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La Iglesia de la Villa corona la peña sobre la que se levantaba el castillo.

La Iglesia de la Villa corona la peña sobre la que se levantaba el castillo. / GONZÁLEZ MOLERO

Montefrío, corona de piedra

  • El municipio conserva un legado monumental que recuerda su posición en el medievo como importante bastión fronterizo

El mundo era entonces una línea imaginaria que cruzaba, como un vendaval de muerte y destrucción, desde Alcalá la Real a Loja. A un lado, la cruz, la espada, la antorcha. Al otro, la medialuna, también la espada y la antorcha. En su mitad, bastión de roca inexpugnable, el castillo de Montefrío.

Aunque solo la muralla permanece, la imagen sirve para soñar con la imponente fortaleza que sostuvo al Reino de Granada durante algo más de un siglo. Allí, en lo alto de la colina que domina el municipio todavía y que entonces era conocido como Hisn Montefirid, el alarife de la Alhambra diseñó un complejo sistema para detener las razzias de Castilla sobre la Vega. El castillo poseía un cerramiento triple en alguna de sus partes y estaba dotado con la última tecnología bélica de la época: troneras para las flechas y saetas, adarves para recorrer los muros con rapidez, torres para vigilar los tajos del terreno y un aljibe con una capacidad suficiente para soportar los asedios.

La importante dotación del lugar permitió mantener a salvo al Reino del temible avance de los ejércitos castellanos. Una labor defensiva que compartió con Íllora. Ambas fortalezas mantenían bajo vigilancia los diferentes caminos que buscaban la Vega desde Alcalá la Real. Para ello se construyó una red de atalayas que, en lugares escarpados, seguían con interés los movimientos de las tropas y avisaban de cualquier intento de avance hacia el interior del reino. Algunas de estas aún están en pie, como la Torre del Sol, la del Espinar, la de las Cabrerizas y la de los Anillos.

El sistema defensivo se completaba con los avisos, mediante señales lumínicas, de humo o postas rápidas, que se hacían a Loja en caso de razzia. Las tropas partían con rapidez para rechazar los ataques, dejando atrás una guarnición para defender la medina en caso de ataque combinado.

La caída de Montefrío

La defensa de Granada en la frontera noroccidental se vino abajo el 26 de junio de 1486 con la conquista de Montefrío. El Reino perdió uno de sus bastiones más importantes, lo que permitió el acceso tranquilo de las tropas de Isabel y Fernando a la Vega.

La caída de la Hisn Montefirid supuso también el comienzo de la desaparición del legado nazarí de la ciudad. Los Reyes Católicos iniciaron la construcción de un templo en el recinto defensivo como símbolo de los nuevos tiempos. A mediados del siglo XVI la iglesia se amplió bajo la dirección de Diego de Siloé. Hoy en día mucho de su mobiliario se ha perdido por diferentes motivos, pero mantiene una riqueza arquitectónica única en la comarca.

Allí, se localiza también el Centro de Interpretación de la Última Frontera de Al-Andalus "El Centinela", un lugar en el que los visitantes pueden conocer de primera mano la fascinante historia de la corona de piedra que pende sobre Montefrío. Una visita muy especial para todos los amantes de la Historia y, por supuesto, del Reino Nazarí de Granada.