La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, ha anunciado en una comisión del Congreso que a lo largo de junio y julio se soltarán dos nuevos osos eslovenos, un macho y una hembra, que se unirán a los tres ejemplares liberados en las últimas semanas por el gobierno francés. Así, se cerrará «de momento» la actual fase del proceso de reintroducción del oso pardo en los Pirineos, donde estaba a punto de desaparecer. Con el fin de evitarlo, el lunes se firmó en París un acuerdo tripartito con Francia y Andorra para coordinar los esfuerzos de recuperación de la especie.
La ministra explicó que se han elegido osos procedentes de Eslovenia porque «son los que presentan una mayor similitud genética con la especie autóctona». Los ejemplares soltados llevan unos dispositivos implantados que permiten su seguimiento vía satélite y transmiten información sanitaria precisa para conocer su estado físico. Así, los responsables del proyecto saben que 'Palouma', 'Franska' y 'Havla' se encuentran en el Alto Garona, el Parque Nacional de Ordesa y el Valle de Arán, respectivamente. En el acuerdo, los tres países se comprometieron a impulsar políticas de recuperación de los hábitats naturales de la especie, medidas para utilizar el regreso del oso como reclamo turístico e indemnizaciones por los posibles daños que causen en explotaciones agrícolas, y sobre todo ganaderas.
Partida específica
Narbona destacó que «por primera vez» el Gobierno central ha destinado una partida específica de un millón de euros para la conservación de la especie, cuyas beneficiarias serán las tres comunidades pirenaicas españolas, Navarra, Aragón y Cataluña.
En la actualidad, la población de osos pardos en los Pirineos es de entre 15 y 18 ejemplares. Con la llegada de los eslovenos, la colonia superará la veintena. A pesar de que inicialmente estaba previsto soltar 15 ejemplares, no se ampliará la cifra hasta que no se conozcan los efectos ecológicos y sociales. Narbona precisó que, más que una reintroducción, se trata de un «reemplazo de población». La muerte de la última osa autóctona, 'Canelle', acabó con las esperanzas de reproducción del núcleo pirenaico de osos pardos. «El oso estaba ya en el Pirineo y ha sido objeto de una agresión en los últimos años que ha situado la especie en claro riesgo de extinción», aseguró en la comisión de Medio Ambiente.
El programa ha contado con el rechazo de los ganaderos de la zona. Los sindicatos agrícolas reunieron ayer a unos 200 trabajadores franceses y aragoneses que reivindicaron su participación en un plan consensuado y «no impuesto».
El dirigente del sindicato UAGA, José Manuel Penella, se refirió a la «fragilidad» de los ganaderos, que tienen una media de edad de 60 años, y recalcó que obstáculos cómo éste «impedirán» la incorporación de los jóvenes a esta actividad económica.
Por su parte, el diputado del PP Ángel Pintado criticó la «desinformación» que sufren los municipios afectados. Cristina Narbona afirmó que las comunidades autónomas «han contado en todo momento con información sobre el programa» y han de ser las encargadas de «hablar con los ganaderos». El consejero de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, Alfredo Boné, informó de que el 5 de junio se constituirá un grupo de trabajo formado por vecinos de los valles pirenaicos y representantes de la Dirección General del Medio Natural para «fijar la posición de Aragón».