IAHMILLA tagleb esba-a' ('La cooperación gana al león'). Ese es el lema que la Federación de Asociaciones Solidarias con el Sahara (Fandas) utilizó el pasado mes de abril para la I Jornada de Cooperación Sanitaria de Andalucía con el Pueblo Saharaui. A estas jornadas asistió entre otras ONGs, la Asociación Granadina de Amistad con la RASD (República Árabe Saharaui Democrática), que lleva a cabo, entre otros programas, las comisiones médicas. Este programa consiste en dos visitas al año a los campamentos de refugiados de los saharauis situados cerca de la ciudad de Tindouf, en Argelia.
La historia del Sahara está muy ligada a la de España. De hecho, muchos de los médicos cooperantes hablan de una deuda histórica con este pueblo que lleva tantos años luchando por el reconocimiento como nación. Fue en enero de 1958 cuando el Sahara fue convertido en una provincia española. De este modo, la población saharaui, considerada española, empieza a vivir una época de relativo progreso. Las ciudades empiezan a crecer, los saharauis, -la mayoría nómadas- se sedentarizan y se descubre un importante yacimiento petrolífero, lo que hace surgir un fuerte sentimiento nacionalista entre la población, que acaba desembocando con el anuncio de las autoridades españolas, en 1974, de un referéndum de autodeterminación bajo el control de la ONU.
Es entonces cuando Marruecos, -liderado por Hassan II-, que desea hacerse con la parte occidental del Sahara, negocia con Mauritania para actuar de forma conjunta en la reconquista del terreno y repartirselo. Finalmente, debido a problemas internos, Mauritania abandona, pero Marruecos se mantiene en su propósito. Fruto de su esfuerzo, de la colaboración con EE UU y de la pasividad española, tiene lugar la llamada 'Marcha verde', una marcha civil de 350.000 personas para recuperar el Sahara. Previamente, el Gobierno español firma en secreto en 1976 la orden de evacuar. De este modo, se origina una encarnizada guerra entre Marruecos y el Frente Polisario encubierta por la supuesta entrada pacífica de la 'Marcha verde' y que provoca la huida de más de 100.000 refugiados a Argelia. Allí establecen cuatro campamentos de refugiados; El Aaiun, Auserd, Dahla y Smara.
La vida en Hamada
Llevan ya 30 años en estos cuatro campos de refugiados a los que llaman whilayas, situados en el desierto de Hamada. En hassania, que es su idioma, hamada significa infierno. Los saharauis tienen una expresión para maldecir a alguien, que significa algo así como 'Dios te envíe al Hamada'. Ahora, por caprichos del destino, ellos se encuentran allí.
Cuando se le pregunta al doctor Castejón, responsable sanitario de la Asociación Granadina de Amistad con la RASD, sobre la actitud que tienen los saharauis sobre su situación, él siempre responde lo mismo, «están resignados». Javier Castejón ha estado colaborando y yendo al Sahara en las comisiones médicas durante siete años y afirma sentirse gratificado. Dice que recibe más de lo que da y que la cooperación con el Sahara se ha convertido en una necesidad para él. Hay voluntarios que van una vez y no vuelven a ir, la desesperación y lo terrible de la situación les supera. Sin embargo, la gran mayoría está muy involucrada en el tema y gran prueba de ello es el alto grado de colaboración que tienen con el Ministerio de Salud Pública saharaui y la estabilidad de sus proyectos. De hecho, el año que viene pretenden implantar un nuevo proyecto de telemedicina.
Otro de los programas más importante que lleva a cabo la ONG granadina son los talleres de formación mediante los que se le enseña o recuerda al personal sanitario saharaui técnicas tales como la toma de la tensión arterial o la colocación de sondas, férulas de yeso, etc. Los saharauis tienen la costumbre de referirse a sus pacientes como casos o 'casitos' si se trata de niños. Esto se debe a una vieja alianza que existió entre Cuba y la RASD mediante la cual se les permitía a muchos saharauis estudiar secundaria y carrera en Cuba. Esto ya está acabando y, en su lugar, se están reforzando las alianzas con Argelia y Libia.
Problemas sanitarios
El problema de la salud es el peor de los que aquejan a esta población sin patria, que ven cómo mueren sus seres más queridos por resfriados y por enfermedades que en España no suponen ninguna complicación. Además, los constantes sirocos impiden muchas veces mantener las instalaciones medio decentes y complican la labor de los sanitarios. Los pacientes suelen toparse con obstáculos insalvables que en Occidente resultan absurdos. Existe, por ejemplo, el caso de una niña de 18 años que sufre atrofia muscular en los abductores y que, al carecer de muletas, se ve obligada a andar en cuclillas con las zapatillas en las manos para no hacerse daño.
Los ejemplos, las anécdotas, son muchas y gran parte de ellas con un tinte trágico. Pero no sólo es dura la vida en el Sahara. Parece ser que la noticia de la labor que está llevando a cabo este personal médico en el Sahara se ha difundido por otros países del continente africano y son varias las órdenes religiosas que llaman personalmente a cirujanos y médicos voluntarios para que vayan a ayudar a otros puntos.Recientemente, los Hermanos de San Juan de Dios, han pedido a cirujanos y médicos granadinos que acudan a Camerún donde la situación también deja mucho que desear.