por las plantas carnívoras en sus dádivas a las chicas.

 
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