Lunes, 18 de septiembre de 2006
Registro Hemeroteca

en

ALMERÍA

VIVIR
Hormigueros humanos
La Bienal de Arquitectura de Venecia llama a una reflexión sobre el rumbo de las ciudades, destinadas a acoger el 75% de la población mundial en 2050
Hormigueros humanos
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar
Bombay, India, 18 millones
F Lo mejor: Es casi imposible dar con algo positivo en el caos de Bombay, si no es la misma esperanza de un futuro que atrae a ella a millones de personas.

F Lo peor: También es difícil de señalar, pues todo es desolador, pero se resume en la falta de planificación de la que será la ciudad más grande del mundo.

Publicidad

EL escaparate de la Bienal de Arquitectura de Venecia, inaugurada este mes, expone una preocupación global por saber cómo se podrá vivir en un planeta que será cada vez más urbano. Este año la población de las ciudades ha llegado por primera vez al 50% del total, pero crecerá al 75% en 2050. Esta realidad plantea preguntas urgentes y la Bienal ha analizado 16 grandes urbes de todo el mundo, la primera línea de choque con ese futuro, para averiguar cómo se organizan, qué obstáculos encuentran y que peligros les acechan. A continuación, se describen seis de ellas, con los datos y valoraciones de los expertos que han colaborado con la Bienal.

SAO PAULO

Vivir en un búnker

La capital industrial de Brasil es la ciudad más grande del hemisferio sur, una urbe multicultural pero dividida en ricos y pobres. Sao Paulo es el lugar con más libaneses fuera del Líbano, más japoneses fuera de Japón y el tercero con más italianos fuera de Italia. Pero un 20% de la población está en paro y la criminalidad es una plaga. A partir de los 70, el centro entró en declive: hoy el 18% de las casas están vacías y edificios enteros han sido abandonados. En los alrededores crecen urbanizaciones amuralladas para ricos o simplemente pudientes que se mueven en coches blindados por calles sin plazas ni peatones. Pero moverse no es fácil, porque no se ha invertido en construir una red de metro a la altura y la mitad de los habitantes se desplazan en su coche. Para sortear el caos de tráfico y delincuencia, quien se lo puede permitir viaja en helicóptero privado. Hay más de cien, la segunda flota más grande del mundo.

La ciudad-búnker es la última frontera. Parque Cidade Jardín, inaugurada este año, es una zona cerrada de once rascacielos donde se vive, se trabaja y se pasa el rato. En las afueras, la ciudad crece cada día con alguien que llega y monta una chabola.

BOGOTÁ

Un 'experimento' milagroso

El llamado 'Experimento Bogotá' es un milagro que devuelve la esperanza al resto de ciudades latinoamericanas. Si antes era un temido centro de narcotráfico y crimen, hoy es una ciudad agradable con un bajísimo índice de delincuencia gracias a un ambicioso esfuerzo colectivo de políticos, urbanistas y medios de comunicación. Lo mejor es que las soluciones son simples: 300 kilómetros de carriles-bici en 20 años, se han triplicado los espacios verdes, se han instalado bibliotecas bien dotadas en los barrios pobres, la red de agua y electricidad ha llegado a casi toda la población, así como la asistencia médica.

Todo el sistema de transporte se ha reorganizado, ha reducido los tiempos de traslado dentro de la ciudad y también la contaminación, frente a las nubes de pequeños y anárquicos autobuses tradicionales. Resultado: la ciudad ha vuelto a ser de la gente. En diez años la tasa de criminalidad ha bajado un 70% y los secuestros, un 87%, 'sólo' siete al año. Los vecinos también han redescubierto la noche, se puede pasear tranquilo. Se abren restaurantes. La economía se ha despertado. Y era Bogotá, la capital de Colombia, dada por imposible. Dicho esto quedan dos problemas en pie. Uno, el desastroso estado del río Bogotá. Y dos, llegan cien personas al día a la capital, huyendo de la violencia del resto del país.

EL CAIRO

Aglomeración con buen humor

Una de las ciudades más antiguas del mundo debe hacer cuentas con el desierto, que sólo deja un 5% del país habitable para setenta millones de personas. La mitad, en un radio de cien kilómetros en torno a El Cairo. La pobreza, la contaminación y la falta de trabajo asfixian a los cairotas, que se apiñan a razón de 36.500 personas por kilómetro cuadrado. Ante una burocracia infernal y sin un control, el 60% de la población vive en edificios ilegales e inestables. El Gobierno ha intentado crear ciudades satélites, aunque muchas son oasis para ricos. Una de las soluciones pasa por desarrollar el resto del país, muy olvidado, para detener el éxodo rural.

