El cantaor jerezano 'El Capullo' (1954) tuvo que repetir por tres veces un bis que le exigió el público que había colmado el teatro José Tamayo y que estaba enfervorizado con el artista.
Miguel Flores Quirós, que así es el nombre de 'El Capullo' -apodo que se lo puso su madre porque según él cuenta «era un capullito»-, expresó su particular manera de cantar haciendo gala de sus características de 'showman' flamenco. Cantó sentado al más puro estilo clásico, de pie, bailó entre copla y copla, lo hizo con y sin amplificación de sonido, y todos los cantes los interpretó no sólo con la voz sino con todo su cuerpo.
En su recital no se extendió en la variedad de estilos. Comenzó cantando con su voz rota y jonda por soleares, por bulerías y luego interpretó una larga tanda de coplas por tangos. Más adelante hizo lo mismo por bulerías, para repetir tangos y otra vez por bulerías en las tres veces que tuvo que volver al escenario. De esta forma, 'El Capullo' se afirma como el representante más festivo de Jerez de la Frontera, con un pleno dominio del ritmo y el compás en ese tipo de cantes.
'Salmonete'
Esta sexta entrega del ciclo 'El flamenco viene del sur' estuvo dedicada por entero a la ciudad jerezana que Federico García Lorca llamó 'la ciudad de los gitanos'. En su primera parte actuó Joaquín Jiménez 'Salmonete' (1962), que tras una larga enfermedad que lo mantuvo alejado de los escenarios durante unos años ha vuelto a presentar su cante. El suyo es un cante rancio, con ecos antiguos de viejos artistas que en su momento contribuyeran para que obtenga importantes premios en el mundo flamenco.
Cantó por alegrías gaditanas, que las hizo reposadas y con muy buen gusto, aunque por momentos elevó demasiado el tono de su voz. Interpretó siguiriyas -aunque en el programa figuraban tonás y livianas-, para posteriormente adentrarse en soleares por bulerías. Completó su actuación con una serie de fandangos personales de corte efectista, para culminar la primera parte de la noche con bulerías en el más puro estilo jerezano.