El aeropuerto de Granada vivió ayer una auténtica jornada de problemas en la salida y entrada de aeronaves. El cambio experimentado en la compañía que suministra el queroseno a los aviones, provocó que un vuelo de bajo coste de la compañía Ryanair procedente de Londres-Stantead no pudiera aterrizar y tuviera que ser desviado al aeropuerto malagueño. Otro más, de la compañía Austrian Airlines, tuvo que hacer escala técnica en el aeropuerto de Alicante para proveerse igualmente de combustible. Y un tercer vuelo, en este caso también operado por Ryanair y procedente de Liverpool pudo tomar tierra en el aeródromo granadino, pero sufrió casi dos horas de retraso en su posterior salida hacia la ciudad británica.