La muerte de la joven Beatriz Collado el pasado 1 de marzo se ha convertido en un desafío para los cuerpos de seguridad que investigan el suceso. Dieciséis días después de que se hallara el cadáver de la joven flotando en el pantano de Cubillas agentes de la Policía Nacional, Guardia Civil y cuerpos judiciales continúan trabajando noche y día para sacar a la luz los pequeños detalles que permitan dar con su asesino o asesinos bajo un estricto secreto de sumario. El hallazgo del teléfono móvil ha sido un paso crucial, al que el ministerio del Interior ha dedicado incluso algunos de sus trabajadores más especializados enviados desde Madrid.