El polen del ciprés llega ya a nivel extremo en Granada y las lluvias auguran una primavera muy dura

El polen del ciprés llega ya a nivel extremo en Granada y las lluvias auguran una primavera muy dura

Las precipitaciones han disparado la floración de las plantas: los alérgicos al ciprés padecen síntomas y a los del olivo les esperan unos meses muy intensos

ÁNGELES PEÑALVER

Más de 500 granos de polen de ciprés por metro cúbico de aire en Granada. Es lo que tenemos, un nivel extremo para los alérgicos a ese árbol, quienes en cuanto sale el sol un rato sienten que los síntomas empiezan a afectar a su salud. La borrasca Emma ha traído lluvias y el temporal ha dado una tregua a los afectados por las alergias, que en las últimas semanas de febrero empezaron a notar con fuerza los síntomas de una patología que será especialmente cruenta en marzo, como indican los calendarios polínicos de la estación de control aerobiológico de la Universidad de Granada. Esa misma institución es la que registra las concentraciones del polen.

El alergólogo Francisco Girón Caro señala que las lluvias de finales de enero y las altas temperaturas favorecieron la floración de los cipreses ornamentales que invaden el Albaicín, Fuente Nueva, el Campo del Príncipe y muchas avenidas y casas del área metropolitana.

«Aunque la concentración de polen en el aire aún era baja a principios de febrero, se esperaba este incremento y, por tanto, un empeoramiento de los síntomas», expresa Francisco Girón, quien recuerda que existe vacuna y con muy buenos resultados. El subidón de polen se ha producido y mucho más rápido de lo esperado debido a las copiosas lluvias.

El polen del ciprés es muy pesado e irritante y si la persona alérgica empieza a notar asma –además de estornudos, lagrimeo, picor nasal y demás molestias– debe acudir al médico para tratarse posibles complicaciones respiratorias. Los días lluviosos producen un efecto barrido o de limpieza atmosférica, mientras que en días cálidos, secos y con viento, las partículas de polen se desplazan fácilmente.

Un mal año

La previsión de la campaña de gramíneas y de olivo es que será intensa. La pluviosidad antes de la primavera hace que las alergias de gramíneas y olivo durante esos meses sea fuerte, como ocurrió en 2016, explican los expertos. La alergia –previsiblemente– afectará más que el año pasado porque el árbol tarda un par de años en recuperarse y como en 2017 los olivos no liberaron una gran cantidad de polen, este año su polinización será más fuerte.

Previsiblemente, cuando acabe de llover y llegue la floración del olivo y de las gramíneas, los días ventosos y soleados de la primavera serán muy duros para los alérgicos a estas plantas, de gran presencia en nuestra provincia.

Los alérgicos tendrán entonces que seguir el horario del vampiro si quieren librarse de los efectos del polen, ya que las horas recomendadas para salir a la calle son antes de las 10-11 horas de la mañana y a partir de las ocho de la tarde, cuando descienden los niveles de polen en la atmósfera. Y es que las horas de más calor son las que aprovechan las plantas para polinizar y, por tanto, las justas para refugiarse bajo techo.

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