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Jueves, 23 de marzo de 2006
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Veleros que nacen entre la mar de olivos
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LAS grandes ideas de negocio duermen impasibles hasta que el ojo de un vivaz empresario las ve y las hace realidad; entonces es cuando el resto de la gente se asombra boquiabierta por el éxito.

Hace ahora doce años, un joven jienense amante de la vela se percató de que el poliéster utilizado en la construcción de recipientes para el aceite de oliva, y en diversos materiales de refinería, es la misma resina con la que se recubren las cubiertas de los barcos y la que se usa en la fabricación de su armazón. Así, Juan Sánchez, natural de Linares (Jaén), se alió con la imperante industria auxiliar olivarera que aflora en sus tierras y reconvirtió una fábrica de cubas de aceite en un astillero de yates de competición y recreo.

«A mí me han encantado los barcos toda la vida y me compré uno muy viejo, casi destrozado, como el que se compra un coche de desguace, y lo arreglé. Me costó hace más de una década 200.000 pesetas, pero me di cuenta de que una vez reparado lo podía vender muy bien, porque no existía oferta en España. Y así pasé de la afición al negocio de la vela», recuerda el empresario, de 37 años, que añade que por aquellos años todas las embarcaciones de recreo venían de Francia.

Hoy, los astilleros Astraea instalados en Lopera (Jaén) son un referente mundial. Sus barcos han ganado importantes regatas de toda Europa, como la Copa del Rey de España en 1997 o el Campeonato Nacional de Alemania en el 2000. «Aún estamos creciendo, porque para hacer yates de vela hace falta mucha especialización, no es igual que hacer un pesquero; necesitan muchos detalles y una terminación muy cuidada», señala Sánchez, que en realidad estudió Derecho en Madrid, aunque con el tiempo se ha ido formando en los entresijos de la industria naval, hasta tal punto que su negocio se estudia como ejemplo de empresa en todo el país.

Astraea vende entre 30 y 40 barcos al año, a lo largo y ancho de la geografía española, aunque según su propietario podría vender muchos más, ya que gracias a sus buenas marcas en las competiciones son bien conocidos fuera de España, sobre todo, en el entorno europeo. «Pero por ahora nos centramos en el territorio nacional», puntualiza Sánchez.

El empresario desmiente con firmeza que los barcos de vela sean sólo un capricho de «gente adinerada». «Nuestros clientes son personas de lo más normal del mundo, que en vez de cambiar de coche se deciden a comprarse una embarcación de recreo», señala convencido. Y es que un yate de entre tres y seis metros de eslora ronda los 15.000 euros, una cifra relativamente asequible.

Fuente de riqueza

Los astilleros jienenses representan una fuente de riqueza para la zona. Un total de seis personas trabajan en la fábrica de Lopera, que se dedican exclusivamente al montaje, pero la mayoría de las labores, como carpintería o las relativas al acero inoxidable, las realizan empresas subsidiarias de la provincia. Los mástiles, sin embargo, los traen de Francia.

El dueño se enorgullece de ostentar diversos reconocimientos de la Junta y también de la Unión Europea. «Nos dieron el Premio Nacional Eurowards y fuimos la mejor empresa joven y la más innovadora de Andalucía, entre otras cosas», apunta el propietario de Astraea. «En España vivimos con complejo de inferioridad; pensamos que los únicos que invierten y fabrican son los alemanes o los franceses porque son más listos y que nosotros sólo servimos para poner cafés y no nos damos cuenta de las enormes posibilidades que tenemos en nuestro país», critica crispado.



, MÁS INFORMACIÓN I Astilleros Astraea. C/ Almería. Lopera. (Jaén) t 902158154 www.astraea.es



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