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Los mejores planes en las 8 provincias de Andalucía para el puente de la Constitución

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La apertura de la temporada en Sierra Nevada, con las pistas en inmejorables condiciones, completa una oferta insuperable.

  • Insuperable la oferta turística de la Comunidad para los próximos días, con más de treinta kilómetros de superficie esquiable en Sierra Nevada y territorios sobrados de atractivos para el visitante

Pues sí. Han llegado puntuales las nieves a las pistas de Sierra Nevada, que ofrecen ya un aspecto inmejorable, y el puente de la Constitución y la Inmaculada se presenta para propios y extraños en plenitud de todo, con una Andalucía a la medida de cualquier visitante y con una oferta imposible de superar. La más meridional de las estaciones de invierno europeas inauguró hace unos días temporada invernal en pleno otoño y con más de treinta kilómetros de superficie esquiable. Nieve y esquí, por tanto, para los amantes de los llamados deportes blancos y una alternativa más para los cientos de miles de españoles que se movilizan en estas fechas y que optan por disfrutar de los mil y un encantos de nuestra región.

Porque Andalucía, cuando llega un puente como el que nos ocupa, es uno de los principales focos de atención de los viajeros, incluidos los propios andaluces, grandes beneficiarios también de los muchos atractivos turísticos que atesoran todas y cada una de las provincias que configuran este nuestro territorio, único y privilegiado. Y es que acercarse a Andalucía es descubrir un universo maravilloso, un mundo cincelado a golpe de historia, de cultura, de sabores, aromas y tradiciones enriquecido y engrandecido por la belleza incomparable de sus variados e imponentes paisajes. Y no importa que sea la Andalucía del litoral, la del interior, la rural, la que se aposenta en las montañas o la más urbana. Porque cualquiera que sea la preferencia, el destino soñado está en el horizonte de todos, para unos a la vuelta de la esquina y para otros, los foráneos, en Almería, Granada, Málaga, Jaén, Córdoba, Sevilla, Cádiz o Huelva, provincias todas de acusada personalidad, con muchos paraísos ocultos, con muchas afinidades entre sí, pero con marcadas diferencias.

Granada

Además de por la gran oferta de nieve y todo lo demás que supone la estación invernal de Sierra Nevada, Granada es un destino de singular encanto. Una ciudad monumental y bellísima y en la que, además de la Alhambra, uno de los monumentos más visitados del mundo, hay que recrearse en el Albaicín, el Sacromonte, la Catedral, la Capilla Real, el Monasterio de la Cartuja, el Monasterio de San Jerónimo, el Parque de las Ciencias y, por supuesto, en su casco histórico, con rincones de extraordinaria belleza. Muchos parajes para deleitar la vista y gran número de establecimientos –restaurantes, tabernas y bares– donde poder regalar el paladar con su rica y variada gastronomía. Platos típicos son las migas, el remojón, las habas con jamón, la tortilla del Sacromonte, el gazpacho, el rabo de toro y la olla de San Antón. En Granada, además, se rinde culto al arte del tapeo, con ofrenda gratuita de muestras de su cocina en la práctica totalidad de los bares. Zonas típicas para este gratificante menester son el Albaicín, La Chana, Zaidín, el Campo del Príncipe, el Realejo, la Plaza de Toros y todo el centro urbano.

Almería

Gran opción Granada y toda su provincia como destino para el puente. Como lo es también Almería, su formidable costa y la zona de Cabo de Gata-Níjar, la más virgen y menos explotada urbanísticamente de la provincia, un terreno que encuentra su máxima expresión en los pequeños pueblos pesqueros de todo su entorno, de extraordinario encanto. La visita al Parque Natural Cabo de Gata-Níjar no dejará indiferente a nadie, algo que también ocurrirá si el visitante decide orientar sus pasos por la capital almeriense, con rincones y parajes que la reconcilian con su pasado histórico, todos ellos de gran belleza, y multitud de bares y donde el tapeo constituye un reclamo más harto gratificante.

Jaén

Algo que ocurre igualmente en Jaén, considerada como la ciudad más antigua de Europa y declarada también capital mundial del aceite de oliva, con un patrimonio monumental que hace de ella y de toda su bellísima provincia, con Úbeda y Baeza como grandes referentes, un lugar de referencia a nivel internacional.

Catalogación que también tiene la gastronomía jienense, influenciada positivamente por ese excepcional ingrediente típico de la tierra llamado aceite de oliva. La pipirrana de Jaén, el ajo blanco con pasas, el revuelto de huevo, las habas con jamón ibérico, las espinacas a la jienense con huevos de codorniz, la ensalada de perdiz a la baezana, el bacalao a la yema o el pastel de ciervo con salsa agridulce son especialidades culinarias ciertamente deliciosas y, por tanto, de bien ganada fama.

