Viernes, 16 de febrero de 2007
Registro Hemeroteca

en

ALMERÍA

VIVIR
Ventura Camacho, poeta: «Hay poesía en el dolor de los niños, lamentablemente»
Educador en centros de menores maltratados y abandonados por sus familias, el poeta catalán dedica 'Alas de insecto' a sus chavales
Ventura Camacho, poeta: «Hay poesía en el dolor de los niños, lamentablemente»
DOS VOCACIONES. Ventura Camacho. / GONZÁLEZ MOLERO
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar
FICHA
F Título: 'Alas de insecto'.

F Autor: Ventura Camacho. Elisabeth Catena es coautora de las notas y autora del texto que explica qué son los centros residenciales. Las ilustraciones son de Marta & La Noe.

F Publica: Alea Blanca.

F Distribución: En www.ciudadpoetica.com. En las librerías Babel y Atlas y el Café Anaïs.

F Precio: 6 euros. Los beneficios se dedicarán a fomentar la lectura en niños de centros residenciales.

Publicidad

Ventura Camacho (Barcelona, 1975), licenciado en Filología Inglesa y educador de menores maltratados o abandonados, acaba de publicar 'Alas de insecto', que dedica a sus protagonistas, los niños «dolidos, asustados, enfadados» de los centros residenciales. Camacho, que vive en Granada desde hace dos años, ganó el Premio Federico García Lorca de Poesía 2006 de la Universidad con 'De Nagasaki a Novosibirsk' -un «libro de viajes» que saldrá a la calle en junio- y es fundador de la revista digital www.ciudadpoetica.com. Ha trabajado en hogares de Barcelona y ayer mismo comenzó su tarea en un centro de chavales magrebíes del área metropolitana.

-Asegura que sus poemas en 'Alas de insecto' son «exorcismos literarios» fruto de un «impulso terapéutico». ¿Por qué?

-El de educador no es un trabajo de oficina. Contactas a diario con el dolor ajeno. Yo recurrí a la literatura para darle forma a ese sentimiento, para aclararme o simplemente para descargar los nervios. O para empatizar con el niño o la niña: es un ejercicio que te ayuda a comprender cómo puede sentirse que luego te ayuda.

-¿Hay poesía en el dolor de los niños?

-En el dolor siempre hay poesía, lamentablemente. No es una poesía de fácil lectura. Parece que la poesía tiene que hablar de sentimientos amorosos y a la gente le cuesta afrontar ciertas realidades.

-En sus poemas cuenta que estos niños intentan ocultar lo que les ocurre o culpan al educador...

-Hay una fase de negación ante el dolor, de culpabilizar al educador... A pesar de que se sienta abandonado por su familia o incluso haya abusos sexuales o maltrato, el niño siempre tendrá como referencia a su padre y a su madre. Luego hay una fase -quizá la más dolorosa- en que aceptan que están siendo abandonados o que no son queridos por sus padres. Se preguntan por qué y suelen acabar echándose la culpa a sí mismos. No tienen edad para entender, ni herramientas para afrontar ese dolor. El trabajo del educador es ir abriendo puertas en ese crecimiento y enseñarles que, aparte de sus padres, hay otras maneras de ver la vida. Ayudarles a asimilar que, aunque por edad no les toca, su vida depende sólo de ellos y no de un adulto.

-A pesar de esas situaciones tan tristes, ¿hay 'finales felices'?

-Sí. Siempre, siempre. En lo cotidiano de un centro no se va llorando por las esquinas. Hay momentos en que son niños, y los niños juegan. Para algunos, la única diversión es el conflicto, pelearse con los demás y sacar la rabia, y a veces hay que canalizar la rabia y convertirla en juego. Siempre hay que tener un poco de alegría y enseñarles que no todo es 'mi problema', 'mi familia' y 'pobrecito yo'... El objetivo del libro también es dar luz sobre los centros residenciales, una realidad oscura, que no interesa a la gente. Algunos piensan que son como cárceles de niños o que están ahí porque han hecho algo malo.

-En el libro comenta que ser educador es un trabajo que no obliga a querer a los niños, pero que eso ocurre de forma inevitable

-A pesar del horario, las vacaciones y las pagas extra, es un trabajo vocacional, de entrega: si no tienes ganas de hacer vínculos, mejor que no te dediques a eso. Tampoco aguantas: cargas con mucho dolor y te lo llevas a casa.

-¿Por qué las notas a pie de página?

-Están escritas a cuatro manos con Elisabeth Catena para ayudar a contextualizar e ir más allá de la anécdota. Aunque los poemas están escritos con un lenguaje sencillo, porque son como un diálogo entre el niño y el educador...

-Cita a Benedetti, Lorca, Javier Egea, García Montero o Blanca Varela. ¿Son poetas de referencia?

-Son lecturas que estaba haciendo a la vez que escribía. Leía un verso y me venía el poema o el relato que había hecho sobre los chavales y lo apuntaba: 'Lo tengo que utilizar'. Algunos son poetas de cabecera y otros no, la verdad.

-Ganó el Premio García Lorca y está haciendo un doctorado en Literatura. ¿Quiere cambiar de profesión?

-Mi idea es preparar oposiciones y combinar mis dos vocaciones: los chavales y la literatura. Me apetece mucho dar clases en un instituto y quién sabe si, a la larga, en la Universidad. El doctorado lo hago por gusto: era una manera de cambiar de aires, venir de Barcelona a Granada y estudiar. Siempre he dedicado mi vida a los demás y ahora me apetecía dedicarme un poco a mí, hacer cosas que no había podido hacer.

igallastegui@ideal.es

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master de Periodismo | Club Lector 10 | Visitas a Ideal

Canales RSS