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Sábado, 19 de agosto de 2006
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ALMERÍA

VIVIR
Lorca en el corazón
La reivindicación de la memoria histórica marcó una multitudinaria velada en la que se recordó a Federico y a todas las víctimas de la guerra civil, y a la que asistió Carmen Calvo
Lorca en el corazón
HOMENAJE A LORCA. Cientos de personas asistieron al acto celebrado anoche en Alfacar donde se recordó el 70 aniversario del fusilamiento del poeta. Al acto asistieron, entre otros, la ministra de Cultura, Alfonso Guerra y la plana mayor del PSOE granadino.
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LAS paredes lúgubres de una cárcel también pueden acoger el homenaje a un poeta. Ocurrió en la prisión de Burgos, 25 años después de que asesinaran a Federico García Lorca. Un grupo de presos, en la más absoluta clandestinidad y arriesgándose a que les sorprendieran y castigaran, improvisaron un escenario a base de sábanas y mantas.

Con papel rizado, de color rojo, que habían encargado a sus familiares, fabricaron rosas que esparcieron por el suelo. Los palos de unas escobas las convirtieron en precarias flautas. Cuando, a mitad de la noche, sólo se oían los pasos de los guardias haciendo la ronda se reunieron a leer textos del poeta granadino.

Los compañeros hacían turnos para que nadie les sorprendiera en esta lectura llena de sentimiento. «Estoy seguro de que ha sido el homenaje más sincero y emocionante de los que se han rendido a Lorca jamás», dijo ayer Marcos Ana, poeta y preso del franquismo. Este hombre que conoció a Miguel Hernández, que se hizo poeta en la cárcel y recogió entre los escombros el cadáver de su padre, víctima de la guerra civil, subió ayer a un escenario muy distinto de aquel otro que puso en pie hace 45 años, con la ayuda de más presos con los que compartía inquietudes artísticas y literarias.

Marcos Ana subió a un escenario de libertad, rodeado de pinos y coronado por las estrellas, sin miedo a castigos o represalias. Y, entre los cientos de personas que le escuchaban con atención, en la primera fila se sentaba la ministra de Cultura Carmen Calvo.

La acompañaban el político Alfonso Guerra, el intelectual Ian Gibson, los directores de cine Miguel Hermoso y Emilio Ruiz Barrachina, el director de teatro Lluis Pascual, el cantautor Amancio Prada, el alcalde de Alfacar, Juan Caballero, el presidente de la Diputación, Antonio Martínez Caler, el secretario general de los socialistas granadinos, Francisco Álvarez de la Chica, Torres Vela... y un parque repleto de público respetuoso. A lo lejos no se oían los pasos de ningún guardia, sólo las voces de niños jugando, mientras sus padres asistían al homenaje, y el eco de los fuegos artificiales que estallaban en el cielo de los pueblos de Granada que celebran estos días sus fiestas de verano.

Anoche, Alfacar volvió a convertirse en tierra para la memoria, en lugar sagrado para el recuerdo. Alfacar se elevó a símbolo de lo que nunca debe volver a ocurrir y en altar de respeto y admiración a todas las víctimas de la Guerra Civil.

A lo largo de la noche fría y llena de estrellas, los distintos invitados subieron al escenario para lanzar al aire su personal testimonio.

Momento luminoso

Carmen Calvo subrayó que «el momento luminoso de democracia que vivimos se lo debemos a aquellos que se quedaron en el camino, a aquellos que defendieron una España democrática». «No se puede combatir la violencia con más violencia», añadió la ministra, que también recordó los versos de Vicente Aleixandre, refiriéndose a la Guerra Civil Española. «Losa de funeral y un solo muerto, el pueblo entero».

Nada más llegar, Carmen Calvo depositó flores en el monolito de homenaje a Lorca y a todas las víctimas de la guerra civil. A continuación, se escucharon varios «vivas».

El primero de ellos fue un entusiasta «Viva Federico», el segundo un reivindicativo «Viva la República», el tercero un entrecortado «Viva España» y, el último, un desconcertante «Viva Alfonso Guerra», que a Juan García Montero (PP), concejal de Cultura del Ayuntamiento, le pareció «de chirigota».

García Montero, único representante del gobierno municipal, asistió al acto «lleno de emoción y sobrecogido porque, después de setenta años, la memoria de Federico continúa viva». El político popular llevaba en la solapa de su chaqueta la enorme pegatina verde que se repartió entre los asistentes, con la frase «Si muero, dejad el balcón abierto». Debajo, en letras moradas, podía leerse que, después de 70 años, Federico vive.

La presencia de Alfonso Guerra y de la ministra atrajeron hasta Alfacar a socialistas históricos. Entre ellos, Palmira Noguera, la abuela de todos los socialistas granadinos, que llegó arropada en un chal morado. «A mis 82 años soy la mayor del PSOE de Granada. Y ya somos cinco generaciones afiliadas al partido». Palmira se enorgullece de haber conocido a Federico cuando ella tenía 12 años. «Era un ser maravilloso con el que se cometió una gran injusticia».



 
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