Lunes, 22 de enero de 2007
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En ayuda del remero
Un navegante solitario transporta vituallas y un timón nuevo para Andreu Mateu, el ejecutivo que atraviesa en canoa el Atlántico
En ayuda del remero
SIN GOBIERNO. Andreu Mateu ha roto su timón en la travesía del Atlántico. / EFE
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ANDREU Mateu está sin gobierno. La verdad es que este ejecutivo catalán reconvertido en aventurero que se ha empeñado en atravesar el Atlántico a remo y en solitario ha ido siempre por libre en la vida y comparte el ideario anarco y libertario de los amantes de la mar. Pero esta vez lo de la falta de gobierno es textual. Desde hace unos días, el timón de su canoa está roto y su rumbo, ya errático de por sí, es cada vez más zigzagueante.

Para tratar de evitar que Mateu reme muchos más de los 7.000 kilómetros que separan La Gomera de la isla caribeña de Antigua, ha partido de Las Palmas un barco que le proveerá de repuestos y de alguna vitualla. Rafael del Castillo, el radioaficionado canario que conecta a los transmundistas españoles, escuchó la petición de ayuda de Andreu y se puso en marcha.

Recibió el timón de repuesto y trató de buscar un barco que se lo acercara al remero. Primero iba a ser el 'Juan Sebastián Elcano', pero la ruta de la canoa le obligaba a desviarse del rumbo previsto por el buque escuela español para cruzar el charco. Luego los encargados de llevar el auxilio a Andreu Mateu iban a ser los tripulantes del 'Kuin', un velero charteado por españoles que cruza estas semanas el Atlántico rumbo a Guadalupe.

Por fin se encargó de la misión Juan Monsarro, un marino catalán que hace su segunda travesía transatlántica en solitario a bordo del 'Torre de Vuit', un Supermaramu de 15 metros que prevé llegar a la posición de Andreu en los próximos días.

47 días

El remero zarpó el pasado 4 de diciembre y lleva a bordo de la minúscula canoa 47 días. Ha recorrido apenas 3.000 kilómetros. Aún le quedan varias semanas en la mar. En estas semanas le ha pasado de todo: temporales, desesperación, un golpe que le abrió la cabeza, ampollas, llagas, desánimo, dolores perpetuos en las manos... Pero, dicen, sarna con gusto no pica y a Andreu Mateu le espera el Caribe con sus aguas cálidas y sus arenas de coral. Para mitigar un poco sus padecimientos, Juan Monsarro transporta junto al timón de repuesto un cargamento de ropa interior: nada menos que 15 calzoncillos de buen y seco algodón para mantener en buena forma la zona que más sufre entre los remeros.

Y más buenas noticias: los chicos del 'Kuin' quieren encontrarse con el catalán para regalarle comida y unas botellas de Rioja.

 
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