Ha ocurrido de nuevo. La Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía vuelve a ordenar la paralización de una de las obras fundamentales de la actual corporación municipal. En este caso le ha tocado a las obras de restauración y recuperación de los jardines históricos del Salón. Ayer, en el mismo momento que el concejal de Urbanismo, Luis Gerardo García Royo, mostraba la evolución de las obras a los medios de comunicación, el delegado de Cultura de la Junta, Pedro Benzal, firmaba la orden de paralización inmediata de los trabajos por tratarse de un espacio catalogado como Bien de Interés Cultural y no haberse cumplido con las indicaciones que la Comisión de Patrimonio había dado al Ayuntamiento en relación con este proyecto.
La orden, que según el delegado, ha sido remitida al Ayuntamiento de Granada, señala que las obras han excedido los permisos que se habían concedido. Pedro Benzal asegura que sólo se había permitido intervenir en la restauración de la jardinería y botánica de los jardincillos. En esos trabajos, según dice el delegado, no se contemplaban la apertura de zanjas, las canalizaciones para riego y alumbrado, ni tampoco la destrucción de los contornos de los parterres ni de las aceras que se sitúan junto al río, además de que las obras han «arrasado» casi la totalidad de la vegetación arbustiva. Tampoco se permitía intervenir en mobiliario, fuentes, monumentos y estructuras de los paseos de los jardines. «Los permisos fueron dados sólo para restauración botánica, no para la renovación casi completa de ese espacio, que no podía transformarse», dice el delegado, que señala que el proyecto ya había sido suspendido cuando se presentó y no llegó a aprobarse hasta que se hicieron una serie de modificaciones en las que se aceptaban las consideraciones de los técnicos de Cultura, fundamentalmente en lo referente al los paseos y calzadas del Salón y a que en los jardines sólo se interviniese en materia de restauración.
Sorpresa e indignación
A última hora de la tarde de ayer, en el Ayuntamiento, no se había recibido la orden de la Delegación de Cultura, pero la noticia causaba sorpresa e indignación entre los responsables de la corporación municipal, especialmente en el concejal de Urbanismo, Luis Gerardo García Royo. «Es inconcebible, porque las autorizaciones que se nos dieron no se hicieron de forma verbal. Cultura las tomó en base a las separatas de los proyectos, en las que se indicaba, hasta el más mínimo detalle, qué se iba a hacer, incluidas las actuaciones en alumbrado, los pavimentos, las canalizaciones, el arreglo de los elementos ornamentales y mobiliario público. No puedo entender esa decisión», dice el concejal, al que sólo le queda pensar que se trata de una actuación con «intereses políticos».
Ayer mismo, el concejal mostraba que los trabajos se desarrollan a buen ritmo y que se está haciendo, «únicamente lo que estaba en el proyecto que fue aprobado por Cultura, y sobre el que el anterior delegado dio el visto bueno». Sabe a ciencia cierta que cualquier paralización supone una pérdida de tiempo en el cumplimiento de los plazos y que impedirá cumplir con la previsión de finalizar las obras antes de mayo.
Cultura y PSOE
Curiosamente, también ayer, el grupo municipal socialista en el Ayuntamiento, tras conocer los informes de los técnicos municipales que indicaban que todo se ajustaba a los permisos, anunciaron la presentación de una moción solicitando la paralización inmediata de las obras, por los mismos motivos, que en ese mismo momento estaba argumentando la delegación de Cultura para ordenar la paralización, que se ha basado, lógicamente, en los informes realizados por los técnicos de la Junta, «que han inspeccionado las obras después de recibir avisos vecinales y de colectivos de que se estaban alterando los jardines». El delegado de Cultura dice que ahora esperará a que se rehaga el proyecto y se le comunique qué medidas se tomarán para restaurar lo que ya se ha destrozado.
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