Sevilla y Córdoba

Ambas ciudades son otros destinos de singular atractivo. La capital hispalense posee un importante patrimonio monumental y artístico, con recintos tan emblemáticos como la Alcázar, el Archivo de Indias, la Casa de Pilatos, el Parlamento de Andalucía, la Universidad, la Plaza de España, la Plaza de América, la Plaza de Toros y Museo de la Real Maestranza, la Catedral con su emblemática Giralda, la Torre del Oro, la Iglesia del Salvador y el Museo de Bellas Artes, entre otros. Además, la gastronomía sevillana es una de las más ricas de nuestro país, con variedad de platos compendio de otras cocinas andaluzas y en los que tiene singular protagonismo el pescado y el marisco. Especialidades muy celebradas son las pavías de pescado, los huevos a la flamenca, el bacalao con tomate, el rabo de toro, el gazpacho, las huevas aliñás y el cocido andaluz.

Por lo que a Córdoba se refiere, la Mezquita justificaría por sí sola una visita a la ciudad, ya que se trata del monumento más esplendoroso de la etapa musulmana en todo Occidente, aunque no es el único monumento de una ciudad llena de magia y embrujo que siempre sorprende al turista por la belleza de sus plazas y rincones, por sus famosos patios, por sus iglesias y por cuanto forma parte de un centro histórico de enorme atractivo. También sorprende la gastronomía cordobesa, que ha recuperado recetas mozárabes o judías, incorporando además criterios de selección de calidad a platos tradicionales como el salmorejo, los flamenquines, las alcachofas a la montillana y recetas árabes como el cordero a la miel.

Málaga

Málaga, Cádiz y Huelva son provincias que, aunque famosas por el turismo de sol y playa, son mucho más que mar y arena fina. Tras el paso histórico de numerosas civilizaciones, la ciudad de Málaga cuenta con un variado patrimonio arquitectónico y arqueológico. Los principales monumentos están situados en el monte Gibralfaro y sus inmediaciones. De la Málaga musulmana se conserva el castillo que corona el monte. Construido por el rey Yusuf I sobre una base fenicia, es un imponente mirador de toda la bahía. A los pies de Gibralfaro se encuentran la Alcazaba, palacio-fortaleza nazarí, y el teatro romano, construido en el siglo I d. C. Importante igualmente la Catedral de la Encarnación, cuya característica más conocida es la de estar inacabada. La falta de una de sus torres le ha valido el apodo de ‘La Manquita’. Junto a la imponente Catedral se encuentra el Palacio Episcopal, con una bellísima fachada barroca, además de muchos otros monumentos y rincones que imprimen un acusado carácter a su centro urbano.

Cádiz

La ciudad, a lo largo de sus más de tres mil años de vida, ha sido testigo y protagonista de acontecimientos extraordinarios. Y, lo que es mejor, guarda memoria de las diferentes civilizaciones que a lo largo de los siglos se han ido asentando en su suelo, dejando vestigios y restos que permiten conocer muchos detalles de la historia, además de un patrimonio arquitectónico de extraordinario valor. Patrimonio que se extiende por toda la provincia, justamente reivindicada por el encanto de los llamados pueblos blancos y por municipios como El Puerto de Santa María, Jerez de la Frontera o Sanlúcar de Barrameda, con grandes bodegas que producen vinos de fama universal.

Huelva

Y qué decir de la Costa de la Luz de Huelva, que se extiende desde la desembocadura del río Guadiana hasta la desembocadura del Guadalquivir. Una franja de amplias playas de blanca arena y donde conviven en perfecta armonía el agua, las marismas, las dunas y los pinares. El mejor marco, sin duda, para pueblos como Ayamonte, El Rompido, La Antilla, Isla Cristina, Islantilla o Punta Umbría de clara vocación marinera y que suponen otro importante atractivo.

Huelva, encuentro de culturas y puerta del Atlántico, posee, además, un rico patrimonio histórico que se concreta en monumentos y museos. De su ribera zarpó Colón en su primer viaje a América y de obligada visita son los lugares donde anduvo el célebre marinero antes y después, como La Rábida, Palos o Moguer. Menos conocidas, pero igualmente interesantes, son la Huelva inglesa, la que se forjó con el cobre de Riotinto, y la de la naturaleza apabullante de las marismas del Odiel.

Señalar también que la gastronomía de estas tres provincias –Málaga, Cádiz y Huelva– tiene características comunes, pero conservan singularidades que la hacen todavía más interesante. El pescado y el marisco son la base fundamental de muchos platos, aunque hay una cocina de interior muy sugerente y consolidada basada en la carne. Los productos del cerdo ibérico de Huelva, especialmente los de Jabugo, tienen una altísima cotización por su extraordinaria calidad. Además, son provincias con excelentes vinos, algunos, como los de Cádiz (jerez y manzanilla) y Ronda (tintos, blancos y rosados), de fama mundial.

Esta es, a grandes rasgos, la Andalucía que muchos van a poder disfrutar en el puente de la Constitución. Una Andalucía que también tiene una excepcional oferta de golf y numerosos e imponentes parques naturales donde se pueden llevar a cabo todo tipo de actividades en la naturaleza, además de magníficos puertos y rincones para dejarse llevar por las emociones de los deportes náuticos. Una región privilegiada la nuestra. ¿Alguien lo duda?