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Sábado, 18 de febrero de 2006
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VIVIR
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Ana Belén y Víctor Manuel, cantantes: «Volvemos para combatir el aburrimiento»
La pareja reúne sus 60 temas más sonados y estrena otros tres nuevos en 'Una canción me trajo aquí' «A estas alturas, siempre soñamos con estar en otra fase, pero también a nivel mundial», reconocen
LA PAREJA. Víctor Manuel y Ana Belén reúnen en un disco antológico cerca de cuatro décadas de carrera. «Las canciones no envejecen», sostienen. / JOSÉ RAMÓN LADRA
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-¿Hace cuánto dejaron de pasarlo mal en una entrevista?

-Ana Belén: Recuerdo que lo pasaba fatal. Porque para esto no has estudiado. Aprendes a medida que lo haces.

-Víctor Manuel: Hombre, en principio... Mi hija Marina ha estudiado teatro y lo que más sufre son las entrevistas.

En el verano de 1971 andaba Víctor Manuel de gira con Julio Iglesias («improbable que se repita», opina hoy). Una noche de concierto, tras cantar en La Coruña, coincidió con una veterana actriz a la que conocía, Trini Alonso. Y con otra novel, a la que no conocía, sólo de oídas: Ana Belén. Quedaron los tres para salir esa noche. Y entonces surgió la chispa. Casi cuatro décadas después, la pareja vuelve a unir sus trayectorias y vende el resultado en las tiendas de discos. Abren su muralla y se prestan a responder.

-¿Qué han ganado con la madurez?

-V. M.: Hemos aprendido a relativizar. Que nada es agónico ni se acaba el mundo; a valorar la salud y que la gente más cercana esté bien. ¿Cómo no vamos a estar conformes con este privilegio de vivir como vivimos y de hacer lo que queremos con nuestra vida? ¿Dios nos castigaría!

-A. B.: Me lo has quitado de la boca, Víctor. Nos da pena hacernos mayores, pero, ojo, sin histerias.

-Vuelven a ponerse a la venta juntos con un cedé+DVD recopilatorio.

-A. B.: Quisimos no salir otra vez con el repertorio de toda una carrera, sin más. A Víctor se le ocurrió hacer cuatro bloques de canciones e hilarlas como si fueran una sola.

-V. M.: Lo hemos hecho para combatir el Alzheimer.

-A. B.: Y también para matar el aburrimiento. Sucede que, cuando llevas cantando mucho tiempo una canción, si lo que quieres es no aburrirte sobre el escenario, tienes que inventar cosas.

-¿Cuántas de esas canciones han envejecido?

-A. B.: Considero que se han quedado en el lugar en que estaban.

-V. M.: Yo creo que las canciones no envejecen. 'La planta 14', por ejemplo, habla de los mineros. El público sabe que esos patrones de los que yo hablo no existen. Hoy hay otros, y de otra forma, pero no aquéllos. Repasar todos estos temas no es siquiera un ejercicio de nostalgia, es más bien refrescarle a la gente que una vez cantó 'La muralla' en la Ciudadela de Pamplona o el 'Sólo pienso en ti' en la plaza de toros de cualquier lugar de España.

-¿A cuántas generaciones ven en su público?

-A. B.: A muchas, pero gente de nuestra generación es quizá lo que menos hay.

-V. M.: A algunos los ves claramente situados por épocas. Se han ido incorporando en los años 70, los 80, los 90, incluso en los 2000. Hay una chica de Bilbao de unos 25 ó 26 años que nos sigue a todas partes. Es de agradecer tanta fidelidad.

-Entonces, ¿son jóvenes los que más compran sus discos?

-V. M.: No sabría decirle con certeza. Éste es uno de los trabajos más libres que conozco. Consiste en que alguien pone tu disco en la radio y otro alguien lo compra o saca una entrada para verte.

-Incluyen tres temas nuevos. Uno de ellos compuesto por un completo desconocido. ¿Les llegan muchas maquetas?

-A. B.: Sí, llegan tropecientas maquetas a la oficina.'Cuando arreglábamos el mundo' es una canción que nos llegó de un chaval nuevo que compone muy bien.

-V. M.: Sí, es verdad. Es el típico chaval muy 'hippie' que un día me ve saliendo de un restaurante y se me acerca y me pregunta si puede enviarme una maqueta. Ha escrito otros tres o cuatro temas estupendos. Yo escucho todo lo que me envían, para mi mal, pero a veces me encuentro joyitas. Así di en su día con Pedro Guerra, Javier Álvarez, y también con Felipe Palomo, el autor de esta canción. El chico no canta, sólo compone.

Éxito y dinero

-¿El éxito y el dinero cambian las ideas?

-A. B.: El éxito puede cambiar a la persona cuando es o demasiado jovencita o demasiado mayor. En el primer caso, porque, si no tiene a alguien que le ponga los pies sobre la tierra, se pone tonto. En el segundo, porque estarás lleno de rencor por no haber tenido éxito antes y crecerá en ti un sentimiento de venganza contra todos. De hecho, hemos conocido los dos casos.

-V. M.: El éxito desestabiliza porque no es una situación normal.

-A. B.: De todas formas, yo no creo que haya nada definitivo. Hubo un tiempo en que conocimos el fracaso y hasta el insulto personal. Todo puede ser, o parecer, muy fácil y bonito, pero en cuestión de horas venirse abajo.