Como contrapartida, el buen carácter de los egipcios facilita las cosas y es una ciudad muy segura. Con este panorama, ha sido una buena noticia la construcción de las treinta hectáreas del parque Al Azhar, financiado por la fundación Aga Khan, cerca de la zona medieval. Hasta ahora, los vecinos de El Cairo tocaban a un metro cuadrado de zona verde por cabeza.

SHANGHAI

Un monstruo en movimiento

Shanghai es el núcleo urbano que más rápido crece del mundo y su número real de habitantes es un misterio. En diez años los rascacielos han pasado de 300 a 3.000. No es que se proyecten nuevos barrios, es que se piensa ya en ciudades enteras en los alrededores, un total de once. Todo el mundo mira a Shanghai con admiración y también con curiosidad, por ver cómo se las arregla. Desde el aire, la ciudad crece en anillos y con urbes-satélite en forma de estrella, y no tiene límites físicos que la detengan.

Las autoridades están volcadas en planificar con sentido y lograr una densidad uniforme, aunque la afluencia de inmigración interna es constante. También hacen un esfuerzo para crear espacios verdes. El principal problema, sin embargo, es el tráfico. Curiosamente, entre tanta rabiosa modernidad, otro de los grandes dilemas es dónde aparcar las bicicletas, porque hay millones.

TOKIO

El gigante organizado

El municipio de la capital de Japón tiene 12 millones de habitantes, pero la región que lo rodea llega a los 35, la zona urbana más grande del mundo. Es una franja de tierra con una densidad muy repartida en núcleos conectados por una eficaz red ferroviaria. Cuatro de cada cinco desplazamientos se hacen con transporte público, aunque van abarrotados y se puede tardar una hora en llegar al trabajo. La población envejece, un nuevo factor a tener en cuenta, y no se prevé que crezca mucho más, pero el reto es hacer la ciudad más habitable (sólo hay un 5% de espacios verdes) y superar la crisis económica.

Tokio es un formidable gigante que, además, debe combatir con todos los males imaginables: recibe 27 tifones al año, está en una zona sísmica de riesgo y ahora se enfrenta a un nuevo enemigo, el calor. La temperatura media no ha subido más que en otras ciudades del planeta, pero los rascacielos taponan la entrada de brisa marina. Entre varias iniciativas de concienciación se han resucitado costumbres tradicionales, como que los vecinos rieguen sus calles.

El tráfico es otro problema, que choca con la dificultad de construir autopistas por la falta de terrenos. Se han llegado a soterrar ríos y tender viaductos encima de monumentos, horrores visuales que ahora se tratan de reparar. La basura, conflictiva también, está sirviendo para subsanar otro problema más: la falta de espacio. Tokio gana terreno al mar desde hace décadas y con los desechos se aumenta la barrera anti-tsunami o se construyen pistas de aeropuertos, también en el mar.

De igual modo, falta espacio por arriba: en 2011 se construirá una nueva torre de comunicaciones de 610 metros, el doble de la actual, que sobresalga entre los rascacielos.

BOMBAY

Un futuro que asusta

Bombay, que crece imparable, superará a Tokio y será a mediados de este siglo la ciudad más grande del mundo. Pero a diferencia de la capital japonesa, no cumple una sola condición para afrontar ese desafío. Hay un plan del Gobierno, 'Vision Mumbay', que toma Shanghai como modelo para la ciudad en 2013, pero es una utopía, porque absolutamente todo debe modernizarse o, simplemente, hacerse: carreteras, alcantarillas, transportes, sanidad

Lo cierto es que la gente no espera nada del Estado y se organiza por su cuenta, una virtud de la supervivencia que hace posible el caos sin llegar al colapso, todavía. El drama paradójico, como han notado los expertos, es que cuanto más se mejore la ciudad, más gente llegará. La clave está en atajar la pobreza en los lugares de origen de estos millones de inmigrantes internos, que no pueden vivir de su agricultura. Pese a su miseria -la mitad de la población vive en barracas- Bombay también tiene el reclamo de la libertad, pues no hay castas, las relaciones son abiertas.

Las películas de Bollywood la han convertido en la ciudad de los sueños, pero lo primero que necesita es una organización administrativa eficaz y un alcalde con visión de futuro. Además, el mundo debe ayudar a Bombay, aunque sólo sea porque, si no, allí está naciendo la próxima generación de londinenses o parisinos.



 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master de Periodismo | Club Lector 10 | Visitas a Ideal