Desde tiempos inmemoriales se ha dicho que el agua calienta más que el vino y que al grito de que se la llevan del pueblo, sale para impedirlo hasta el barbero, que solo necesita un chorrillo. Y esto mismo ha ocurrido en la Alpujarra, que se ha movilizado -con una protesta este pasado fin de semana- ante el inminente comienzo de las obras de construcción de una segunda balsa de agua en Torvizcón para abastecer a la Costa Oriental granadina. Son 13.400 vecinos de pueblos como Castell, Albuñol, La Mamola o Rubite, que ya sufrieron severos cortes de agua en 2005 y que volverán a tener problemas este verano si no cuentan con esta segunda balsa para garantizar su suministro, ya que la primera balsa -construida en los 90 para paliar las grave sequía que sufría la Costa oriental- resulta insuficiente.
Y si hace diez años, construir la primera balsa le costó a la Costa oriental costó sudor, lágrimas, protestas, cortes de carretera y encierros de sus alcaldes, la guerra del agua ha vuelto a estallar a la hora de construir la segunda. La Costa oriental reclama agua para beber y la Alpujarra cree que la van a utilizar para regar invernaderos y campos de golf. La Junta de Andalucía ha adoptado una solución salomónica y ha optado por paralizar la construcción de la segunda balsa en Torvizcón -un proyecto que ya estaba aprobado, presupuestado y que podría estar terminado en marzo- hasta que no se llegue a una «solución de consenso» entre los dos territorios. «Estamos muy preocupados. Está ocurriendo algo terrible, es una nueva guerra de agua, el peor escenario que nos podíamos plantear. Vamos a evitar un enfrentamiento entre territorios», explicó a este periódico el delegado de Medio Ambiente, Gerardo Sánchez, que mostró su intención de dialogar y «aplazar» las obras de la segunda balsa de la Contraviesa hasta «pacificar los ánimos». Sánchez no precisó los plazos marcados para intentar alcanzar esta solución consensuada pero los alcaldes de la Costa Oriental advirtieron ayer que este retraso les va a hacer mucho daño, ya que se temen nuevos cortes este verano. El proyecto de la segunda balsa de Torvizcón, que trasvasa agua de Cástaras en La Alpujarra para abastecer a la Costa Oriental, fue aprobada por el Consejo de Gobierno en noviembre de 2005 como obra de emergencia para paliar los efectos de la sequía que sufría la población y que obligó a cortar el suministro de agua a 13.400 vecinos de la Contraviesa, que tuvieron que afrontar severas restricciones.
La balsa, que tiene un presupuesto de cuatro millones de euros, permitiría almacenar unos 350.000 metros cúbicos, los necesarios para evitar las restricciones que sufren durante los meses de verano, en los años de sequía, cuando las lluvias se retrasan.
El delegado de Medio Ambiente dejó claro que este agua no regará campos de golf ni desarrollos turísticos, sino que se destinará al abastecimiento humano y volvió a reiterar que la Junta no autorizará -como ha demostrado, por ejemplo, con el proyecto de golf de Rubite- ningún desarrollo que ponga en peligro el suministro de agua.
Por su parte, el presidente de la Mancomunidad de Municipios de la Costa Tropical, Pedro Álvarez, acompañado de los alcaldes de la Costa Oriental, realizó un llamamiento a la solidaridad de la comarca alpujarreña. Los responsables de los municipios costeros recordaron que se pide un excedente de caudal y que se garantizará exclusivamente para el abastecimiento humano, en ningún caso para la agricultura o los desarrollos turísticos.