Responsables militares de Estados Unidos han negado las acusaciones de un presunto crimen de guerra atribuido a sus tropas el pasado 15 de marzo en la localidad iraquí de Ishaqi, que se habría saldado con la muerte de once civiles, incluidas cuatro mujeres y cinco niños. Pese a la existencia de dramáticas imágenes sobre cadáveres infantiles y las declaraciones de la Policía iraquí y otros testigos, el Pentágono insiste en que los soldados implicados en ese caso siguieron los debidos procedimientos de combate, sin intencionalidad de causar «daños colaterales».
Según los resultados de esa pesquisa interna, los efectivos de Estados Unidos aplicaron la fuerza necesaria para hacer frente a fuego hostil. Aunque el Pentágono ha sido poco claro al informar sobre qué militares participaron en esa operación, todo parece indicar que se trató de una misión a cargo de fuerzas especiales en búsqueda de individuos conectados con Al-Qaeda. Según altos mandos militares en Irak, existe la tentación de agrupar todos los incidentes bajo investigación como la misma cosa, pero cada caso necesita ser examinado individualmente.
Otros 27 muertos
Un atentado con coche bomba que se registró en la tarde de ayer en un mercado de Basora, al sur de Irak, segó la vida de 27 personas y dejó más de ochenta heridos. Un vehículo cargado con explosivos estalló junto al bazar Al-Hamra, en el centro de la parte antigua de Basora, en un momento en el que estaba abarrotado de gente. Los daños materiales son incalculables.