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Jueves, 27 de julio de 2006
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Afloran las críticas por las bajas israelíes
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Los combates más duros desde el inicio de la guerra se desarrollaron ayer en la localidad fantasma de Bint Yubail, cuatro kilómetros al norte de la frontera, causando la muerte a numerosos milicianos de Hezbolá y soldados israelíes. Entre 150 y 200 guerrilleros chiíes hicieron frente a millares de militares hebreos, que se relevaban a lo largo de la jornada con los refuerzos que llegaban de Israel.

El Ejército judío dijo que le constaba que «decenas» de milicianos habían muerto y admitió que ocho de sus soldados perecieron también en los combates, aunque otras fuentes situaban su número bajas en trece.

Se llegó al cuerpo a cuerpo cuando las tropas, que el martes habían rodeado Bint Yubail -«la capital de Hezbolá», en palabras de los jefes militares- decidieron entrar en el pueblo. Los guerrilleros les recibieron con fuego de armas ligeras y con trampas explosivas plantadas en el terreno. El rescate de muertos y heridos fue penoso, debido a que se llevó a cabo bajo un intenso fuego. La respuesta fue un bombardeo con tanques, artillería y cazas F-16 durante todo el día, aunque los soldados judíos nunca lograron hacerse con el control efectivo del pueblo.

En Israel afloran las primeras críticas contra la campaña de Líbano. Reuven Pedatzur, un analista del diario 'Haaretz', calificó ayer a los mandos militares de incompetentes y, aunque no duda de que al final Israel vencerá, se muestra preocupado por la percepción negativa que los hebreos pueden tener de su Ejército.

Guerrilla «inteligente»

En este sentido, un soldado que regresó del frente dijo que el enemigo es una guerrilla «inteligente y bien preparada» cuyos miembros «no tienen miedo a la muerte». Según la misma fuente, los milicianos se mueven entre los civiles y poseen búnkeres subterráneos de hasta tres plantas, lo que indica que durante años se han preparado para una invasión. Sin embargo, en Bint Yubail, donde habitualmente vivían 20.000 personas, apenas quedan pequeños grupos de civiles que buscan refugio en escuelas y mezquitas.

Además, el Ejército israelí cree que Hezbolá dispone de información de inteligencia muy precisa sobre su armamento y que los milicianos aplican en los combates tácticas ordenadas y complejas. Los jefes militares creen por ello que la guerra todavía puede durar varias semanas.

El primer ministro, Ehud Olmert, dijo ayer que su intención es crear una zona de seguridad de dos kilómetros de anchura en el sur de Líbano, y no expulsar a los milicianos hasta más arriba del río Litani, a unos 35 kilómetros de la frontera, como sostenían los israelíes al principio de la ofensiva.



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