Fue parte fundamental en la transición política. El profesor Juan Antonio Rivas, catedrático de la Facultad de Económicas en su calidad de traductor y fundador de la Escuela de Traductores, será el próximo Defensor del Ciudadano, una vez que sea refrendado por el pleno municipal. Este hombre de setenta años, procede del Partido Comunista y fue colaborador directo de Santiago Carrillo en la puesta en marcha del Eurocomunismo en España. Ahora se autocalifica como independiente y profundamente democrático.
-¿Es cierto que la condición que puso al alcalde para aceptar el cargo ha sido poder mantener su independencia?
-Durante la entrevista que mantuve con el alcalde le dije que lo que quería ser en este cargo es una persona independiente, no vinculada a ningún partido político y que estaré al servicio del Consistorio. Otra cosa sería absurda y no iría con mi forma de pensar. Me preguntó si estaba afiliado a algún partido político y le dije que no. Estuve afiliado al Partido Comunista de España, y relacionado con Tamames, Azcárate y Carrillo.
-¿Es consciente de que el Defensor del Ciudadano no cobra?
-Por supuesto. No se acepta algo así pensando en cobrar. Torres Hurtado me dijo ¿tu sabes en el lío, en los líos en los que te van a meter éstos?, refiriéndose a los concejales.
-Su labor no será ejecutiva, sino de relación con los ciudadanos ¿Está dispuesto a escuchar?
-Claro. A la gente le hace falta alguien que les escuche, que atienda a sus problemas. Le diré que los concejales tienen mucho trabajo, tienen demasiadas cosas en la cabeza, y eso les quita tiempo y capacidad para escuchar a la gente. La postura del Defensor del Ciudadano, es la de escuchar, tomar nota y dictaminar. Elevar una opinión en función de legalidad.
-¿Cuáles son, a su juicio, las principales preocupaciones de los granadinos?
-En general los ciudadanos están preocupados por la anarquía en la conducta de determinados grupos que avasallan a la gente, el 'botellón', el escándalo público, la delincuencia en determinadas áreas de la ciudad por falta de representantes de la autoridad. Las policías no están donde deben, en los barrios. No atienden a las necesidades sociales y la realidad que imponen determinados grupos no controlados.
-¿Cree que el Ayuntamiento hace bien al canalizar el 'botellón' hacia lugares concretos de la ciudad?
-Algo hay que hacer, porque lo esencia es que la Junta se ha quitado el problema de encima y se lo deja a los ayuntamientos, sin darles un apoyo legal para hacerle frente. Si la Junta, como se ha hecho con el tabaco en el trabajo, obligase a no beber en la calle, ya estaba resuelto el problema, pero mi sospecha es que hay una postura de doble moral, basada en no querer quitarse votos.
-¿La educación que se está impartiendo desde hace años es la base del problema?
-El 'botellón' es el resultado de una educación laxa, relajada, donde el profesor es 'Pepe' y no 'don José', sin autoridad, un sistema educativo defectuoso.
-¿Los ciudadanos deberían recibir alguna compensación por las muchas obras de la ciudad?
-En mi opinión el problema es que hay demasiadas en el mismo momento. A los ciudadanos se les debería, por ejemplo, rebajar o eximir del impuesto de circulación, algo que les compense.
-¿Qué opina sobre la confrontación entre grupos políticos?
-Es la consecuencia del infantilismo democrático que padecemos. Creemos que la oposición es oponerse y no criticar analíticamente. El gobierno, al margen de ser nacional, regional o local, hace política contra la oposición y viceversa. Se hace partidismo mezquino.
-¿Se ha perdido el espíritu de la transición, la voluntad de aunar esfuerzos?
-Yo diría que se ha desviado o desnaturalizado, porque el revanchismo de algunos sectores está dando lugar a que aquel espíritu de hombres como Suárez, Carrillo, Solé Tura, Fraga, que era un espíritu generoso, se ha convertido en innecesario y se está deshaciendo esa labor.
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