Una simple riña entre dos adolescentes de 14 y 16 años durante el recreo en el instituto de secundaria Alfaguara de Loja desencadenó una auténtica «batalla campal» en la que participaron familiares y amigos del agresor, ajenos al centro educativo. Todo comenzó con una simple discusión entre dos adolescentes y acabó convirtiéndose en un verdadero linchamiento en el que participaron varias personas ajenas al centro.
El menor agredido -que recibió numerosos golpes y patadas tanto por su compañero como por numerosos mayores ajenos al instituto- se recupera de sus lesiones y, según informaron desde el instituto «su estado físico no reviste gravedad». Habrá que esperar a que este menor se recupere psicológicamente de la brutal paliza que le propinaron varios jóvenes y mayores, con los que tal vez ni siquiera cruzó en su vida una palabra.
Como un día cualquiera, los escolares apuraban los últimos minutos del recreo, en el patio del instituto cuyo perímetro se encuentra vallado por las obras de ampliación que acomete Educación en el centro con una población escolar que alcanza el medio millar de alumnos. Algo no debió gustar a los dos escolares cuando iniciaron una discusión que pudo quedar ahí de no ser por la intromisión de algunos conocidos y familiares del agresor que, sin mediar palabra, asaltaron el centro -tras derribar las vallas de protección- y se enzarzaron con el menor. «Le golpearon y dieron muchísimas patadas. Eran muchos contra uno y además más mayores y fuertes» declaró a los medios de comunicación la jefa de estudios del centro, Mª José Escobedo.
En bandada
Todo indica que el agresor no avisó ni pidió ayuda al resto sino que los demás implicados en la agresión avistaron desde las afueras la discusión y en bandada derribaron cuanto encontraron en su paso. «Fue cuestión de minutos, lo que tardamos en bajar las dos plantas del edificio» comentan los profesores tras celebrar un claustro extraordinario.
Tal fue la violencia con que golpearon al menor que, los cinco o seis profesores que se encontraban de guardia en el centro intentaron separar y disuadir a los agresores que al final fueron dispersados por profesores y alumnos. Pocos minutos después se personaron agentes de la Guardia Civil y Policía Local que acabaron identificando a algunos de los que participaron en la paliza.
«Puntual»
Escobedo tachó la agresión de «puntual» y exigió a la administración una respuesta contundente que se traducirá, a partir de hoy, en la presencia continuada y permanente de varios agentes de la Policía Local que se encargarán de velar por la seguridad de la comunidad educativa hasta que Educación adopte las medidas oportunas. Y es que la dirección del centro, así como el resto de profesores, confían en que se trata de un «conato de violencia puntual» favorecido, en parte por la faltad de medidas de seguridad del centro al encontrarse en obras y su cercanía con un bloque de viviendas con personas en riesgo de marginación social. El profesorado ha mandado un mensaje de tranquilidad tanto a los padres como a los propios alumnos que presenciaron atónitos y con mucho miedo esta escena «espeluznante».
Hoy el instituto tenía previsto abrir sus puertas para regresar a la normalidad.
Ajenos al centro
Desde el Ayuntamiento de Loja, el regidor municipal explicó que ya ha adoptado medidas para que «desde hoy mismo miembros de la Guardia Civil como de la Policía Local vigilen de forma preventiva el centro y eviten incidentes como éste». Calificó el incidente de una pelea entre chavales si bien remarcó que «el problema es que varias personas ajenas al centro aprovecharon las obras del edificio para saltar las vallas» y entrar con facilidad al patio.
Es más, el alcalde comentó que ya ha trasladado a la Delegación de Educación lo sucedido y ésta atenderá la próxima semana a la comunidad educativa del instituto para buscar una solución al problema.
El remedio a esta situación es que Junta y empresa constructora refuercen las medidas de seguridad en todo el recinto con el objetivo de que «personas foráneas no puedan acceder fácilmente a las instalaciones educativas».