Lunes, 11 de diciembre de 2006
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Concha Velasco, actriz: «Ya no espero a nadie cuando duermo, y duermo muy bien»
'Filomena Marturano' la devuelve a los escenarios tras su peor año: «Era un mar de lágrimas; hoy soy otra mujer»
Concha Velasco, actriz: «Ya no espero a nadie cuando duermo, y duermo muy bien»
«He sido una madre feliz y una esposa infeliz», dice Velasco. /I. PÉREZ
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Concha Velasco representó 'Filomena Marturano' por primera vez en 1979. Acababa de dar a luz a su segundo hijo y vivía un indómito amor con Paco Marsó. Tres décadas después, tras un divorcio y la bancarrota, representa una Filomena «más de verdad».

-¿Cómo está?

-Divinamente. Para una mujer que ha tenido una carrera estupenda y una vida personal con altibajos, empezar a saber vivir a los 67 años está muy bien. Hace un año ensayaba 'Filomena' hecha un mar de lágrimas. Hoy soy otra mujer.

-¿Se puede identificar más con esa mujer triste que pide cuentas a la vida tras haberla exprimido?

-Han pasado 27 años en mí como mujer y como actriz. He aprendido mucho de la vida y del escenario. Como ella, a mí ahora me cuesta mucho llorar.

-¿Cuándo ha llorado por última vez?

-El otro día sorprendí a mis hijos llorando en el homenaje a Puskas. Un chelo tocó el himno nacional de Hungría y pasó mi vida en dos segundos. El que lea esto pensará que soy tonta

-Los divorcios parece que sólo les ocurren a los demás.

-Sí, como los fallecimientos y las enfermedades. Ahora veo a una pareja y me da envidia, sobre todo si son mayores. Yo me he ido de la casa que compré cuando tenía 26 años porque no he tenido más remedio, ya no era mía. Amigas me dicen 'has hecho muy bien, yo tenía que hacer lo mismo'. Por dios, no saben lo que es estar sola, no hay nada más triste y doloroso.

Una mujer cabreada

-¿Cuántas veces ha cambiado de casa?

-Muchísimas, y me horroriza. Soy hija de militar, y eso ha marcado mi destino. Recuerdo mi primera casa en Valladolid, las tres casas de Larache

-¿Cuánto tiempo lleva en la última?

-Cuatro meses, el tiempo que llevo sin fumar. He cambiado de casa, de carné de identidad, me he empadronado en otro barrio Estoy tan contenta conmigo misma que da miedo.

-Tiene motivos para estar feliz.

-Buscamos la felicidad hasta que nos morimos. Y a lo mejor ha pasado y no nos hemos dado cuenta. Yo no quiero mirar hacia atrás más que para recordar lo bueno y dar las gracias. Creo que la depresión se produce porque miramos hacia atrás, y hoy es mañana.

-¿Temía a la soledad?

-Soy mujer de comuna. Mi ideal es vivir con mis hijos. Ahora viven en la acera de enfrente.

-¿Ha redescubierto algún placer al estar sola?

-Ninguno, salvo que duermo mejor. Ya no estoy cabreada, no espero que venga aquel señor que no venía nunca. Adorno mi casa y trato de meter en 90 metros cuadrados todos los muebles que había en 320. Hay que entrar de perfil.

-A lo mejor se echa un novio.

-¿No! ¿Quién? ¿De mi edad, que parecen mayorcísimos? ¿Te imaginas acostándome con un señor después de estar treinta años acostándome con el mismo sin ponerle los cuernos? Me gustaría tener un amigo para pasear. Y enamorarme de un hombre para compartir una parte de mi vida que no he compartido nunca.

-¿Ha pagado ya su deuda con Hacienda?

-Estoy en ello, me quedan tres años para poder estar tranquila. Los actores no solemos ser buenos empresarios. Salvo Lina Morgan, que es listísima.

-¿Qué les pierde?

-Que nos gusta tanto que no somos capaces de hacer un debe y un haber. No reparamos en gastos. Yo ahora estoy contratada, pero me siento casi empresa: he elegido al director, a mis compañeros Se me consulta todo menos el dinero. Y estoy encantada. El empresario que no sale a escena sabe conservar la frialdad.

-¿Esa deuda le obliga a trabajar sin descanso?

-Sí. Pero soy feliz, doy gracias porque ¿cuántas en mi situación tendrían la suerte de tener una oferta cada cinco minutos en cine, teatro y televisión! A veces me canso. Pero duermo muy bien, hacía años que no me pasaba. No espero nada ni a nadie cuando duermo. Tengo dos hijos magníficos que me siguen llamando por teléfono para decirme que han llegado a casa. Con eso me basta. Yo creo que más que insomnio, yo era una mujer cabreada.

-El 31 de diciembre brindará por dejar atrás su 'annus horribilis'

-No. El 'annus horribilis' ya lo he tenido. 2006 ha sido el año en que he encontrado la manera de salir adelante. Brindaré por haber sido capaz de superar una crisis que creía insalvable.

-¿Le gusta cuando le llaman señora estupenda?

-Me encanta. Fíjate lo que le ha pasado a la pobre Gina Lollobrigida Se empeñan en que eso puede ser, y es antinatural, ya lo escribía Tennesse Williams, que tantas veces he representado. Una mujer joven con un hombre mayor funciona, porque la sociedad lo admite y nosotras pedimos poco mientras los hombres tienen que demostrar mucho. Con una anciana es más difícil.

-¿Quién es su cirujano?

-No tengo. Me encantaría que me dejaran como una toalla, pero eso con los años se cae. Me gusta decir mi edad. Yo hice 'Las chicas de la Cruz Roja' en 1958, y no podía tener catorce años Pregono mi edad para ponerme en guardia.

-¿Qué quiere ser de mayor?

-Abuela. Me hubiera encantado tener más hijos. He sido una madre feliz y una esposa infeliz. He visto la vida a través de los ojos de mis hijos. Cuando era rica les di todo lo que yo no había tenido de pequeña. Por eso son Peter Pan.

 
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