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Domingo, 5 de marzo de 2006
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OPINIÓN
EDITORIAL
Ajuste de tipos
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El gobernador del Banco Central Europeo (BCE) acaba de subir por segunda vez en menos de tres meses los tipos de interés en un cuarto de punto tras un largo período de tipos bajos con el propósito de anticiparse a la inflación y el incremento de la liquidez en los doce países de la Zona Euro (ZE). Jean-Claude Trichet anunció que la inflación esperada para este año en la Zona Euro podía cifrarse en dos o tres décimas de punto por encima del objetivo del dos por ciento, y que la reactivación económica llevaría el PIB a un crecimiento también por encima del dos por ciento.

Desde hace varios años, los tipos de interés han estado, y siguen estando, en un nivel inusualmente bajo, y el cambio de estrategia iniciada por Greenspan y Bernanke al otro lado del Atlántico, y ahora por Trichet en la ZE ha tomado por sorpresa a algunos analistas. A pesar de las anticipaciones y descuentos, todos los índices bursátiles cerraron ayer a la baja, y las patronales han expresado ya su desagrado porque están en desacuerdo con una política de 'poner la venda antes que la herida'. La cuestión, sin embargo, debería ser examinada más cuidadosamente. Es cierto que por ahora los precios europeos, que no los españoles, no están descontrolados. Pero el mercado de la Zona Euro está amenazado por problemas no necesariamente de índole monetaria que hacen de la inflación un peligro latente. Al incremento del precio de la energía se une el rebrote de nacionalismo económico, el neo-autarquismo y la nueva ola de intervención estatal en los mercados que vienen a añadirse a una larga esclerosis económica europea causada por el corporativismo. Todo esto genera en los mercados europeos un campo abonado para las presiones inflacionistas, independientemente de las variables monetarias.

A pocos países vendrá tan bien un ajuste suave de tipos como a España, porque la anterior estrategia del BCE estaba pensada para los países motores de la Unión que entonces tenían poca actividad y baja inflación. Desde un punto de vista español, por tanto, se podría pensar que, en ausencia de un Gobierno que liberalice sus mercados internos, una subida suave de tipos puede aliviar nuestro serio problema de precios. Es cierto que se encarecerán los pagos de hipotecas, pero no en una cantidad lo suficientemente grande como para causar estragos. El euribor, sigue una tendencia moderadamente alcista, pero la morosidad en los pagos hipotecarios sigue muy baja, y todo parece indicar que estos cambios son asumibles -aunque no agradables- para las familias. Si los tipos ligeramente más altos ralentizan nuestros precios habrá una mejora en los mercados laborales.



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