ALAN Greenspan ha dejado de ser el Presidente de la Reserva Federal de Norteamérica. Tras casi dos décadas al frente del denominado Fed, el octogenario Greenspan dejó el pasado martes su despacho en la Avenida de la Constitución en Washington para dedicarse a la consultoría privada y al asesoramiento del Gobierno de Tony Blair. El 'maestro', el 'gurú', el 'oráculo' que tomaba decisiones intuitivas que habían de ser interpretadas después por los expertos, cede los trastos al 'joven' -52 años- Ben Bernanke, que posee un impresionante currículo como docente e investigador. La última decisión de Greenspan fue subir un cuarto de punto -hasta el 4,5 por ciento- y queda ahora por ver si el nuevo presidente seguirá esa escalada suave. La gran aportación del 'maestro' fue demostrar cómo durante casi dos décadas una economía puede crecer con casi pleno empleo y tipos de inflación bajos, cosa que hasta hace relativamente poco tiempo era imposible de creer. Pero Bernanke, además de mantener esta trayectoria, tendrá que enfrentarse a problemas económicos adicionales como los déficit gemelos -el fiscal y el exterior- y el elevado endeudamiento de los norteamericanos. El sucesor del 'maestro' reúne, a juicio de los expertos, las tres condiciones idóneas para ser el nuevo Presidente: dominio de la teoría monetaria, experiencia política para lidiar con los grupos de interés, y talento para aprender las cosas del mundo financiero que la teoría económica no explica. Visión realmente tranquilizadora, porque el mantenimiento de la estabilidad en un sistema inherentemente inestable requiere gran pericia.