ES tan insoportable que John Casablancas, el todopoderoso dueño de la agencia Elite, prefirió despedirla y perder una millonada a seguir aguantándola. Que Naomi Campbell hace la vida difícil a quienes trabajan con ella lo certifica la crónica de sucesos. En 2000, la modelo se declaró culpable de haber golpeado a un asistente en un rodaje; tres años más tarde, otra empleada suya la demandó por haberle arrojado contra un sofá y lanzado un teléfono. Ayer, la Policía de Nueva York detenía a la diva en su apartamento de Park Avenue tras golpear a su asistenta hispana hasta enviarla al hospital.
«Este caso es una represalia, Naomi había despedido a su ama de llaves anteriormente. Confiamos en que los tribunales lo entiendan así», defienden los representantes de la bella, que le causó cuatro puntos de sutura en la cabeza a la sufrida criada con su arma favorita: el teléfono móvil. Campbell fue conducida hasta una comisaría de Manhattan entre una nube de fotógrafos. Allí se declaró inocente y salió libre después de que su abogado convenciera a los agentes de que no hacía falta que les dejara el pasaporte: su famoso rostro frustraría cualquier intento de fuga.
Traumas
La modelo británica, que a sus 35 años ya hace tiempo que dejó de ocupar portadas, podrá repetir los mismos argumentos que en juicios anteriores: su fuerte carácter es fruto de traumas familiares. Su padre la abandonó antes de nacer y su madre apenas pudo atenderla a causa de su nómada trabajo de bailarina. Campbell se crió en Londres con su abuela, hasta que a los quince años el diseñador Azzedine Alaïa la acogió en la buhardilla de su tienda parisina.
La modelo ha tocado todos los palos según declinaba el triunvirato que formó junto a Linda Evangelista y Christy Turlington en los 90. Grabó un disco, escribió una novela y su aparición más memorable en el cine fue en la peor película de Spike Lee, 'Girl 6'. Afirma que no ha conseguido un contrato de una casa de cosmética «por puro racismo». Olvida que Halle Berry y Jada Pinkett son rostros de Revlon.
«No soy una santa. Soy un ser humano y he cometido algunos errores, no hay un manual para ser modelo», defiende Campbell, defenestrada en los medios del Reino Unido desde que ganara un pleito contra el 'Daily Mirror' por desvelar que visitaba Narcóticos Anónimos y días después de cobrar la indemnización reconociera en televisión que era cierto. Su ex novio Flavio Briatore, el director deportivo de Renault, añadía ayer sal a la herida: «Naomi hace fácil algo como la Fórmula 1».