Según el atestado de la Guardia Civil, Juan Cabrerizo circulaba a 90 kilómetros por hora cuando una mancha de gasoil hizo que la moto en la que bajaba a la Costa con su novia derrapara y se estrellara contra uno de los quitamiedos de la N-323, a la altura del azud de Vélez. Las 'cuchillas' del guardarrail le cortaron las dos piernas. Hoy lleva prótesis y por fortuna puede seguir disfrutando de su pasión motera. Y también puede seguir abanderando protestas, como la que ayer recorrió Motril para exigir seguridad y que se instalen medidas de protección en «los guardarraíles asesinos» de las carreteras de la Costa.
Pero Juan recuerda que muchos de sus compañeros de afición han corrido peor suerte que él. Sin ir más lejos, en los últimos dos meses cuatro moteros han perdido la vida en accidentes en las carreteras de la Costa: dos por culpa de los guardarraíles y otros dos por imprudencias de vehículos. «Antes del accidente, que fue en el 92, yo ya había tenido siete motos pero nunca pensé que me podía pasar a mi. Esto es una ruleta. Vamos a luchar para que no sigan cayendo compañeros», comentó el motero del Club Vespacito de Granada.
«Basta ya». Este es el mensaje claro que quisieron lanzar los 300 moteros que recorrieron ayer las calles de Motril en una protesta organizada por el Club Los Gremlims. Los aficionados a las motos hicieron rugir sus motores, elevaron sus voces y sus bocinas para exigir al titular de las carreteras de la Costa, el ministerio de Fomento, que no discrimine a Granada en materia de seguridad e instale medidas de protección en los quitamiedos. Y es que mientras en el tramo granadino de la carretera N-340 la conservación es deficiente y los guardarraíles son trampas mortales para los motoristas, a partir de Maro, ya en la provincia de Málaga, los quitamiedos están recubiertos con revestimientos de protección. Los mismos que ayer reivindicaron para Granada los motoristas. «Sin saberlo nos hemos puesto de acuerdo, ayer el club Vespacito organizó una protesta en Granada, y hoy nosotros en Motril. El 80% de los accidentes de los moteros son culpa de los guardarraíles asesinos. A tan solo 30 kilómetros por hora, un guardarrail te parte en dos. Hay que cambiarlos por corchos salvavidas», sentenció el presidente del Club organizador, Cecilio Fajardo. Según los moteros, la Subdelegación del Gobierno se ha comprometido ha solucionar el tema «de forma prioritaria», tras escuchar las protestas en Motril y Granada en las que se han recogido más de un millar de firmas de apoyo a su causa.
Ayer, los motrileños también se volcaron con los moteros, que recogieron firmas en la plaza de España, donde concluyó la manifestación. Los políticos motrileños, de todos los colores, también estuvieron con los moteros. Y el primero el alcalde, Pedro Álvarez, que volvió a subir en moto, después de 35 años, para acompañarles y se comprometió a 'pelear' también ante Fomento.