Oliver Stone estrenó Anoeta como gigantesca sala de cine hace veinte años con 'Salvador'. «Recuerdo que la proyección no fue muy buena... Aquel día vi por primera y última vez a Sergio Leone; yo entonces era un joven director, hoy tengo su aspecto». Quién le iba a decir al autor de 'Platoon' y 'JFK' que Hollywood iba a confiar en él para reinterpretar el 11-S. Nada más oportuno que el Velódromo para finalizar la promoción europea de 'World Trade Center' la víspera de su estreno en las salas.
Nicolas Cage protagoniza una emotiva odisea basada en personajes reales, dos policías que fueron rescatados con vida entre los escombros de las Torres Gemelas. Un canto al patriotismo insólito en un cineasta que ha consagrado su obra a mostrar el verdadero rostro del sueño americano: Vietnam, conspiraciones políticas, la ambición capitalista, la violencia televisiva, Fidel Castro...
En persona, Oliver Stone resulta imprevisible. Tan pronto contesta dos palabras como larga un perorata sin fin. Está contento porque los bomberos de San Sebastián le rinden un homenaje. Ordena a su asistente abrir y cerrar la ventana de la suite quince veces, y descubre en las vallas del María Cristina un póster de 'World Trade Center' diferente al original. «Idiotas...», masculla.
-¿Dónde estaba el 11-S?
-Dormía en mi casa de Los Ángeles. Mi mujer coreana me despertó y nos pusimos a ver la televisión. Me horroricé, como todos. El domingo siguiente, el día que solemos dedicar a nuestras familias, me acordaba de la gente que había perdido a sus seres queridos. Tengo sesenta años. He visto por televisión el asesinato de Kennedy, la guerra de Vietnam, la bomba en Oklahoma... Pero nunca se han repetido tantas veces unas imágenes como las del 11-S. Eso contribuyó a generar una histeria colectiva.
-¿Le molesta que califiquen su filme de patriótico?
-Nunca he usado esa palabra. Yo no me considero ni patriota ni nacionalista. Me gusta cuando alguien que no es nacionalista me felicita por 'World Trade Center', porque eso significa que tiene corazón. No la he hecho por razones políticas, y buscarle esos significados no conduce a ningún sitio.
-Parte de un drama humano individual para abordar el 11-s.
-Si miramos a la literatura y al cine hay muchos precedentes de esa estrategia: contar lo particular para hablar de lo universal. En esta tragedia humana se puede encontrar una verdad profunda, y llegar a los sentimientos de todo el mundo. Retrato a dos familias y a través de ellas puedes ver conceptos como amor, fe, esperanza, caridad. Han pasado cinco años del 11-S, un buen momento para volver a ver qué pasó aquel día. Mi país ha distorsionado el mundo entero en nombre de la seguridad. Los tiempos se han oscurecido, yo no.
Cambios de guión
-Es la primera vez que no firma el guión de un filme suyo.
-He trabajado de la misma manera aunque el guión no fuera mío. Lo leí cuando era apenas un borrados escrito por una joven guionista. Me gustó tanto que decidí rodarla, aunque no exactamente tal como era. Lo fuimos cambiando entre todos. No me importa si no sale mi nombre en los títulos. Si no me apasiona algo no empleo dos años de mi vida en ello.
-«Este país está en guerra», dice el 'marine' que salva a los protagonistas, clamando venganza. ¿Comparte su opinión?
-Ese personaje es real, yo lo vi por televisión hablando. Es el típico militar recto, que hubiera dicho lo mismo en cualquier otro país. Los militares no piensan lo que hacen, hacen lo que les dicen. Su reacción es una de las varias que muestro al final de la cinta, pero parece que sólo se han fijado en esa. ¿Por qué no hablan de las palabras de otros personajes apelando a la bondad? Ha sido una reacción desproporcionada. Por otro lado, el pueblo americano quería una venganza tras el 11-S. Irónicamente, aquel 'marine' acabó en Irak en vez de en Afganistán. Fue a la guerra equivocada.
«Si sufres creas mejor»
-¿Ha pasado el tiempo suficiente para hacer una película sobre aquel día?
-No sólo ha cambiado mi percepción de los hechos: el mundo entero ha cambiado tras el 11-S. ¿Hay tanta gente cegada por la ira, la venganza y la ideología! Todo lo que vino después ha sido mucho peor que aquel día. Viajo por el mundo y respiro un clima de miedo y crueldad. En Estados Unidos se ha producido un derrumbe constitucional. Me siento avergonzado de mi país. Bush, que cae bien a los americanos, lo ha hecho retroceder diez años. Porque nos atacó un grupo terrorista, no una nación. Si hubiésemos tenido un dirigente más maduro... Me gustaría pensar en 'World Trade Center' como en un memorial, una estatua en un parque que grita lo que ocurrió aquel día. No puedo hablar en nombre de los muertos, pero sí en nombre de dos de las veinte personas que salieron vivas de los escombros de las Torres Gemelas. Hay quien piensa que este filme va a favor del Sistema, pero es que yo quiero que el Sistema funcione.
-Jonathan Demme dijo el otro día en San Sebastián que una película así no es útil para nadie.
-Si no dice eso no sería una película de Oliver Stone... He oído cosas peores. Decir que es inútil significa perder el sentido del acontecimiento, hay que recordar los sentimientos de aquel día, humanos y desnudos. No podemos olvidarnos de la gente que estaba allí. He querido hacer esta película porque la historia me golpeó en el corazón. Quería legar un documento auténtico y meticuloso sobre unos hechos que no debemos olvidar. Irak está en la mente de todos, y eso condiciona la visión de la película. No hubo conspiraciones en el 11-S, vinieron después en la guerra de Irak.
-¿'World Trade Center' significa que se ha congraciado con Hollywood?
-Desde 'Salvador' no he tenido problemas con la taquilla, todas mis películas han hecho buena recaudación. Siempre busco dinero de fuentes independientes e inversores europeos. Sólo he rodado tres películas en el seno de un gran estudio, Universal: 'Wall Street', 'Nacido el 4 de julio' y 'World Trade Center'. Incluso con 'Alexander', que no funcionó muy bien en Estados Unidos, recuperé el dinero de los inversores europeos. Nunca he tenido ningún problema con Hollywood, pero prefiero buscar la financiación a mi manera.
-¿No le cansa su imagen de cineasta polémico?
-Sólo puedo vivir dentro de mi cabeza. Creo que mi obra es poderosa, y eso siempre va a ofender. 'Salvador' recibió unas críticas espantosas en Estados Unidos. Mi película menos controvertida ha sido 'Platoon', pero desde 'JFK' cada una es recibida con más polémica. 'World Trade Center' es auténtica, y será difícil que encuentren algo que no les guste. Además, Cervantes escribió la mayor parte de 'El Quijote' desde la cárcel, ¿no? Cuando sufres creas mejor.
-¿Qué le ofende del mundo?
-No le voy a revelar mi talón de Aquiles, me matarían. Si tengo que elegir... Las mentes cerradas, la intolerancia.
-¿Qué tal Fidel Castro?
-Siento mucho que mis compatriotas no hayan podido ver 'Comandante'. La culpa es de la productora española, Mediapro, y no sé qué problemas de 'copyright'. En Estados Unidos no entienden qué pasa en Cuba. Cuando Castro se puso enfermo ya le dábamos por muerto y hablábamos de rebeliones. Si consigo estrenar 'Comandante' a lo mejor cambian de opinión.