Cinco meses después de Angela Merkel accediera a la jefatura del Gobierno en Alemania, el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, llegó ayer a Berlín para sostener su primera reunión de carácter bilateral. El encuentro, que pudo haber tenido un carácter protocolario, estuvo marcado, sin embargo, por una extraordinaria e inédita declaración de amistad de Zapatero.
Durante un breve encuentro con periodistas alemanes y españoles realizado en la sede del Ejecutivo teutón, Zapatero reconoció que su visita tenía como objetivo ratificar tres ideas. La primera, realzar de forma categórica la importancia que tiene Alemania para su gobierno «porque es el país que ha contribuido decisivamente a la construcción del proyecto europeo». «De ahí que las relaciones entre España y Alemania son absolutamente prioritarias y determinantes para mi gobierno», añadió Zapatero.
Angela Merkel no utilizó palabras tan entusiastas y calurosas para describir las relaciones entre ambos países, pero recordó que siempre han sido muy estrechas y amistosas. Merkel destacó que ambos gobiernos se han propuesto una tarea titánica: hacer revivir el Tratado Constitucional, después de los fracasos de la Carta Magna en Francia y Holanda.
«Los dos gobiernos pensamos que el proceso de ratificación del tratado debe vivir un nuevo proceso cualitativo para mejorar el proceso de integración y ampliación», dijo la canciller. Zapatero recogió el guante y añadió un concepto fuera de guión: «Europa necesita un nuevo tratado, más ambicioso en términos de unión y políticas comunes». Ni Merkel ni Zapatero dieron detalles sobre la estrategia que pretenden aplicar para lograr ese objetivo.
«Tensión» energética
Los dos jefes de gobierno aprovecharon también su primer encuentro en Berlín para disipar las nubes que nacieron con la OPA de Eon sobre Endesa y que se encontró con el rechazo del Gobierno español. Casi en un giro de 180 grados, el jefe del Ejecutivo español aseguró que la iniciativa de Eon no afecta las relaciones bilaterales y añadió que España aceptará las reglas vigentes en la Unión Europea.
«Los procesos de adquisición siempre generan cierta tensión. La OPA de Eon se sitúa en el ámbito de la iniciativa privada, donde el Gobierno español tiene algo que decir, dentro del respeto a las reglas de la UE, pero esto no afectará para nada a los gobiernos». Angela Merkel casi repitió las palabras pronunciadas por Zapatero. Con respecto a Irán, ambos presidentes hablaron con el mismo lenguaje y repitieron que el único camino para resolver la crisis era la diplomacia y la política.
La canciller germana también aludió al proceso de paz abierto en España. Deseó suerte a la administración española y un rápido final del terrorismo, «de igual forma que lo desean los españoles y los vascos». Merkel dijo seguir «con interés» las posibilidades de que se alcance la paz en Euskadi, aunque reconoció que el camino hacia la erradicación de la violencia debe «determinarse en España». Zapatero, por su parte, volvió a insistir en que las cartas de extorsión remitidas por ETA a empresarios navarros y vascos habían sido enviadas antes del alto al fuego anunciado el 22 de marzo.