Miércoles, 7 de febrero de 2007
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OPINIÓN

TROCADERO
Cemento en la colina de la Sagra
ALLÍ habitan el gato montés, el buitre leonado, el gavilán, la ardilla roja, el halcón peregrino, el petirrojo, el alcaudón real, el ruiseñor, la garduña, la comadreja, el águila real, el milano. Allí crecen el roble carrasqueño, las encinas, los enebros, el chopo, el sauce y el pino. Y allí abre, de mayo a julio, la flor amarilla del 'crepis granatensis', una planta, singular en este predio, que sólo crece entre los 1.700 y los 2.000 metros de altitud, y que la Junta de Andalucía ha catalogado como vulnerable.

La Sagra es la segunda montaña más alta de Andalucía, después de Sierra Nevada, y su pico sobresale entre las sierras de Segura y Cazorla, al socaire del desierto de Almería, en la granadina y altiplana Puebla de Don Fadrique, una localidad situada en los confines de la provincia de Granada, en los límites de Albacete, Murcia, Jaén y Almería.

La Sierra de la Sagra, amenazada como está por la vorágine urbanística y por una desprotección jurídica lamentables, es ahora objeto de deseo de una empresa constructora que aspira a la 'ampliación' del complejo turístico deportivo 'Collados de la Sagra', en el término municipal de Puebla de Don Fadrique. Y que pretende, según el informe ambiental aportado al proyecto por la propia empresa interesada, «desarrollar la ampliación del conjunto turístico hotelero en cuanto a dotarlo de más capacidad residencial y posibilidades deportivas, ya que el hotel se ha quedado insuficiente para absorber a los numerosos visitantes procedentes de todas partes de la Comunidad Andaluza, fundamentalmente de la provincia de Granada, Almería y Jaén (al ser colindantes éstas con la Puebla de Don Fadrique), así como de las comunidades de Murcia, Castilla la Mancha y Valencia ( ) La actuación prevista contempla la creación de pequeños apartamentos familiares de una planta para 2-4 personas, y bungalows de dos plantas ».

En el folleto propagandístico de esta urbanización en plena sierra de la Sagra, en que se enumeran todas las bondades y templanzas del proyectado complejo urbanístico: la memoria de calidades, los forjados, los cerramientos, los alicatados, las infraestructuras, y hasta el mobiliario, se destaca en titulares lo que a juicio de los promotores es lo más atractivo: la exclusividad de la gollería y la rentabilidad de lo especulativo. «Disfrute de lo exclusivo en un entorno privilegiado. Y además, cuando no esté, gane dinero».

En total, el proyecto, siempre según los datos aportados por la empresa interesada, se sitúa en dos parcelas localizadas junto a la carretera comarcal Gr-700 que conforman una superficie total de 57.723 metros cuadrados, la primera; y 2.702.764 metros cuadrados, la segunda. Igualmente, ellos calculan movimientos de tierras de 3.001, 13 metros cúbicos para excavaciones, para conducción de aguas y de gas, cableados, construcción de carriles y cabañas, etc. Finalmente, el informe ambiental encargado por la empresa autora del proyecto, termina por calificar la incidencia de la actuación sobre el entorno como «cualitativamente leve-moderada, y cuantitativamente con un valor de 1.4 para la fase de construcción y 0.85 para la fase de explotación».

Pero no todo el mundo opina lo mismo.

Organizaciones ecologistas, instituciones y otras agrupaciones ciudadanas, han presentado setenta alegaciones al proyecto de ampliación del conjunto turístico hotelero Collados de la Sagra, entre las cuales se recogen, literalmente, las siguientes providencias: En lo que al trámite Medio Ambiental se refiere: «Esta actuación supone un gran impacto en el medio ambiente, se trata de suelo no urbanizable, y supone un cambio de uso del suelo, o sea una modificación del planeamiento, debe ser aprobada por la Comisión Provincial de Urbanismo de la Junta de Andalucía».

En lo que concierne a la captación y depuración de las aguas, las alegaciones son contundes en cuanto a las licencias, el volumen, la capacidad depuradora y, lo más importante, el daño que supondría para la flora y la fauna: «En 1994, el Ministerio de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente, la Dirección General de Obras Hidráulicas y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, establecen las normas de explotación de la Unidad Hidrogeológica 05.04 denominada Huéscar-Puebla de Don Fadrique, en ellas aparece el río Bravatas como una zona con limitación especial en la que solo se permiten captaciones de escasa importancia ( ). Se considera, según esas normas, que una captación de escasa importancia es la que extrae como máximo 7.000 metros cúbicos al año y además el equipo de bombeo o captación no supere la capacidad de 1 l/sg. Debiéndose dar ambos requisitos. La solicitud realizada es de aproximadamente 50.000 metros cúbicos al año y el caudal de la captación es de 1,6 l/s, superando con creces los límites establecidos».

Más alegaciones, referidas a la flora, a la fauna, y a otros ámbitos, dan cuenta de la improcedencia del proyecto que, además, afectaría no solo a la zona de actuación, sino también a todo el contorno de la vertiente Norte de la Sagra, pues en realidad, se trata de un nuevo núcleo urbano que superaría en superficie y en población al Anejo de Almaciles.

Con estas alegaciones, distintas agrupaciones ciudadanas han manifestado su rechazo a la concesión de licencia de obras de este proyecto en la Sierra de la Sagra, por suponer un grave atentado contra la naturaleza, el medio ambiente, y el sentido común, en beneficio de intereses privados dinerarios.



LA Sagra, a falta de unos instrumentos legislativos adecuados para su elemental protección -a nuestros responsables políticos entendidos en la materia no les estallan las mejillas de rubor-, ha de ser salvaguardada por iniciativas ciudadanas, por la manifestación pública de un clamor que se opone a la vorágine urbanística, a esa especulación que traspasa ya los límites de la moral -y de la que son ejemplo probatorio varias de las tramas desentrañadas en los últimos meses en los juzgados- para convertirse en un lamentable espectáculo de venderaches, mercaderes de un zoco de tunantes y charlistas.

Que el cemento no llegue a la colina de la Sagra como un símbolo de aniquilación; que allí habitan el gato montés y el buitre leonado, el gavilán, y la ardilla roja; el halcón peregrino y el petirrojo, la garduña y la comadreja, el milano y el águila real.

 
Vocento

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