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Martes, 16 de mayo de 2006
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Los grandes viajeros andalusíes
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«Los andalusíes fueron grandes viajeros, que llegaron hasta Samarcanda», dice María Dolores Rodríguez, coautora junto a Juan Pedro Monferrer Sala del libro 'Entre Oriente y Occidente. Ciudades y viajeros en la Edad Media' (Ed. Universidad de Granada).

Durante los siglos XII al XIV, proliferaron en Al-Andalus los libros llamados de 'rihlat' o de viajes, escritos por aquellos andalusíes que recorrían las ciudades orientales en busca de conocimiento. Según María Dolores Rodríguez, «los andalusíes viajaron por diversos motivos, entre ellos la obligación de peregrinar a La Meca, las cuestiones comerciales o económicas, el intercambio de conocimientos y también a la fuerza». Muchos de ellos eran militares que tomaban notas sobre las fortificaciones y defensas de las ciudades que visitaban, de ahí que este título de la Universidad también recoja los apuntes urbanísticos. «Pero fundamentalmente, los viajeros eran personas que acudían a La Meca, que se llevaban sus libros para intercambiar los estudios», señala la especialista. Fruto de aquellos recorridos fueron los libros escritos por autores como Abu Hamid 'El granadino', Ibn Battuta, Ibn Said y Abu Bakr Ibn Al-Arabi, entre otros. «En aquellos libros encontramos descripciones de los lugares por los que pasaban, pero en la mayoría de los casos siempre ensalzaban más sus ciudades de origen que aquellas novedades», señala Rodríguez.

La mayoría de ellos viajaban en barco, «porque era más cómodo que hacerlo por tierra, aunque corrían los peligros del corso, la piratería e incluso del naufragio», señala la experta. «Los que viajaban por tierra -añade- lo hacían ligeros de equipaje y portaban libros que solían intercambiar».

La aportación de estos aventureros se centraba en el aspecto del conocimiento y de la ciencia más que en el puramente comercial o en la importación de algún producto desconocido. La aduana de Egipto era considerada 'un punto negro', «porque cacheaban a los viajeros ya fueran hombres y mujeres, y gran parte del equipaje se solía 'perder' en aquel tránsito», comenta María Dolores Rodríguez. Además de los muchos autores de 'rihlat', también hubo muchos de estos peregrinos anónimos, «que en sus páginas describían los lugares y ciudades por los que pasaban, y que hoy sirven para saber cómo eran en el pasado». No obstante, la objetividad de algunos de estos 'reporteros no era muy rigurosa. «Aportaron a Al-Andalus conocimiento, filosofía y saberes científicos», indicó la especialista.



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