Una política de bata blanca y matraz

Leticia de la Torre, en el Realejo, en la puerta del IAJ./ RAMÓN L. PÉREZ
Leticia de la Torre, en el Realejo, en la puerta del IAJ. / RAMÓN L. PÉREZ

Leticia de la Torre Ortega. Coordinadora del Instituto Andaluz de la Juventud en Granada. Motrileña, de Ciencias, amante de la Costa Tropical y reivindicativa con los derechos sociales reconoce que le pirra leer 'Harry Potter'

ÁNGELES PEÑALVERGRANADA

Está en esa edad en la que murieron Janis Joplin, Jimi Hendrix, Jim Morrison y Kurt Cobain, pero Leticia de la Torre, licenciada en Biología, lejos de destruirse la genética con drogas, sexo y rock and roll, se dedicaba hasta hace poco a investigar cultivos celulares en el seno del Biobanco del Sistema Sanitario Público Andaluz. Recién nombrada coordinadora del Instituto Andaluz de la Juventud en Granada, ahora centrará su actividad en concienciar a los jóvenes sobre las bondades de hacer deporte y participar en actos culturales frente al consumo de sustancias tóxicas.

Leticia, motrileña de nacimiento y muy vinculada a las juventudes socialistas de esa localidad, acabó la carrera hace menos de cuatro años. Atrás dejaba jornadas eternas en la Facultad de Ciencias de Universidad Granada, donde concentró su actividad en los departamentos de Botánica, Microbiología y Parasitología y realizó cursos para completar su formación.

Cuentan quienes la conocen que ya en Bachillerato tenía muy claro que quería ser científica, de esas que se pasan los días en un laboratorio con su bata blanca y rodeada de matraces. Lo consiguió. Le venía de casta porque su madre, Lola, también hizo Biológicas en la UGR. Con ella se lleva de maravilla la nueva coordinadora en Granada del Instituto Andaluz de la Juventud y no es raro ver paseando juntas a madre e hija por los cerros, los acantilados o las orillas de la Costa Tropical, donde se maravillan con un atardecer o una mariposa 'arlequín', que para eso son biólogas. «No puedo estar mucho tiempo sin ver el mar y necesito bajar a la costa con frecuencia», confiesa casi avergonzada Leticia, hija única para más señas.

Hija de socialistas y de bióloga, no se metió en política hasta no acabar la carrera y el máster

A la joven política le apasiona Granada, sus sierras y su nieve, pero una vez que se licenció en Biología se mudó un tiempo a Málaga para cursar un máster en la UMA, en concreto el de Biotecnología Avanzada. Durante ese año fue alumna interna en el departamento de Genética y en esa estancia desarrolló su trabajo fin de máster y amplió conocimientos en Biología Molecular.

Preocupación social

Cuando nuestra protagonista entró en contacto con la divulgación científica -participando en las Semanas de la Ciencia de su facultad o como animadora en el Parque de las Ciencias- ya sabía que su debilidad, además de la bata blanca y el laboratorio, era el contacto con la gente y trabajar en pro de una mayor preocupación social por la ciencia.

Leticia admira por encima de todo a Margaritas Salas, bioquímica, genetista molecular y profesora de universidad, una de las personas más relevantes en la historia de la ciencia española, discípula de Severo Ochoa. En el campo de la política, esta joven agnóstica -que estudió en el colegio de las monjas de Motril- alaba especialmente al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por su legado en el campo de la protección social: dependencia, violencia de género, igualdad...

Desde la cuna

Los progenitores de Leticia le inyectaron en vena ese socialismo y la defensa de los derechos sociales. Ella se recuerda a sí misma, siendo adolescente, asistiendo con papá y mamá a las manifestaciones contra la guerra de Irak. Así que no es de extrañar que finalmente nuestra protagonista se haya convertido en socialista, algo que quiso postergar hasta que no acabase la carrera. Una vez que obtuvo su título universitario y su máster, se lanzó de lleno a colaborar con el PSOE, donde rápidamente fue propuesta para el cargo de responsable del Instituto de la Juventud. A la vez, es la cabeza visible de la secretaría de Acción Electoral de las Juventudes Socialistas de Motril.

Cuando la actividad y el trabajo se acumulan y el estrés asoma, Leticia usa como bálsamo el rumor del agua y el verdor de los bosques de la Alhambra desde que se ha mudado a la capital por imperativo laboral. Y es que no sólo de ciencia y política vive la mujer, que a Leticia también le gusta el fútbol: el CF Motril y el Granada CF, entre otros. En general, disfruta viendo deportes y quizá de ellos haya aprendido a moverse estratégicamente en política, algo que se le da bien a tenor de lo que declaran sus compañeros de partido. «Es una mujer sociable y activa, con criterio y que piensa bien lo que dice», apostilla uno de ellos. Aunque ella también tiene sus debilidades, como ser una lectora empedernida de 'Harry Potter'.

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