Desde que Tarín decidiera dedicarse en cuerpo y alma, en 'full time', al cuidado de nuestros 'pequeños hermanos' «prioricé necesidades. Y me dejé de preocupar por cosas como los coches, que son a fin de cuentas un conjunto de hierros sin vida». Total, que dijo adiós a los lujos. Se encerró en su domicilio de Casa Nueva como el de la canción del 'probe' Miguel y comenzó a practicar una vida en la que distingue un error de bulto: «no haber calculado bien y pensar que cuantos más animales tuviera, mejor. Porque es preferible tener sólo uno, pero al que no le falte de nada». El ex profesional, bastante preocupado en el momento de la entrevista porque «mi perra -la joya de su corona- está muy enferma y debo ir ahora al veterinario», apenas consume tele, y sólo se recrea con el «el dvd y el vídeo». Con eso y con la ópera, afición por la que sí que abandonó su retiro espiritual el pasado año para presenciar unas piezas de óperas en Torremolinos.