«Un terremoto de intensidad VIII con epicentro en Sierra Elvira ha sumido en el esperpento la capital granadina y gran parte de su área metropolitana. 313 personas han muerto, 1.865 han resultados heridas y 35.133 han perdido sus hogares. Los sanitarios se afanan en el aeropuerto de Granada, donde se ha instalado unidades de atención médica, en atender a los heridos más críticos. Mientras, los forense trabajan para identificar a los cadáveres en las instalaciones de Mercagranada, cuyas cámaras frigoríficas sirven de gran morgue para el desastre».
Éste podría ser el inicio de la crónica de un terremoto devastador registrado en Granada que aún no se ha escrito. Y ojalá nunca sea necesario hacerlo. Pero la posibilidad de que un seísmo de la citada intensidad sacuda el área metropolitana existe. Sobre todo porque Granada cuenta con un precedente (en lo que a la intensidad se refiere) hace tan sólo medio siglo. Y en el mismo lugar.
Los daños que causaría en la actualidad en la población se aproximarían mucho a las cifras citadas. Para que las víctimas no sean más de las inevitables en una catástrofe de estas magnitudes y con el fin de que el caos en la asistencia sanitaria no se adueñara de la situación, una médico granadina ha diseñado un protocolo de organización en la actuación sanitaria ante un caso de gran terremoto, en el que utiliza escenarios realistas y diseña la organización de los recursos médicos actuales.
Útil e inédito
Este documento, que conforma la tesis doctoral de Margarita Martínez-Zaldívar, que ejerce como médico de Urgencias en la capital granadina, resulta inédito en España. No existe ningún plan de actuación sanitaria en grandes catástrofes -como lo sería un terremoto de gran intensidad- de sus características en los planes de emergencias de las distintas comunidades autónomas. Por ello aspira a convertirse en un instrumento práctico a tener en cuenta por las instituciones, con el fin de estar prevenidos y preparados ante un seísmo que ya se ha producido tres veces en la historia de la provincia de Granada.
«Existe una falla activa que amenaza al área metropolitana de Granada, por lo que resulta necesario disponer de un plan así para estar preparados, minimizar los daños y no dar lugar a la improvisación, ya que según los estudios que existen sobre la materia el 75% de las víctimas mueren en los primeros minutos tras la catástrofe», apunta la autora de la tesis.
El trabajo realizado por esta granadina no está hecho sobre una base imaginaria. Más bien al contrario. Se han tenido en cuenta estudios sismológicos y la geografía granadina para estimar dónde se daría un gran terremoto, un terremoto devastador, que sirviese para el estudio. La conclusión obtenida es que «el terremoto de intensidad VIII con epicentro en Sierra Elvira es el escenario de daños sísmicos esperado más característico y probable que pueda afectar a Granada». También se ha realizado un cálculo para uno de un punto mayor de intensidad donde los muertos y heridos se multiplicarían por doce, aunque en este caso «las consecuencias serían tales que sería declarado de interés nacional y la ayuda del exterior sería imprescindible».
Sobre los daños en viviendas, se ha basado en análisis anteriores de las edificaciones granadinas y se ha establecido que las construidas a partir de 1995 tiene una mayor calidad y por lo tanto menor riesgo de derrumbe. Eso sí, las zonas más sensibles son otro cantar. Las de mayor peligro, según esta tesis, son el Zaidín sur, la circunvalación y cuanto más se avance desde ahí hasta la vega, además de las zonas construidas sobre el lechos de los ríos (Genil, Darro y Beiro). El terreno nororiental y oriental de la ciudad sería tendría menores peligrosidad. En total, el estudio concluye que más de 35.000 personas se quedarían literalmente en la calle tras un gran seísmo de esta magnitud.
Las localidades que quedarían realmente afectadas, además de la capital, serían Pulianas, Peligros, Láchar, Cúllar Vega, Churriana de la Vega, Gabia Grande y Armilla.
Tras realizar un análisis detallado en lo que al terremoto como fenómeno se refiere, y una vez hecho un repaso a los tres grandes terremotos de la historia de Granada, Martínez-Zaldívar se introduce de lleno en los daños personales que éste ocasionaría y en la organización de los recursos sanitarios. Sobre lo primero, la doctora ha utilizado una aplicación informática (Simulación de Escenarios Sísmicos, SES) que realiza un cálculo de víctimas y heridos -313 y 1.865, respectivamente) con parámetros como la población, la zona geográfica, las características del terreno, etc.
Menos heridos graves
En el estudio, se detalla incluso el tipo de patologías que sufrirían los granadinos para luego aplicar el protocolo sanitario, o sea, el grueso del trabajo. Así, estima que el 80% de los heridos sufrirían lesiones provocadas directamente por el terremoto y el resto sufrirían problemas no traumatológicos, como ansiedad, alteraciones cardiocirculatorias, estrés, etc. Un 4% de los heridos lo serían graves y el 82% de tercera categoría (menos grave).
Con esta base, y teniendo en cuenta los sanitarios con los que cuenta Granada, las plazas de cama, los recursos de urgencias, etc., organiza el dispositivo médico. «Para un terremoto de intensidad VIII, como el propuesto como modelo, los recursos actuales serían suficientes, aunque se necesitaría apoyo logístico en las primeras horas. Para uno de un punto más de intensidad no», explica la doctora.
El despliegue de medios incluiría una serie de Puestos Sanitarios Avanzados (PSA) a ubicar, en dos horas, en Maracena, Atarfe, Santa Fe, Albolote-Peligros y Pinos Puente, en lugares abiertos y libres de los efectos del terremoto como los campos de fútbol. En el último municipio citado sería necesaria una dotación doble. Sería necesario blindar los hospitales para que no quedasen colapsados por heridos de menor gravedad y que éstos fuesen asistidos en los PSA o en los centros de salud que siguiesen operativos. Además, se debería desplegar en menos de ocho horas en el aeropuerto un hospital de campaña o unidades para la estabilización de pacientes críticos. Lo primero, sería realizar una clasificación de los heridos y, tras estabilizarlos, comenzar el traslado. Además del hospital de Granada, habría que utilizar de apoyo los de Baza y Motril. «Las clínicas privadas serían utilizadas cuando el resto de recursos lleguen a su límite operativo». Para la organización, estudia además el sistema de comunicaciones.
La tesis incluye un tanatorio temporal instalado por ejemplo en las cámaras frigoríficas de Mercagranada para la identificación de cadáveres y las instalaciones que podrían utilizarse como alojamientos temporales, tales como los colegios, los hoteles, las instalaciones de la universidad, etc. Y una novedad importante: Incluye como importante en su estudio, la previsión de atención psicológica, también para los profesionales médicos.
Todo ello con el fin de sembrar el orden en mitad del caos para minimizar las consecuencias.
rociomendoza@ideal.es