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Domingo, 5 de marzo de 2006
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ECONOMÍA
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Tal como éramos
Las familias gastan en vestido y calzado la misma proporción de su presupuesto que hace 165 años, según desvela un estudio de la Fundación BBVA sobre los cambios de la sociedad
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ÍNDICE DE PRECIOS DE CONSUMO
F Fecundidad: En 100 años, la tasa de fecundidad ha pasado de 4,7 a 1,2 hijos por mujer, con el consiguiente impacto económico. Otro indicador de cambio demográfico que los estudiosos relacionan con la evolución de la renta por habitante (por ser reflejo de la mejor alimentación) releva que la estatura media de los reclutas ha pasado de 162,6 centímetros para los nacidos en 1875 a 175,1 centímetros para los nacidos en 1980.

F Agricultura: Desde el año 1800 a 2000 las tierras de cultivo han pasado de 11,4 a 18,3 millones de hectáreas. Y aunque la producción agraria ha crecido poco, su valor total pasó de 71.000 millones de pesetas en 1950 a 3,9 billones en 1990, sólo cuarenta años después.

F Crudo: El precio del petróleo, restado el impacto de la inflación, nunca estuvo tan bajo como en 1998. Los actuales niveles reales ya se comparan con los existentes en las últimas grandes crisis energéticas, las ocurridas entre 1975 y 1985.

F Vivienda: Frente al problema de la vivienda, llama la atención la importancia que tienen las viviendas principales no ocupadas: en 1950 eran el 5,5% del total; en 2001 habían pasado a representar el 31,5%.

F Automóviles: En el año 1900 se matricularon en España tres automóviles; en 1955 ya eran 68.000, y a finales del siglo XX se rozó la barrera de los dos millones.

F Depósitos bancarios: El elevado grado de bancarización se alcanzó realmente en España en los primeros años 'setenta'. Desde esa fecha, la inflación, por un lado, y las mejoras del estado de bienestar, por otro, han llevado a la población a mantener menos ahorro en forma de depósitos bancarios.

F Trabajo: Un siglo de actividad huelguística ha dejado, según los autores, cuatro huellas precisas en la crónica de las relaciones laborales: los años 1919-21, el año 1934 y los de transición a la democracia (1975-79) fueron los más conflictivos. El cuarto impacto es el del franquismo, cuando las huelgas estuvieron prohibidas.

F Empresa: Los resultados empresariales han crecido aproximadamente como el PIB, pero con significativas excepciones: las ganancias progresaron durante el franquismo, pese al estancamiento económico. Fuente: Estadísticas históricas de España. Siglos XIX y XX. Fundación BBVA

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EN 2005 las cuentas públicas se saldaron con el primer superávit de la etapa democrática. ¿Qué sucedía antes?. Hoy día, los alimentos apenas suponen el 22% de la factura de la cesta de la compra. ¿Ha ocurrido siempre así?. Con las 'opas' vuelve la tentación proteccionista pero, ¿cuándo se liberalizó la economía española? Las estadísticas históricas de España, recogidas en un extenso libro que acaba de publicar la Fundación BBVA, dan respuesta a estas cuestiones, al remontarse nada menos que 175 años atrás, antes del nacimiento de la peseta o de la fundación del Banco de España.

El vicepresidente Solbes consideró el superávit conseguido en la ejecución del presupuesto del pasado año «un hito histórico» y no le falta razón. Entre 1850 y 2000, sólo en veintinueve ocasiones se cerraron las cuentas anuales sin 'números rojos'. Y en la etapa predemocrática era un logro menos meritorio, dado que el Estado adquirió verdadero peso económico tras el franquismo, si bien lo comparte cada vez más con las autonomías a partir de los años 'ochenta' del siglo XX. Las «Estadísticas Históricas de España en los siglos XIX y XX» descienden también al ámbito de los hogares. Y desvelan, por ejemplo, que las familias dedican hoy al vestido y calzado la misma proporción de su gasto doméstico que hace 170 años, el 28% de su presupuesto, aproximadamente. El gran cambio se ha producido en la alimentación. Dar de comer a la familia se llevaba en 1830 el 70% de los ingresos; hoy, el gasto alimentario apenas representa el 22%.

