El temido día de entrega de notas no suele ser una fiesta en los institutos motrileños: el rechinar de dientes suena siempre más fuerte que los gritos de euforia. Los adolescentes de Motril -desgraciadamente- no van muy bien en los estudios. Uno de cada dos suspende tres o más asignaturas y puede decirse, así, que fracasa escolarmente.
Las calificaciones de los adolescentes motrileños dejan mucho que desear. Un enorme 50'3%, de los alumnos de 1º, 2º, 3º y 4º de ESO y 1º y 2º de Bachiller, no alcanza el aprobado en tres o más materias. De todos los alumnos de Secundaria y Bachillerato un pobre 30% aprueba todas las asignaturas, es decir, solamente tres de cada diez estudiantes llegan 'limpios' a su casa y se libran de recibir un sermón.
Dentro de estos preocupantes datos, recogidos en junio, septiembre y diciembre de 2005 y marzo de 2006, llama la atención que en la segunda evaluación del pasado curso, un 73,93%, casi 8 de cada 10 alumnos de 3º de ESO tuviese en su expediente al menos tres 'cates'.
El curso clave
El porcentaje de aprobados también ha llegado a estar por los suelos, como ocurre con este mismo curso -3º de ESO- en la primera evaluación de ese mismo año: un 14,54% salieron airosos y sin 'manchas' en sus notas. Este curso es, con diferencia, en el que los estudiantes 'pinchan' con mayor amplitud y es que muchos, al filo de cumplir la edad permitida para dejar el instituto, tan sólo piensan en esa ansiada libertad.
Estos desesperantes datos han sido recogidos por el Foro de AMPAS de Motril con el fin de buscar las tiritas adecuadas para tapar estas heridas. Uno de sus objetivos primordiales es que los fracasos se transformen en éxitos con el esfuerzo de todos. Y ya están poniendo los medios para ello. Desde este organismo pelean por un sinfín de carencias de las escuelas e institutos. Una de sus exigencias es que se establezca el programa de acompañamiento académico en todos los centros «dado el gran retraso escolar que hay en esta zona». Esta medida, gestionada desde la Delegación de Educación consiste en que los alumnos reciban 'clases particulares' en su propio centro y si puede ser, con sus profesores. «La idea es que cada alumno vaya a su ritmo y así no tenga problemas», explica Mercedes Sánchez, presidenta del AMPA Giner de los Ríos.
María Ángeles Martín, miembro del Foro de AMPAS y del Consejo de Educación de Motril, señala que la culpa del fracaso escolar no es una mochila pesada que tenga que ser llevada por una persona sola. «Falla el sistema: los padres, los profesores, los alumnos... El problema es que nos conformamos, que no ponemos el grito en el cielo», observa.
La convivencia, mejor
Algo que sí funciona bien en los centros motrileños y que ayuda a crear el ambiente propicio para estudiar y aprovechar las horas escolares, es el Plan de Convivencia. En este programa, los alumnos son los principales protagonistas, los grandes mediadores, los que ponen en práctica todas las teorías saludables que predican los mayores.
«El fracaso escolar es algo que se arrastra desde Primaria e impacta en Secundaria. Lo provocan muchas causas, entre ellas la falta de motivación y de implicación de los padres y profesores», expone María Ángeles Martín.
Desde el Foro de AMPAS se entusiasman con todas las propuestas encaminadas a elevar el nivel de los alumnos motrileños. Una de las que entienden como fundamental son las jornadas de orientación e información previas al ingreso en el instituto: «es otro mundo donde llegan sin saber nada de él». Los chavales necesitan todo el apoyo para que sus notas no rocen el suelo.