Miércoles, 22 de noviembre de 2006
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El Maristán se convertirá en un espacio cultural
Un proyecto prevé reconstruir este hospital nazarí del siglo XIV situado en el Albaicín, que ha permanecido abandonado durante años
El Maristán se convertirá en un espacio cultural
EXCAVACIONES. Aspecto actual del Maristán, sometido a trabajos arqueológicos. / GONZÁLEZ MOLERO
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El Maristán fue un hospital de pobres construido con la exquisitez y delicadeza propia de la arquitectura nazarí. Lo mandó levantar el sultán Muhammad V, en el siglo XIV. Tenía una hermosa alberca custodiada por los dos magníficos leones de mármol gris que luego pasaron a adornar los jardines del Partal. Enclavado en un lugar de privilegio -en la ladera sur de la colina del Albaicín, junto a la Puerta de los Tableros o Bab al-Difaf, conocida actualmente como Puente del Cadí, que cerraba el acceso a Granada por el cauce del río Darro-, el Maristán sirvió de último retiro para muchos enfermos que antes de morir tuvieron el regalo de fijar sus ojos en la Alhambra.

Tras la toma de la ciudad por los Reyes Católicos, en el siglo XV, se convirtió en Casa de la Moneda y, más tarde, pasó a ser propiedad de los frailes mercedarios descalzos del Convento de Belén.

En el siglo XVIII, el edificio se transformó en almacén de vinos y después se destinó a presidio. El Ayuntamiento de Granada autorizó su demolición en 1843, dado su estado de deterioro. Afortunadamente, la demolición no se llevó a cabo del todo, lo que permitió su reconstrucción para utilizarlo como casa de vecinos hasta 1984.

Después de tantos años de abandono y desidia, sólo la alberca se conserva en perfecto estado. El resto son ruinas que todavía permiten apreciar su estructura original y dar testimonio de la grandiosidad de uno de los dos únicos edificios de este tipo que se conservan de la antigua Al-Andalus (el otro es el Hospital de los Moriscos de Granada). A partir de 1985 se han llevado a cabo sucesivas campañas arqueológicas que han proporcionado una completa información sobre la estructura arquitectónica del edificio y las sucesivas remodelaciones a las que fue sometido.

Declarado Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, el 26 de abril de 2005, el Maristán Nazarí de Granada será reconstruido tal y como anunció ayer el delegado de Cultura, José Antonio Pérez Tapias.

Actualmente, se están llevando a cabo los trabajos arqueológicos previos que servirán para redactar un anteproyecto que guíe la restauración y puesta en valor del hospital. El delegado de Cultura visitó los trabajos de acondicionamiento y las intervenciones arqueológicas, donde se han invertido 60.000 euros.

La suma prevista para reconstruir este edificio ronda los 1,7 millones de euros. «Los objetivos de la intervención serán detener los procesos de deterioro, recuperar la unidad del edificio, colaborar en el reconocimiento de la estructura urbana de un enclave fundamental de la Granada hispanomusulmana y dotar a este edificio de uso cultural». Una vez terminados estos trabajos, el arquitecto Pedro Salmerón Escobar elaborará un proyecto que tratará de recuperar lo recuperable, en un estilo similar a como estaba construido originalmente. El cuerpo sur, que establece las pautas para el resto de intervenciones, recuerda mucho al Corral del Carbón.

Elementos decorativos

Las excavaciones realizadas hasta ahora han propiciado el hallazgo de diversos elementos decorativos de la desaparecida portada principal, correspondientes a pilastras, cenefas de doble cinta entrecruzadas y paneles de decoración geométrica e inscripciones cúficas. En esta portada estaba la lápida fundacional del hospital, realizada en mármol blanco y con forma de arco de herradura, que actualmente se expone en el Museo de la Alhambra. La transformación del edificio en el siglo XV como Casa de la Moneda conllevó, entre otras remodelaciones, la creación de una estancia denominada Sala del Tesoro, donde se han localizado dos escudos, uno del reinado de Carlos V y el otro del de Felipe II. Bajo el edificio nazarí también se han documentado los restos de una qawraya o corredor cubierto que permitía subir el agua del río Darro mediante carros y caballerías.

 
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