Jueves, 28 de septiembre de 2006
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LA REDONDA
El AVE y los aviones
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TRANQUILOS, hermanos, no pasa nada por el hecho de que se confirme, una vez más, que el AVE tampoco llegará a Granada esta legislatura. Que no cunda el pánico. Ni siquiera es alarmante la circunstancia de que no gozaremos de la alta velocidad ferroviaria hasta 2010. Que nadie se corte las venas ni se lance desde la Torre de la Vela en caída libre. El desasosiego no debe embargarnos tampoco por la fruslería de que no se divise en el horizonte una fecha para el comienzo de la estación del AVE de la capital, por no referirnos ociosamente a su finalización. Hagamos oídos sordos al ruido de quienes pretenden deprimirnos.

En la adversidad, hermanos, debemos mostrar nuestra entereza. No deis importancia al extremo que sólo el aeropuerto de Málaga se llevará el año que viene tantos kilos -de euros- como la suma de las infraestructuras de la provincia de Granada toda -toa, toa, toaaaa-. Quieren lacerarnos y desanimarnos con latigazos como ése, pero no lo van a conseguir. No vamos a caer en la depre, ni vamos a llenar a rebosar las consultas de los psiquiatras, ni de los psicólogos, ni de los psicoanalistas, ni siquiera vamos a agotar de las estanterías los libros de autoayuda para levantar nuestra propia estima. Nosotros mismos nos bastamos para mantener el abatimiento a raya.

De modo que, hermanos, hagamos nuestra propia lectura de los hechos y contraataquemos. ¿Para qué querremos el AVE cuando llegue? Pues pa ná. Para entonces ya habrá ocho o diez líneas de vuelos baratos que permitirán ir a Madrid y regresar por cuatro perras.

Dentro unas semanas será posible acudir a la capital del reino y volver por 50 euros en una de las compañías de los citados vuelos baratos. Es un precio de promoción que nadie sabe cuánto durará, pero esto no ha hecho más que empezar y se adivina una competencia en toda regla. Por lo pronto, Iberia se puede ir atando los machos, y no parece probable que Renfe y su AVE se vayan a ir de rositas en esta guerra de precios que ahora se encuentra en sus albores.

En Granada, hermanos, los políticos siempre hablan en futurible -o en infuturible, no sé bien cómo llamarle a este peculiar tiempo verbal indígena-, de modo sólo dicen que en 2009 se hará tal o en 2013 se hará cual. Afirma el alcalde de Granada que en 2007 estará en la estación del AVE esperando a Zapatero. Pero no es cierto, al menos por dos poderosísimas razones. A saber: a) en 2007 no habrá en Granada ninguna estación del AVE; y b) Zapatero no vendría en tren, sino en un vuelo barato. Y esto, hermanos, lo sabemos todos.

rafalopez@ideal.es



 
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