Ni se puede decir más claro, ni más alto, ni más veces, ni tampoco lo puede decir más gente del Partido Popular. Desde el candidato a la alcaldía de la pequeña localidad granadina de Montillana hasta el presidente nacional del Partido Popular y candidato a la presidencia del Gobierno español, Mariano Rajoy. El Partido Popular, todos a una y Rajoy el primero, se está echando a las calles andaluzas para pedir un 'sí' absoluto y rotundo este próximo domingo 18-F.
Mariano Rajoy comenzó la mañana en la localidad gaditana de El Puerto de Santamaría. Saludado por una breve y fina lluvia, el político gallego afirmó del tirón tras reunirse con empresarios y comerciantes gaditanos que «soy proandaluz». Algo más que una buena fórmula para reivindicarse como partidario del Estatuto y de paso hacer campaña para las todavía lejanas elecciones generales del año que viene.
Hecha la presentación, no defraudó a nadie y reclamó en nombre del partido que preside, lo que da más autoridad si cabe al mensaje, el apoyo al Estatuto al entender que «supone un 'sí' a la Constitución, a la razón, a la lógica y al sentido común». Estas últimas palabras, «sentido común», le acompañaron, le acompañan y le acompañarán durante los próximos meses, ya que forman el eje de su crítica al Gobierno de Rodríguez Zapatero, «que lleva a España hacia el desastre», como ha afirmado en numerosas ocasiones.
No contento con su proandalucismo visceral y gallego, afirmó del texto que se vota este domingo que «recoge que España es una nación de ciudadanos libres e iguales». Mariano Rajoy ha vuelto a Andalucía con una maleta llena de buenos deseos: «Me gustaría que los andaluces acudan el domingo a votar que 'sí' al Estatuto de Autonomía de forma masiva», para argumentar a continuación que el texto reformado no es ni la panacea ni una varita mágica que pueda resolver los problemas de los andaluces por sí solo. Tras negar lo que no es afirmo lo que es: «Un instrumento que puede permitir que las cosas se hagan mejor». Una vez alisado el bucle dialéctico, el mensaje era directo: «Es necesario el cambio político en Andalucía de la mano del presidente del PP-A, Javier Arenas, que siente a Andalucía, que está preparado y va a ser quien lidere el cambio para que Andalucía dé el salto que la sitúe entre las mejores de Europa», solicitó para su compañero de siglas, quien afirma que ha recorrido Andalucía «palmo a palmo».
«Error inicial»
Si Javier Arenas asegura que el eje que busca es el de una Andalucía que pasa por España, con idea de contrarrestar los argumentos de los nacionalismos vasco y catalán, Mariano Rajoy quiso ayer desmenuzar el recorrido del nuevo Estatuto de Andalucía. Según su narración, salió de Andalucía con un 'no' del Partido Popular y, gracias a un arduo trabajo y a una fructífera negociación, salió con un 'sí' 'popular' de Madrid camino de Despeñaperros.
Rajoy valoró entonces el trabajo que desarrollaron los grupos en el Congreso de los Diputados en relación con el Estatuto andaluz. Según explicó, «permitió que se rectificara lo que fue un error inicial, ya que -insistió-, el texto que se remitió desde el Parlamento andaluz no era más que mala copia del 'Estatut' catalán.
¿Ya salió! La bestia negra. Hasta cierto punto, incluso se le echaba de menos. En plena sintonía con Javier Arenas, algo obvio y lógico, «ese texto era malo para Andalucía, para los andaluces y para España». Sin embargo, ahora, «los andaluces van a disponer de un Estatuto que garantiza la igualdad, la libertad, la cohesión, la solidaridad y la justicia social entre los españoles». Para Mariano Rajoy, Andalucía tiene mucho que decir y «el mayor potencial de crecimiento y de liderazgo en toda España».
La campaña ya languidece. Chaves ha pedido que se acabe la confrontación. Mariano Rajoy ha visitado Andalucía 'en presidente', y así lo ha dicho. Los misterios se han desvelado. Queda el principal. Y quedan dos días.