La evolución

Coordinada por Albert Carreras y Xavier Tafunell, de la Universidad Pompeu Fabra, la obra cuenta con la colaboración de 29 especialistas, que a lo largo de casi 1.500 páginas (tres volúmenes, acompañados de un CD) indagan en la evolución de la renta y la riqueza, el trabajo y las relaciones laborales, el consumo y los precios, los sectores productivos, los sistemas monetario y financiero, la empresa y la bolsa.

También ponen de manifiesto, a partir de las series estadísticas, los cambios producidos en la urbanización y la vivienda, la población y la salud, el sector público y el estado de bienestar, el Gobierno y las administraciones públicas, la política y las elecciones, la investigación y las patentes, el clima, la educación, los transportes y las comunicaciones,

En España, el paso de una economía cerrada a una abierta no fue lineal. Los esfuerzos de apertura comercial del siglo XIX se vieron frustrados durante toda la primera mitad del XX por la autarquía. Todos los logros se han obtenido en los últimos cincuenta años.

España sólo pasó a ser una economía verdaderamente abierta, homologable con las de su entorno, tras el acceso a la Comunidad Europea. En menos de diez años (1991 a 2000), el grado de apertura aumentó en más de veinte puntos porcentuales, tanto como en las casi cuatro décadas del franquismo. Los autores destacan la contribución de los intercambios comerciales, pero no olvidan el papel que en la 'modernización' de España ha desempeñado el turismo.

El PIB español creció con regularidad entre mediados del siglo XIX y el estallido de la Guerra Civil; cayó con la contienda y se recuperó lentamente, volviendo a sus valores de la preguerra ya entrado el decenio de los 50, para progresar de forma continuada desde entonces.

En 150 años, el PIB ha crecido 40 veces, pasando de 2 billones de las antiguas pesetas en 1850 a 80 billones en 2001. En el mismo periodo, el PIB por habitante se ha multiplicado 15 veces, desde 137.000 a 2 millones de pesetas por persona y año. Este éxito productivo no ha permitido a España converger plenamente con los países más avanzados -opinan los autores-, pero sí ha asegurado a los españoles una prosperidad material de la que carece la mayor parte del mundo.

Riqueza

También ha mejorado un poco el reparto de la riqueza, sobre todo en los últimos tiempos. Entre 1970 y 1996 el porcentaje de la renta que atesoraban el 10% de los hogares más ricos bajó desde el 40,76% del total al 28,23%. Todos los demás estratos de los hogares elevaron su participación, y en especial el de las familias más pobres, que prácticamente duplicaron sus ingresos, por más que las distancias todavía sean muy grandes entre unos y otros. Así, el 10% de los hogares con rentas más bajas pasó de percibir el 1,44% de la renta total al 2,99%. Otro notable proceso de convergencia se ha registrado entre los diferentes territorios.

Las fuertes disparidades regionales se han atenuado entre 1955 y 1985 por los grandes movimientos migratorios interiores, primero, y luego gracias a la acción redistribuidora del Estado.

La historia de los precios de consumo se resume en un siglo de estabilidad completa (1830-1936, con la excepción de 1914-1920) y dos tercios de siglo de inflación.

Después, las cosas mejoraron significativamente. La inflación que hoy nos escandaliza (4,1% interanual el dato avanzado de febrero) es menos de la mitad de la media registrada entre 1939 y 2000: en ese periodo, los precios se multiplicaron por un factor 155, con una tasa media del 8,6%. 100.000 10.000 1.000 100 10 1830 1840 1850 1860 1900 1870 1880 1920 1930 1940 1950 1960 1970 1980 1990 2000 1910 1890 ÍNDICE DE PRECIOS DE CONSUMO. 1830- 2000



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