-Algunos cantan con la izquierda y cobran por la derecha.

-V. M.: Sí, hay cantantes que en momentos de agobio económico han tenido que actuar donde no debían, y créame que conozco más de un caso. Eso es jodido, pero es parte de la vida. Ahora bien, hay otros que viven engañándose a sí mismos.

-¿Por qué acudieron a apoyar la candidatura de Michelle Bachelet, la presidenta electa de Chile?

-A. B.: Ideológicamente, nos hemos sentido desde siempre cerca de la concertación, la coalición que gobierna desde que hay democracia. Influyó en nuestra decisión la figura de Michelle, una mujer que sintetiza la historia de Chile.

-V. M.: Hubo una llamada para ir al cierre de campaña. Se trataba de apoyar a una mujer atacada por ser mujer y por estar divorciada. Nuestra alegría por la victoria es doble, por mujer y por socialista.

-¿Se sienten cómodos junto a los políticos?

-V. M.: Hay políticos que son estupendos, que saben hablar y, al mismo tiempo, es posible conversar con ellos. Es el caso del presidente (saliente) Ricardo Lagos y de Felipe González; ambos son hombres muy listos y con una cultura excepcional.

-A.B.: Otros resultan perfectamente analfabetos. No se les puede sacar de la política y son de piñón fijo: hablan sólo de lo que les interesa a ellos y son oportunistas.

-¿Tienen una opinión formada de José Luis Rodríguez Zapatero?

-V. M.: (Ana Belén sonríe y delega en su marido) Zapatero es un hombre que se interesa por cosas que van más allá de lo estrictamente político. ¿Es capaz de hablar de la vida!

-¿Cómo ven el tono vital de la España actual?

-A. B.: Muy tenso. A veces hablan de un país que no reconozco. Bien se encargan de ello los 'tensadores' profesionales. Por suerte, la sociedad española va por otro lado.

-V. M.: Se han dado pasos muy importantes en estos meses, aunque, en mi opinión, son insuficientes. Es verdad que se ha roto una inercia, sobre todo en los temas sociales. Ya pueden salir miles de obispos a la calle que cuando el PP gobierne no va a poder deshacer las leyes que ahora se están promulgando. En algún acto concreto me he encontrado con el presidente del Gobierno y siempre me ha comentado lo mismo: «Esto no ha hecho más que empezar». Pues ojalá, le digo, y que sea con el apoyo de Izquierda Unida, con el apoyo de las fuerzas progresistas.

-Entonces, no están donde pensaron que llegarían...

-V. M.: Siempre soñamos que, a estas alturas, estaríamos en otra fase, pero también a nivel mundial. España ha demostrado que cuando le tocan las castañuelas se declara de centro izquierda.

La gala de los Goya

-La gala de entrega de los Goya discurrió tranquila. ¿Lo consideran termómetro de algo?

-A. B.: Estuvo tranquilita y mucho. Fue pesadita y muy aburridita.

-V. M.: Sí, la verdad es que no hubo nada especial. La gente se manifestó cuando el 'No a la guerra' (2003) y por la película de Julio Medem (2004). Y, como nadie ha alzado la voz este año, se supone que ahora no pasa nada. Creo que era un buen sitio para ir con la mitra.

-A. B.: Y nevando como estaba.

-V. M.: Lo que pasa es que yo no saldría a la calle por lo que sale la derecha, para coartar la libertad de nadie, para decirle a nadie cómo tiene que estudiar o a qué colegio tiene que mandar a sus hijos. Salgo a la calle por asuntos que creo más grandes, como por qué participar en una guerra ilegal.

-¿Confían en la causa del Ministerio de Cultura?

-V. M.: Es una cartera que está completamente agujereada. Tiene la función de vigilar los museos estatales, controlar las sociedades de gestión que tienen que ver con la Cultura, una serie de fundaciones, mandar los papeles de Salamanca... ¿Algo más?

-A. B.: Hacer un congreso de cine.

-¿Y el control del 'top manta'?

-V. M.: El Ministerio y la industria llegan tarde, llega tarde la Policía.

-A. B.: El Ministerio de Interior tiene que poner policías en la calle.

-Víctor Manuel, ¿se sigue inspirando en los periódicos?

-V. M.: Sí, ahora con Internet es un vicio, porque tengo acceso a mucha más información. Algunos diarios sólo los abro para cabrearme.

-A. B.: Con menos información podrías vivir, Víctor. Hay que relajarse de vez en cuando. Yo soy incapaz de utilizar un ordenador. Adoro los viejos discos de vinilo. Sufrí mucho con el paso al cedé y no tengo ni idea de cómo se descarga una canción.

-¿Contentos con que el 'artisteo' perdure en el seno familiar?

-V. M.: Mi hijo David San José (se refiere a él con nombre y apellidos) produjo mi último álbum. Incluso escribimos juntos algunas canciones. Necesitaba a alguien muy joven que diera una vuelta a mi modo de trabajar. Ahora le tengo en los teclados y coros. Y Marina...

-A. B.: Está encantada haciendo teatro. Y nosotros también con ella.

Aunque la inmensa mayoría fueron para Ana Belén -«es tan fácil componer para ella, porque me gusta mucho», dice él-, Víctor Manuel dedicó a David 'Canción para un niño' (1976). A Marina le escribió 'Niña de Agua' (1986), y 'Nada nuevo bajo el sol' (2001). Todo queda en familia.



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