Alumnos del IES Alfaguara de Loja se concentraron ayer a las puertas del centro después de que el jueves se produjera un incidente entre escolares a la hora del recreo que se convirtió posteriormente en un enfrentamiento entre familiares. Posteriormente, los alumnos se concentraron en el Ayuntamiento, donde el alcalde, Miguel Castellano, recibió a una delegación de padres de alumnos, según explicaron fuentes municipales.
El joven de 16 años agredido por otro de 15 tuvo que ser trasladado por su padre a un centro de salud, donde le atendieron de los golpes y heridas que presentaba. Los agentes tuvieron que intervenir en el altercado, en el que participaron unas veinte personas, la mayoría ajenas al centro.
El presidente de la Junta de Personal Docente, José Antonio Mesa, demandó a la Delegación de Educación «más seguridad» en el centro, ubicado en un barrio «especialmente conflictivo», en el que pueden entrar «cualquier persona» al saltar las vallas de las obras. «La cosa podría haber ido más lejos», manifestó Mesa, que pidió también a la Delegación «medidas concretas» para las necesidades de cada centro, en vez de «genéricas», que es lo que habitualmente acuerda Educación.
Fuentes de la Policía Local explicaron que de forma diaria una patrulla vigila las inmediaciones del centro, algo que no fue suficiente para impedir el altercado de ayer, que se saldó, tras una reunión del claustro y del consejo escolar, con la expulsión del centro del agresor durante un mes.
La delegada de la Consejería de Educación en Granada , Carmen García Raya, aseguró ayer que la trifulca sucedida entre alumnos y familiares en el Instituto de Enseñanza Secundaria Alfaguara de Loja fue un incidente «puntual», y anunció que estudiará si reforzar las medidas de seguridad.
García Raya, que rechazó «enérgicamente» cualquier actitud «vandálica» contra un centro educativo, expresó su «satisfacción» por que «el profesorado haya sido respetado», ya que «no hubo ninguna agresión a ningún profesor ni profesora del centro», como se apuntó en un principio.
Atribuyó este hecho a que se trata de «un centro que ha asumido que está trabajando en un contexto difícil, que tiene un proyecto de compensación de desigualdades» y aseguró que se trata del «primer incidente a destacar en este instituto», que tildó de «lamentable».
No obstante, insistió en que «si este profesorado no viniera trabajando de la manera que lo viene haciendo, sostenida en el tiempo, el jueves, con el ambiente hostil que se vivió en el centro, es probable que se hubieran producido agresiones a docentes».
Con respecto a las medidas de seguridad con que cuenta el centro, señaló que, junto con los ordenanzas, «hay Policía Local a la entrada y salida del edificio».
Medidas de seguridad
No obstante, anunció que recibirá al equipo directivo y a una representación del consejo escolar del centro lojeño el lunes, y «si piensan que hay que poner, mientras duran las obras, alguna otra medida adicional porque se sienten inseguros, la vamos a buscar», concretó.
«Ningún profesor se merece trabajar con inseguridad y miedo, y en la medida en que la Delegación pueda contribuir a resolverlo, con alguna medida en esa dirección, nosotros las vamos a poner», apostilló la delegada.